El día que Bordalás llamó "caradura" a Arrasate tras un partido entre Getafe y Osasuna

En noviembre de 2019, una rueda de prensa posterior a un Getafe-Osasuna desató una tormenta mediática entre los dos entrenadores que aún se recuerda

EFE

SEVILLA, 25/08/2025.- El entrenador del Getafe, José Bordalás, durante el partido correspondiente a la segunda jornada de LaLiga EA Sports, disputado hoy en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. EFE/José Manuel Vidal

Redacción COPE Navarra

Pamplona - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Noviembre de 2019. Un Getafe-Osasuna de trámite en el Coliseum se convirtió en el epicentro de una de las polémicas más sonadas que se recuerdan entre dos entrenadores.

El origen de la discordia

El conflicto estalló de forma inesperada. José Bordalás, entonces técnico del Getafe, compareció en la rueda de prensa posterior al partido (0-0) con un tono muy duro contra Jagoba Arrasate, preparador de Osasuna. La sorpresa fue mayúscula, ya que el propio Arrasate había elogiado a su homólogo en la previa del encuentro. Lejos de devolver el gesto, Bordalás inició su intervención con datos para desmontar el relato que, a su juicio, se estaba instalando. “Antes de valorar el partido quiero comentar algo. Estas son las estadísticas de Media Coach: Interrupciones del Getafe 15, del rival 37. Remates a puerta 14 contra 4”, afirmó con contundencia, señalando que era Osasuna, y no su equipo, quien había apostado por un juego trabado y con constantes interrupciones, contradiciendo las palabras previas del entorno rojillo.

La acusación de 'caradura'

El técnico alicantino no se detuvo en los datos y elevó el tono de su crítica hasta llevarla al terreno personal. Acusó directamente a Osasuna de hipocresía por atribuir al Getafe un estilo de juego que, según él, practicaron ellos mismos sobre el césped del Coliseum. “Oier [Sanjurjo] dice que el Getafe plantea los partidos trabados, cuando han sido ellos. No lo voy a permitir más. El comodín de muchos equipos y técnicos es el Getafe y Bordalás”, denunció. Cuestionado por la prensa, confirmó que se había limitado a felicitar a Arrasate sin cruzar más palabras y fue entonces cuando lanzó el calificativo que definiría la polémica: “Llevo cuatro años así. Sus miserias las esconden detrás del Getafe y quien hace eso es un caradura”.

Si no se ha visto un buen partido, ha sido por culpa del rival, porque ha venido a empatar a cero. Es lamentable que esto siga ocurriendo.

Para Bordalás, la situación era insostenible y se sentía víctima de una campaña de desprestigio que usaba a su equipo como excusa recurrente. “Respeto a todos los entrenadores, pero Bordalás es el comodín de algunos”, insistió. Sentía que otros equipos y preparadores ocultaban sus propias carencias criticando la supuesta dureza del Getafe, una fama que, en su opinión, era injustificada y malintencionada. “Es tener muy poca vergüenza atribuirnos a nosotros lo que hacen ellos”, sentenció el entrenador, visiblemente molesto por una situación que, afirmó, se repetía “jornada tras jornada y año tras año”, calificando el hecho de “lamentable” y dejando claro que no pensaba tolerarlo más.

Respuesta navarra y reconciliación

La reacción en Pamplona fue inmediata. El CA Osasuna y su entorno cerraron filas en torno a su entrenador ante lo que consideraron un ataque injustificado. El club publicó un elocuente mensaje en sus redes sociales, al que se sumaron a título personal directivos como el secretario técnico, 'Cata', y otros empleados de la entidad. El tuit se hizo viral y representaba un apoyo sin fisuras a la figura de su técnico, destacando no solo su profesionalidad, sino también sus valores. La publicación elogiaba la representación del club que ejercía el de Berriatua, tanto dentro como fuera del campo, en un claro contraste con las formas exhibidas por el técnico rival en su comparecencia.

Qué suerte tenemos de tener un entrenador que nos representa con pasión, respeto y educación. Qué suerte tenemos de tener a Jagoba Arrasate.

A pesar de la virulencia del encontronazo dialéctico, el tiempo acabó calmando las aguas. El enfrentamiento entre Bordalás y Arrasate no pasó de aquel episodio y ambos demostraron profesionalidad en los años siguientes. En los partidos posteriores en los que sus equipos se volvieron a enfrentar, los dos entrenadores aparcaron sus diferencias y protagonizaron saludos cordiales y normalizaron su relación, dando por zanjada una de las polémicas más recordadas de aquella temporada. El hacha de guerra fue enterrada, convirtiendo aquel tenso cruce de declaraciones en una anécdota más del fútbol español, aunque muy recordada en Getafe y, sobre todo, en Navarra.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.