El inescrutable caso de Cyle Larin, de nuevo fallando lo increíble en el Feyenoord
El análisis sobre la situación del jugador cedido por el RCD Mallorca que sin ver portería en el Feyenoord, como anoche ante el Betis en la Europa League

Larin anoche en La Cartuja junto a Van Persie
Mallorca - Publicado el - Actualizado
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Se suponía que la cesión al Feyenoord debía significar la recuperación de Cyle Larin, su revitalización como futbolista y sobre todo la recuperación de su cotización como jugador del RCD Mallorca, por el que se pagó un buen traspaso.
No parece que esté en el camino esta temporada en la Eredivisie, donde no ha anotado un solo gol. Su pobre balance también esta temporada es por ahora de un solo gol en la Europa League al Panathinaikos.
Una temporada de nuevo llena de problemas para el delantero canadiense, del que se ha rumoreado en los últimos días una posible petición de salida del Feyenoord al no estar jugando demasiado. No está siendo titular en liga con Robin Van Persie, el histórico delantero neerlandés que dirige al Feyenoord, y apenas ha jugado unos minutos. Por ello el encuentro de anoche ante el Betis en el estadio de La Cartuja, al que volvía después de la final de la Copa del Rey con el RCD Mallorca en 2024.
Como si recordara sus momentos más peculiares en el RCD Mallorca, Larin repitió una actuación como las que solía tener con la camiseta bermellona. Es decir, una suerte de "excitatio interruptus", un casi, provoca una excitación interrumpida para su equipo y su afición. Parece que sí pero no. Y así una y otra vez.
Por ejemplo, ante el Betis, control en el área en situación de gol solo ante el portero, mal control y no pudo rematar en condiciones. Mano a mano con Pau López, se lo saca el meta. Centro y remate de cabeza, remate con el hombro cuando era una situación ideal para un delantero. Remate a gol tras varias acciones en el área de su equipo, marca Larin pero el gol se anula por fuera de juego previo de un compañero. Pase profundo y mano a mano ante el portero, Pau López de nuevo se lo ataja. El resumen de todo esto estaba en el rostro de Robi Van Persie. El técnico se giraba hacia su banquillo buscando una explicación que no encontraba por ningún lado. El mítico goleador holandés no se lo explicaba como no se lo explica nadie.
La diferencia entre un futbolista profesional y un buen futbolista es su cabeza. Su mentalidad. Larin no parece un mal tipo, no se esconde, va a todas, brega con el rival, sabe emplear su cuerpo para ganar el espacio y ganar duelos por el balón, es fuerte, es rápido, siempre tiene ocasiones. Pero no marca. No hay manera. No se ha visto un caso como el suyo, no al menos en el RCD Mallorca, no se recuerda un caso igual.
El colmo del desastre para Van Persie anoche fue que al ver que Larin ni jugando dos días iba a marcar, decidió sustituirle y dar entrada a su hijo Shaqueel Van Persie, de 19 años, que se lastimaba a los pocos minutos con lo que parece una grave lesión de rodilla. El técnico estaba desconsolado al ver a su hijo de esa manera.
¿Quién puede ayudar a Larin?
Si el Mallorca tenía esperanzas de recuperar algo de la inversión hecha en Larin, que costó 7'5 millones de euros, no parece que vaya a ser fácil viendo a su delantero. Falta saber si va a continuar en el Feyenoord o se extingue la cesión al club holandés y sale a otro equipo. Larin ve con preocupación su falta de continuidad y pueda ponerle en peligro el Mundial, que además se disputa en su país además de Estados Unidos y México.
El delantero ya empezó mal en el Feyenoord, llegó fuera de forma, lo mismo que le pasó en el Mallorca, en este caso por su paternidad. Pero poco más se sabe, empezó sin contar para el técnico y así sigue en la Eredivisie. ¿Cuál es su problema? ¿Quiere volver a recuperar su mejor versión? ¿quiere seguir con su carrera? ¿está motivado?
Tiene tan solo 30 años, es decir, estamos hablando de un momento en teoría de plenitud para un futbolista. Su entrenador fue un gran delantero, un jugador de leyenda de Holanda, un gran goleador. Tenía todo lo que no parece tener Larin, esa finura en la definición. Debe ser paradójico y frustrante para Van Persie ver a un delantero definir así. Pero quién mejor que él para trabajar con Larin y pulir y pulir cera. Claro que para pulir hay que estar dispuesto a aprender y mejorar. ¿Lo está?
Sin embargo, Larin hace tiempo que parece un futbolista en su ocaso, nada más lejos de la realidad si él quiere o si encuentra remedio a su desconfianza y bajo rendimiento. Quizá no es que no quiera sino que no ha encontrado el camino.
Es obvio que el delantero necesita ayuda, que el problema está en su cabeza y no en sus piernas. Es lo que más debe trabajar el delantero canadiense en manos de profesionales para recuperar la confianza. Un jugador sin confianza o que teme lo que puede conseguir o puede no conseguir, es alguien a quien el rebote en lugar de ir a puerta le irá fuera, es alguien a quien su tiro irá al portero en lugar de angulado. Todo lo que se le vio en el Mallorca, esas carreras hacia el portero en solitario y errando, esos remates en el área que iban al portero o fuera, y a pesar de todo anotaba siete goles en la liga. Había llegado al Mallorca tras anotar ocho goles en una segunda vuelta en el Valladolid. Es decir, no hace tanto que marcaba goles.
El partido de anoche ante el Betis refleja que Larin no ha mejorado con su salida del Mallorca, con nula confianza pese a estar siempre donde tenía que estar, pero si hacer lo que tenía que hacer. La diferencia está en la mente.



