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Balcones de rojo para ayudar al RCD Mallorca

El Moviment Mallorquinista pide a los aficionados que cuelguen la bandera ya que no pueden entrar al campo ni recibir al equipo

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Jordi JiménezPalma

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 10:01

Los aficionados del RCD Mallorca vieron su último partido en Son Moix (ahora Visit Mallorca estadi) en Primera División y es posible que la próxima vez que vuelvan a entrar a su estadio sea con el equipo de nuevo en Primera. Fue el 1 de Marzo de 2020 ante el Getafe (0-1).

En medio habrán pasado muchas cosas, una pandemia mundial se habrá llevado por desgracia muchas vidas, las familias habrán sufrido posiblemente casos de covid, pueden haber perdido a algún ser querido o amigo, la incertidumbre por la situación económica les habrá generado angustia. Y su Mallorca en Segunda División habrá sido una cosa televisiva, algo que han vivido en sus casas, en las charlas virtuales y ya más recientemente físicas con otros aficionados.

Pero no lo habrán vivido en el estadio de Son Moix. La postura del Gobierno parece inflexible por ahora sobre la presencia de seguidores en los estadios en el fútbol profesional, tal y como se han pronunciado los ministros Darias (Sanidad) y Rodríguez Uribes (Cultura y Deportes), mientras la LaLiga se desespera y muestra sus planes para una vuelta segura de los aficionados a los estadios, como ha contado enEl Partidazo de Cope Isaac Fouto.

Los clubes acusan el golpe de la falta de seguidores, de venta de entradas, de abonos, de consumo en el Estadio etc, la liga está preocupada. Pero lo que vale para el fútbol no profesional, entre otros muchos espectáculos, parece que no vale para el fútbol profesional. Sí hay seguidores en el fútbol no profesional entre otros muchos espectáculos. Por ejemplo en Baleares los aficionados de la UD Ibiza, At.Baleares, Poblense y Peña Deportiva sí ven in situ a su equipo, aunque con limitaciones.

Los científicos y especialmente los epidemiólogos alertan sobre el peligro candente de aglomeraciones, en general de que desaparezca el estado de Alarma y el toque de queda, que limita reuniones y movilidad. En cuanto al deporte, que se produzcan concentraciones, y en especial, reuniones y aglomeraciones en interiores, el principal peligro.

Los estadios al aire libre son lo más seguro en este sentido, pero las aglomeraciones que se han producido aunque sean en las calles en recibimientos a equipos como Villarreal, Cádiz, o las despedidas a Real Sociedad y Athletic antes de la Copa del Rey, en el fútbol modesto lo visto en el campo del Europa de Barcelona sin ningún tipo de medida ni mascarillas, las imágenes de la afición del Inter en Milán... son muchos ejemplos que preocupan a los especialistas en salud pública. Porque esas aglomeraciones, sin distancia física, y a veces sin mascarilla, sí pueden ser un problema muy serio.

Así las cosas, el último golpe para la afición mallorquinista, o al menos para la plataforma Moviment Mallorquinista (que aglutina a medio millar de seguidores y que ha sido el colectivo más activo en las últimas temporadas en la afición bermellona) de no poder hacer el recibimiento organizado el pasado sábado, ha motivado otra iniciativa. El recibimiento fue prohibido por Delegación de Gobierno y tampoco la Policía Local emitió informe favorable, a pesar de que estaba prevista distancia de seguridad entre seguidores a lo largo del recorrido y pretendía evitar aglomeraciones. Pero las autoridades prefirieron curarse en salud, aunque es cierto que sí están autorizadas manifestaciones o actos reivindicativos en la calle.

Lo que sí fue un éxito de participación fue la caravana de coches y motos que se organizó en su día para acompañar al equipo al Estadio y que fue autorizada. Lo mismo hizo la afición del Espanyol el pasado fin de semana.

Como no se puede entrar al estadio, como no se puede hacer un recibimiento a su equipo, el Moviment ha pedido a los seguidores que engalanen sus balcones. La "balconada mallorquinista" tiene como objetivo que los seguidores vivan de una forma más visible la vuelta del equipo a Primera División. Se trata de que el aficionado no se quede fuera de este momento crucial. Un ascenso no se vive todos los días, al Mallorca le costó seis años volver a Primera en 2019 y su descenso fue un mazazo que cada aficionado vivió en soledad en su casa, porque aunque se veía venir, fue demasiado doloroso perder a la primera lo que tanto costó recuperar.

Igualmente ahora los mallorquinistas quieren vivir que su equipo vuelve a la primera a la máxima categoría. Habrá que ver si la respuesta es masiva por parte de los seguidores bermellones y los balcones de Mallorca se tiñen de rojo.

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El presidente del Moviment Mallorquinista Sebastià Oliver afirma en Deportes Cope Baleares que "la idea no es más que toda Mallorca, allá donde viva un mallorquinista, haya una bandera colgada. A ver si podemos conseguir que Mallorca sea rojinegra y tengamos ese último empujón para subir a Primera, Dios lo quiera. Ya que no podemos entrar al campo pues hemos de hacer estas cosas".

El delantero bermellón Abdón Prats se mostraba agradecido a los aficionados antes de conocer esta iniciativa: "les notamos muy cerca aunque no puedan entrar al estadio o viajar con nosotros, están demostrando ser muy fieles, esperamos que estén orgullosos de nosotros como nosotros lo estamos de ellos".

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