Un psicólogo revela la diferencia clave entre empatía y simpatía y cómo afecta a las relaciones: "Comprender no quiere decir estar de acuerdo"
Alfonso Echavarri, director del Teléfono de la Esperanza, explica por qué entender el sufrimiento ajeno no es lo mismo que sufrirlo y da las claves para entrenar una empatía eficaz

Alfonso Echávarri, psicólogo y biólogo, explica la empatía
Pamplona - Publicado el
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En el lenguaje cotidiano, a menudo se confunden los términos empatía y simpatía. Sin embargo, desde el campo de la psicología, la diferencia es fundamental y tiene un gran impacto en nuestras relaciones. El psicólogo y director técnico del Teléfono de la Esperanza en Navarra, Alfonso Echavarri, ha explicado en COPE Navarra que, aunque ambas palabras comparten la raíz griega "pathos" (padecimiento o sufrimiento), el prefijo lo cambia todo: "em" (en el interior) para la empatía y "syn" (con) para la simpatía.
¿Qué es realmente la empatía y en qué se diferencia de la simpatía?
Según Echavarri, la empatía va mucho más allá de la manida frase de "ponerse en los zapatos del otro". Se trata de "contemplar la realidad de otra persona desde sus ojos", es decir, comprender lo que piensa y siente sin aplicar nuestros propios prejuicios o etiquetas. Lo más importante, subraya el experto, es que esta comprensión es posible "con independencia de que si estamos de acuerdo o no" con lo que esa persona piensa o siente.
MÁS SOBRE LA EMPATÍA
Por el contrario, la simpatía consiste en sentir "con" la otra persona, en "sufrir con el otro". Implica una sintonía emocional y una cercanía que nos lleva a compartir sus sentimientos, generalmente porque coincidimos en valores y maneras de ver la vida. Aunque es positiva en buenos momentos, puede ser un obstáculo cuando se intenta ofrecer una ayuda eficaz, ya que "el sufrimiento ajeno puede llegar a bloquearnos" al sentirlo como propio.
El psicólogo diferencia las actitudes "simpáticas" de las "empáticas" a través de frases comunes. Expresiones como "No le des más vueltas" o "Ya verás cómo todo se arregla" son fruto de la simpatía, un "buenismo" que no siempre ayuda. En cambio, una frase empática se enfoca en validar el sentimiento del otro, como por ejemplo: "Imagino que esto está siendo muy doloroso para ti" o "Estoy aquí si me necesitas".
Imagino que esto está siendo muy doloroso para ti"
Psicólogo

Empatía
Una capacidad que se puede entrenar
La empatía no es un don innato, sino una "capacidad que tenemos las personas" y, como tal, "hay que entrenarla". Echavarri propone varias formas sencillas de hacerlo en el día a día para no tener un "nivel de empatía bajito". Entre sus recomendaciones se encuentran actividades como leer novelas, ensayos, ir al teatro o incluso escribir ficción, ya que nos obliga a meternos en la mente de personajes con otras formas de pensar y sentir.
Otra forma de cultivar la empatía es interactuar con personas de diferentes orígenes, culturas o religiones, pero "sin poner juicio por medio". El psicólogo anima a practicar la escucha activa, a "estar atentos a sus puntos de vista" y a hacer preguntas abiertas como "¿tú cómo ves esto?" o "¿qué sientes cuando ocurre esto?". El objetivo, afirma, es simple: "déjame entenderte", lo que no significa que se vaya a compartir su misma opinión.
Comprender no quiere decir estar de acuerdo"
Psicólogo
El límite de la empatía: ¿se puede entender a quien hace el mal?
Durante su intervención, Echavarri aborda una de las cuestiones más complejas: ¿es posible empatizar con alguien que ha cometido actos terribles, como abusar de un niño? Su respuesta es un "sí" rotundo, y se basa en la definición estricta de empatía. Es posible, explica, porque se trata de "comprender cómo piensa y siente una persona" para entender su comportamiento, sin que ello implique en absoluto estar de acuerdo o justificar sus acciones.
El director del Teléfono de la Esperanza aclara que en su trabajo se encuentra con muchos perfiles que van "totalmente en contra" de su sistema de valores. Sin embargo, para poder ayudarles, primero debe entenderlos. Como él mismo repite, "comprender no quiere decir estar de acuerdo". Esta distinción es la que le permite ofrecer una ayuda eficaz sin "quemarse" profesionalmente y sin renunciar a sus propios principios.
La falta de esta capacidad, concluye, se traduce en frecuentes malentendidos, una sensación de desconexión con los demás y una tendencia a intentar "arreglar los problemas de los demás sin escuchar". Y es que, como recuerda el psicólogo, lo primero que necesitan las personas cuando lo pasan mal es, simplemente, "sentirse escuchados y comprendidos".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




