Los rincones ocultos de Canarias

Los rincones ocultos de Canarias

 

SANTIAGO MOROLLÓN

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 13:04

GRAN CANARIA

A pesar de que ya llevo una década en Canarias, no he dejado nunca de sentirme un extraño en el paraíso, tal y como dice la canción, porque cada día descubro un nuevo rincón. Y en el caso de Gran Canaria, esa sensación podría durar toda la vida. La llaman el “continente en miniatura”. Y bien ganada tiene la fama. Porque tiene de todo. Tiene toda la arena de las dunas de Maspalomas, a los pies del mar y de una playa kilométrica, con un bello faro al fondo: un atardecer digno del Instagramer más popular. También tiene toda la tradición de Canarias a nuestro alcance. La de hace 50 años y la de hace 500. Desde enero a diciembre hay romerías en las que disfrutar del sonido de las chácaras, los bucios, el timple o de los trajes típicos de Nestor Martín, un artista que, a mediados del siglo pasado, redefinió el concepto de folklore canario. Destacan especialmente la Romería de Las Marías en Guía de Gran Canaria o las Fiestas de la Virgen del Pino en Teror. A principios de septiembre una buena parte de la isla se desplaza a esta localidad, cuyas calles centrales están decoradas con bellos y artesonados balcones canarios

Como decía, la Gran Canaria de hoy también nos muestra la isla que fue antaño. En Gáldar, vamos a visitar la Cueva Pintada que nos muestra la vida de los aborígenes antes de la conquista. Es el vestigio arqueológico más importante de las islas junto con la Fortaleza de Ansite, en la zona sur y el Yacimiento de Risco Caído, que es candidato a Patrimonio de la Humanidad. Allí sentiremos el lado más primigenio de la cultura canaria.

Una visita a la isla está incompleta si no admiramos el Roque Nublo, y por supuesto, su capital. Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad que hay que vivir unos cuantos días para disfrutarla a fondo. Nos ofrece contrastes como el barrio colonial de Vegueta, con la Playa de Las Canteras, una de las mejores playas urbanas de España. Dos apuntes más: el carnaval es indispensable y merece la pena que cambien su mes de vacaciones de agosto a febrero para que lo disfruten. Imposible transmitir las sensaciones que nos aporta. Y por supuesto la gastronomía de la isla, con productos como el chorizo de Teror, el queso de Flor de Guía o el cochino negro del sureste. Increible.

Fuerteventura

 

FUERTEVENTURA 

Fuerteventura desmiente que el Edén esté oculto en medio de una selva salvaje y remota. Llegar solo nos va a costar dos o tres horas de viaje en avión, si salimos desde la península, para alcanzar un lugar labrado por el sol y el viento. Si buscan el destino perfecto de sol y playa, Fuerteventura es el canon al que imitar. Desde hace milenios, la isla recibe la arena desde el vecino desierto del Sáhara, gracias al viento y la proximidad de África. El color dorado o blanco de su litoral, asi como el azul turquesa de las aguas son distintivos de unas playas en las que disfrutar de paseos interminables o simplemente tomar el sol para después comer en alguno de sus chiringuitos. Al gusto de cada uno. El cofete, Corralejo, Sotavento... enumerar las playas no tiene sentido porque prácticamente toda su costa es una playa. A nuestra disposición todo el año y, exagerando, casi a cualquier hora del día. Y a veces, sin exagerar...

La isla majorera nos brinda otras experiéncias. El viento y las olas ha hecho al destino famoso a nivel internacional para los amantes del Windsurfing o del kytesurfing y son muchos los profesionales de estos deportes que viven en Fuerteventura. Tengan también claro que saldrán de la isla con una porción de queso majorero. Sin lugar a dudas, uno de los mejores del mundo en sabor y olor. Y no me olvido de la obra de un gran artista, que, esperemos, pueda finalmente llevarse a cabo. A finales del año pasado, Eduardo Chillida proyectó horadar la montaña de Tindaya para crear un gran cubo en su interior. Un proyecto monumental, que lleva años empantanado en las arenas nada doradas de la política canaria...Más allá de que se haga o no, Tindaya es en sí misma una de las atracciones de la isla y está catalogado como monumento natural.

Lanzarote

 

LANZAROTE

Si el año que viene, coincidiendo con el cententerio del nacimiento de Cesar Manrique, el aeropuerto de la isla es bautizado con su nombre, se hará justicia con un artista sin el que no se puede entender la isla. Manrique definió el actual modelo turístico de Lanzarote, en el que pesa sobre manera el respeto al entorno natural. Y es que la isla es un privilegio de la naturaleza, que nos deja ver la dermis de Canarias, un archipiélago creado desde las profundidades del océano a base de erupciones volcánicas.

Por eso, podemos ver monumentos naturales como los Jameos del Agua, acondicionados por el propio Cesar Manrique. Por eso disfrutaremos de un paseo en guagua por el Parque Nacional del Timanfaya. Un paraje extraordinario que nos hará creer que estamos en otro planeta por su paisaje. Aquí también podremos disfrutar de buenas playas y para eso, nada como acercarnos a Famara

La belleza de Lanzarote está en su naturaleza y también en sus pueblos. Un buen ejemplo es Teguise. Por último, no olvidarnos de La Geria. Así se conoce a la zona en la que se cultiva la vid. Por falta de territorio la producción es limitada. Pero no así su calidad.

Un blanco a base de Malvasia con personalidad propia

La Graciosa

 

LA GRACIOSA

Es la más pequeña de las islas habitadas que componen el archipiélago y probablemente la menos conocida. Por eso todavía tiene el encanto de la novedad y del exotismo, con detalles tan sencillos, como el hecho de que ninguna de las calles de Caleta de Sebo, el principal núcleo de la isla, está asfaltado. Si quieren verlo así, no esperen demasiado: ya han puesto la primera señal de tráfico. Se trata del lugar ideal para perdernos a gusto y también a salvo, una isla justo enfrente de Lanzarote, de la que solo le separa una lengua de mar.

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