Soldados de Demichelis: esperanza o descenso IV
La progresión del equipo se vio frenada de nuevo por errores que recuerdan la temporada que lleva el RCD Mallorca

Los jugadores agradecen el apoyo a los mallorquinistas
Mallorca - Publicado el
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El mallorquinismo se lamenta con razón. El ambiente vuelve a estar cargado y el ánimo sombrío tras perder el RCD Mallorca su duelo directo en Elche. Una derrota dolorosa que mina la confianza del entorno en la progresión del equipo y su salvación.
El equipo recordó al de toda la temporada al encajar el primer gol, justo cuando más debía ser el nuevo Mallorca. Es decir, tuvo bastante controlado el partido y debió hacer más daño en la primera parte, pero algo debimos sospechar cuando se vio al hombre que nunca falla, Vedad Muriqi, el delantero de los remates inverosímiles y que lleva 18 goles, errar una de las ocasiones más claras que habrá tenido en toda la temporada. Solo con el área con tiempo para rematar y ejecutar bien, estuvo desacertado en el remate. Se confirmaría su mal día con el penalti que hubiera dado al final un valioso empate. No siempre va a ser el héroe.
Resulta paradójico que cuando al fin el Mallorca lograba el premio del gol, en un gran tanto de Pablo Torre, todo se vino abajo. Torre marcó un gol como una catedral, colocando la pelota con precisión, un gol que deja claro el fútbol que lleva dentro, un fútbol que poco a poco empieza a asomar y que ha estado ausente en toda la temporada. De ser un chico con nula confianza en buena parte de la temporada, Torre tiene ahora galones, es mérito de Demichelis haber recuperado al joven media punta, con mucho camino que recorrer aún y mucho que mejorar, pero que muestra el talento que le llevó al Barcelona y por el que apostó el Mallorca este verano con su inversión.
El Mallorca quiere la pelota ahora, no la rehúye, tiene personalidad para jugar, sin embargo vuelve a tener desconexiones defensivas importantísimas. Ha encajado cinco goles en los tres partidos con Demichelis, es para verlo porque en Pamplona el Mallorca fue un equipo hasta casi el minuto 90 y fue otro en la recta final de partido. En Elche perdió el control cuando se puso por delante.
Cuando uno ha sufrido mucho tiene el recuerdo tan reciente que en cualquier momento puede revivir lo que no quiere volver a vivir. Es el miedo a ser vulnerable lo que le hace más vulnerable. Los jugadores tienen lagunas y se acercan a aquello de lo quieren huir.
Vean sino el despeje de Mascarell, un jugador que estaba siendo de lo más fiable, su regalo a Rafa Mir. Vean sino cómo fueron incapaces de neutralizar a Germán Valera, quizá de los mejores carrileros de la liga y cómo Tete Morente remató sin oposición.
El Mallorca se encogió tras marcar, parece increíble pero así pasa con los equipos dañados. El Mallorca es un equipo herido al que aún se le abren heridas a las primeras de cambio, no es fácil convertir en ganador un equipo perdedor. Lo que ha heredado Demichelis es un equipo destrozado, ha sido capaz de darle la vuelta apostando por el balón, haciendo creer de nuevo a sus futbolistas.
Cambió de plan esta vez, apostó por extremos en el tercer partido en lugar de los cuatro centrocampistas de los dos encuentros anteriores.
Le salió razonablemente bien con Luvumbo y Mateo Joseph haciendo un buen trabajo en las bandas. El angoleño fue el más destacado del primer tiempo. Con el empate 1-1, Demichelis quiso recuperar el control con la entrada de centrocampistas, no fue bien, no tuvo el control y además perdió amenazas ofensivas al retirar a Zito y Torre, aunque lo de Torre era previsible, aún deben trabajar con él para aumentar sus minutos útiles en los partidos.
Hay mucho trabajo por delante, tienen mucho que hacer, pero si algo se ha visto tras la derrota en Elche es el contraste entre el pesimismo del entorno y la creencia de los jugadores. Los protagonistas ven mejora, dicen creer en lo que se está haciendo y eso es lo único que le importa a los aficionados, los pesimistas y los menos pesimistas. Ningún aficionado ni ningún periodista marcará un gol o lo evitará, serán los jugadores quienes deben hacerlo y al aficionado ya le va bien que los jugadores estén convencidos de sacarlo. Es creer y actuar como soldados de Demichelis o el abismo.



