María Chivite cesa a su vicepresidente, "un movimiento defensivo"
La presidenta busca un plus de confianza con el nombramiento de Javier Ramírez, en un movimiento que el experto Jordi Rodríguez Virgili califica de defensivo

Pamplona - Publicado el
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La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha ejecutado este jueves la primera gran remodelación de su ejecutivo desde 2019. La decisión incluye el cese del vicepresidente primero, Félix Taberna, y de la consejera de Interior, Amparo López. Aunque Chivite ha defendido que los cambios buscan dar un “nuevo impulso” a la acción de gobierno, el movimiento ha generado un debate sobre su verdadero significado político y comunicativo.
Una remodelación en clave de confianza
Para el profesor de comunicación política de la Universidad de Navarra, Jordi Rodríguez Virgili, “la palabra clave de esta remodelación de gobierno es confianza”. El experto sostiene que, más allá de un nuevo impulso, la presidenta ha preferido apoyarse en alguien de su círculo íntimo, como es Javier Ramírez, a quien recupera como vicepresidente y portavoz. La comunicación no verbal de la presidenta durante el anuncio, según el analista, proyectaba una imagen “más bien defensiva” que de ilusión.
La palabra clave de esta remodelación de gobierno es confianza"
Profesor de comunicación política en la Universidad de Navarra
Según Rodríguez Virgili, toda decisión tiene sus pros y contras. La incorporación de una persona de máxima confianza puede ir en detrimento de contar con perfiles con “independencia de criterio”, capaces de llevar la contraria. “La política la hacen las personas, y esas relaciones personales y de confianza son muy importantes también en la acción de gobierno”, subraya el profesor.
Un movimiento defensivo
El análisis de Rodríguez Virgili apunta a que la remodelación es un “movimiento defensivo” en un momento de desgaste para el Ejecutivo. El experto enmarca la decisión en el contexto de polémicas como el caso Koldo, la investigación de los túneles de Belate y la dimisión de otras figuras de confianza. En este escenario, Chivite habría optado por “apoyarse en gente de confianza para ganar tiempo y llegar así al final de la legislatura”.
La imagen que proyecta el Gobierno no es tanto un impulso político, sino como una imagen defensiva"
Profesor de comunicación política en la Universidad de Navarra
El experto también cuestiona la lógica comunicativa de cerrar la puerta a nuevos cambios, como afirmó la presidenta, cuando aún está pendiente el relevo en Obras Públicas tras el cese de Pedro López por los sobrecostes. Si el objetivo fuera un impulso real, argumenta, “podías haberte planteado el cambio también de Óscar Chivite”, consejero de Cohesión Territorial, un área desgastada por la presión política y las investigaciones en curso.
Impacto en la ciudadanía y en el Gobierno
La propia presidenta reconoció una doble dimensión en los cambios: una interna, para cambiar la forma de funcionar, y otra externa, para mejorar la comunicación. Sin embargo, Rodríguez Virgili advierte de que la ciudadanía puede leerlo como "un movimiento de desgaste más del gobierno”. Además, destaca que ningún otro socio de gobierno ha movido ficha, lo que refuerza la idea de que es "un movimiento más bien personal de la presidenta y del PSN”.
Sobre el futuro de la legislatura, el profesor cree que Chivite la agotará, ya que su respaldo parlamentario no parece en riesgo. La verdadera incógnita, concluye, es cómo llegará el Gobierno al final del mandato: “Si es de forma agónica, si es más bien desenvuelta o de una forma exitosa para afrontar unas elecciones”.
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