El colegio de Pamplona que cumple 75 años fiel a su fundador: “Formamos buenas personas con valores cristianos”

El centro Nuestra Señora del Huerto celebra su aniversario con un proyecto educativo basado en el esfuerzo, la innovación y una formación que va más allá de lo académico

Nuestra Señora del Huerto
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75 años de Nuestra Señora del Huerto

Alberto Sanz

Pamplona - Publicado el

4 min lectura19:55 min escucha

El colegio Nuestra Señora del Huerto, ubicado en el barrio de San Juan de Pamplona, se encuentra de celebración por su 75 aniversario. Para conmemorar este hito, la titular del centro, Sor Encarnación Riol, y el profesor David Larrea, han repasado la historia, presente y futuro de una institución que ha evolucionado con el barrio sin perder el carisma de su fundador.

Un legado que perdura 75 años después

La historia del colegio es “una historia para recordar viva”, según Sor Encarnación Riol. Las hermanas del huerto llegaron a un barrio que “era fuera de Pamplona, donde no había nada, pero estaba había un proyecto futuro”. Su fundador, San Antonio María Gianelli, a quien Riol describe como un “hombre visionario”, impulsó el centro con su “pedagogía del amor”, pensando en dar “una educación a las niñas” y “unas madres que le servían de maestras también”.

La llegada de las primeras hermanas italianas a Pamplona supuso un gran esfuerzo y sacrificio. “Se tuvieron que desprender de todo, de su cultura, de su familia, de su tierra, pero querían evangelizar, lo tenían claro”, explica Sor Encarnación. Se sintieron atraídas por la diócesis al verla como un “semillero de vocaciones”, un lugar con futuro para llevar a cabo la evangelización y traer el carisma del fundador.

Educar en la era digital: esfuerzo, innovación y valores

Hoy, 75 años después, el colegio está plenamente insertado en el barrio de San Juan, pero “el espíritu se mantiene el mismo”, afirma el profesor David Larrea. La misión sigue siendo “formar buenas personas, formar personas con valores cristianos”. El objetivo principal es la formación integral, que abarca lo académico, pero también lo humano y lo religioso, una idea que Larrea subraya como fundamental: “Hago mías las palabras que ha dicho antes aquí, Javier, sobre los profesores de religión, no sobra ninguno”.

El proyecto educativo se articula sobre pilares como “el esfuerzo y la exigencia, por supuesto, sin dejar nunca a nadie atrás”. Según Larrea, es crucial que los alumnos adquieran conocimientos en materias como matemáticas o historia, pero también que desarrollen habilidades para manejarlos, como saber comunicar o trabajar con el que tengo al lado.

Formamos personas con valores de verdad, que sepan lo que está bien y lo que está mal, o cuando tengan 16 años, cualquiera que hable por una red social se los va a llevar de calle"

La innovación es otro de los pilares, entendida como “algo serio” y no como “cosas llamativas”. Larrea explica que innovar es “pensar cómo mejorar, cómo hacer que los alumnos aprendan mejor”. Un ejemplo práctico son los talleres STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas), donde los alumnos aplican de forma práctica lo aprendido en el aula en áreas como la robótica.

El centro mantiene una postura clara sobre el uso de la tecnología: “Es fundamental en el mundo en el que vivimos, pero es igual o más fundamental su uso racional”. Por este motivo, el colegio descartó hace años la implantación de un ordenador por alumno para no desterrar el libro de texto y el papel, al considerar que hay destrezas como la comprensión escrita que “precisa en papel”. “No demonizamos la tecnología, ni mucho menos, la utilizamos, pero con criterio”, aclara Larrea.

El carisma familiar como pilar fundamental

Junto a una apuesta decidida por los idiomas, con asignaturas en inglés y proyectos internacionales, el fin último del colegio es que sus alumnos salgan siendo “buenas personas, personas con valores cristianos de verdad, capaces de discernir lo que está bien y lo que está mal”. Larrea insiste en que en el contexto actual de “youtubers, influencers y todo lo que hay por ahí, más que nunca” es clave la formación en valores: “O formamos personas con valores de verdad, que sepan lo que está bien y lo que está mal, o cuando tengan 16 años, cualquiera que hable por una red social se los va a llevar de calle”.

Tenéis que querer a las niñas y que las niñas se den cuenta que las queréis"

Este enfoque entronca directamente con el rasgo más visible del carisma de las hermanas: la “caridad evangélica vigilante”, que se traduce en un “estilo familiar”. Sor Encarnación recuerda una carta del fundador a las maestras: “Tenéis que querer a las niñas [...] y que las niñas se den cuenta que las queréis, porque si ellas se dan cuenta, ellas viven que las queréis, vendrán más contentas al colegio y aprenderán mejor”. Un carisma que sigue vivo y atento a los problemas actuales, como la preocupación por la vivienda para las familias necesitadas.

Con casi un centenar de profesores, el deseo de David Larrea para el futuro es sencillo: “que sigamos, no 75, sino muchísimos años más”. Sor Encarnación, por su parte, desea “que el carisma de San Antonio se siga propagando” y que nuevas jóvenes se sumen a su proyecto.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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