Dani Rodríguez como síntoma de algo y no como el único problema del RCD Mallorca

El análisis de las primeras palabras del jugador en EL PARTIDAZO DE COPE y del caso que estalló en el comienzo de temporada

CD Leganés

Dani Rodríguez en su debut en el Leganés

Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el - Actualizado

4 min lectura

Dani Rodríguez cometió un grave error y lo ha pagado duramente en el Mallorca, su salida del club, cuatro meses de no sentirse futbolista y el escarnio público. Cada uno es responsable de sus actos y de sus decisiones, lo que hacemos entraña consecuencias, somos quienes asfaltamos las carreteras por las que circulamos. 

Una mala decisión cambia el destino, es así; un calentón puede solventarse, un ataque escrito, con tiempo para meditarlo y además reiterado, tiene más difícil vuelta atrás. Es lo que le pasó al ex futbolista del RCD Mallorca, quien arremetió contra Jagoba Arrasate y dinamitó los códigos del fútbol, cometió el mayor error de su carrera. Dilapidó su gran etapa bermellona, su gol en la final de la Copa del Rey que nadie moverá, los ascensos, que ahí quedan, también un descenso, la etapa más importante en todo caso de su carrera. Gracias al Mallorca llegó a primera pero también gracias al grupo de jugadores del que formaba parte el Mallorca regresaba a primera y jugaba una final de Copa del Rey. Sus propios compañeros, como Raíllo, lamentaban que después de todo lo vivido  tuviera que acabar así su etapa en el Mallorca.

Atacar a tu jefe tiene consecuencias, atacar a cualquier persona tiene consecuencias, lo que va vuelve. Dani no era consciente en ese momento posiblemente del daño que hacía, era presa de las emociones, su frustración. Las redes hay que saber emplearlas, ahora jugadores y usuarios tienen una herramienta que antes no tuvieron. Antiguamente era un calentón ante el micrófono, ahora en cualquier momento está la tentación si el ego subido te lleva al precipicio. Quizá los jugadores llevan tiempo endiosados en el Mallorca y nadie les ha metido en cintura, nadie les ha apretado, quizá se han creído con más autoridad de la que deben tener los futbolistas.

Todo eso puede ser, no es menos cierto tampoco el caso Dani es más síntoma que enfermedad. Algunos consideran que extirpado Dani del vestuario se acabó el problema. Pero hay que ir más allá en los análisis, el vestuario sigue siendo el mismo, el equipo sigue sin funcionar, con o sin Dani. Cuesta creer que alguien que llevaba tanto tiempo en el vestuario y apreciaba de verdad estar en el Mallorca, seguir en la isla, haya querido dilapidarlo todo. 

Que llevaba mal su suplencia es obvio, todo buen profesional que se precie debe tener rabia por no jugar más, pese a que la pasada temporada había tenido bastantes minutos. Dani no llevaba bien haber perdido su rol en el equipo, a todos les cuesta porque no asumen el paso del tiempo, no era ya el mismo jugador en un equipo de Primera, siendo un jugador que seguía dando lo que podía, eso es irreprochable. Y si él pensaba que podía seguir siendo importante debía demostrárselo en el día a día al entrenador, como manda el fútbol. 

Sin embargo, más allá del bufandeo y hacerse de la peña Dani o la peña Jagoba, que en el fútbol, en la política y en casi todo, parece que hoy se trata de ponerse la camiseta de alguien, hay que ir más allá y entender por qué se produce un deterioro en un equipo que había funcionado tiempo atrás. 

Y en ese sentido es en el que hay que tratar de interpretar el caso Dani Rodríguez más como un síntoma que como el problema. 

El jugador lo intenta explicar en la entrevista a Juanma Castaño en EL PARTIDAZO DE COPE. También intenta legítimamente limpiar su hoja de servicios tras casi cinco meses sin poder hablar y en los que se le ha puesto a caer de un burro. No era el final de carrera soñado desde luego. Quiere limpiar su nombre y es normal. 

La verdad la saben ellos, Dani, los compañeros y el entrenador, pero Dani habla de un deterioro en el vestuario, se equivoca al hacerlo públicamente porque se hace el hara-kiri al destrozar a su jefe, también se perjudica a él mismo, se equivoca, hace daño al equipo y deja a su entrenador a los pies de los caballos.

 Ese es el error que ha cometido, si entendía que había razones de fondo que estaban perjudicando al equipo debía decirlo dentro y a su entrenador. No hace falta ser muy observador para entender que algo no funciona en el equipo y por ahora no hay señales de mejora. Ojalá que pronto cambie. 

Temas relacionados