La hostelería de A Coruña lamenta la renuncia al Mundial 2030: "No son solo dos o tres días de impacto"

El Partido Popular forzará la celebración de un pleno extraordinario para que la alcaldesa dé explicaciones

Noela Bao

Coruña - Publicado el

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La renuncia de A Coruña a ser sede del Mundial 2030 ha sido recibida como un jarro de agua fría por el sector hostelero de la ciudad. El presidente de la Asociación de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, ha calificado la decisión como "una mala noticia sin paliativos", incidiendo en que el impacto del evento trasciende los días de competición. Según Cañete, la verdadera pérdida reside en la visibilidad internacional y la imagen de marca, ya que "no son 2 o 3 días de impacto, o 2 o 3 partidos, sino la imagen que la ciudad tiene en el exterior, nos conoce todo el mundo".

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Estadio de Riazor, casa del Deportivo.

Cañete ha subrayado que un evento de esta magnitud "proyecta una imagen turística", da a conocer la ciudad y genera un impacto económico inmediato que no se limita a la hostelería y el alojamiento. "El mundial genera un gran retorno en la ciudad", ha explicado, detallando que el beneficio "llegaría a todas partes, a comercio, taxis, etcétera".

Más allá de lo económico, el presidente de los hosteleros ha puesto el foco en un factor más intangible: el orgullo coruñés. La posibilidad de que Vigo acoja finalmente el mundial añade una capa de malestar: "También es doloroso en el orgullo o en la honrilla de la ciudad, pues que si al final este mundial va para Vigo, bueno, pues al final es como un Celta -epor, y eso también nos duele a los coruñeses".

Decepción en la Xunta y el pleno extraordinario

La decepción también ha llegado desde la Xunta de Galicia. Su presidente, Alfonso Rueda, ha lamentado la renuncia, afirmando que "no es una buena noticia". Rueda ha recordado que, independientemente del futuro de la candidatura de Vigo, "Galicia pierde la posibilidad de ser una sede que ya estaba confirmada". Además, ha reiterado el compromiso que tenía su gobierno, dispuesto a aportar "un 25 por 100 de los costes" una vez se conocieran y fueran "razonables", y ha aclarado que ese dinero "era y es para ser sede del mundial, no para otra cosa en este momento".

En el ámbito político, el Partido Popular ha solicitado la celebración de un pleno extraordinario para abordar lo que su portavoz, Miguel Lorenzo, ha calificado como "el gran fracaso de la alcaldesa". Lorenzo ha recordado las palabras de Inés Rey en la recepción de Navidad, cuando se refirió al mundial como su "gran proyecto de ciudad", un "hito transformador" que pondría a "A Coruña en el mundo".

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Miguel Lorenzo (PP) registró la petición para un pleno extraordinario sobre el Mundial 2030

¿Un engaño? 

El portavoz popular ha acusado directamente a la alcaldesa de "engañar y mentir a todos". Según Lorenzo, Inés Rey aseguró que existía un proyecto con financiación garantizada, tanto pública como privada. "Hablaba de un gran inversor... Incluso dijo que la inversión en el proyecto estaba garantizada", ha criticado Lorenzo, quien añade que "nunca supimos nada de ese inversor privado hasta el día de hoy".

Lorenzo también ha afeado que Rey presentara el Mundial como un proyecto personal, en solitario y "con la camiseta de Naranjito". Por todo ello, considera que es ella quien "tiene que pedir perdón a la ciudad". "No solo tiene que pedirle perdón, tiene que darles explicación, porque hasta el día de hoy no ha dado ninguna explicación por qué su proyecto estrella se ha estrellado", ha sentenciado.

Las exigencias de la FIFA 

El Partido Popular no acepta las justificaciones de la alcaldesa, como el hecho de que el impacto se limite a unos pocos días. Lorenzo se ha preguntado qué ha cambiado en las exigencias de la FIFA para que ahora supongan "hipotecar a la ciudad". Con la petición del pleno, el PP busca "dar la oportunidad de que explique a todos los coruñeses lo que ha pasado" y le pide a la alcaldesa: "que como dijo ella el otro día, no soy idiota, que no nos tome a los demás como tales, y que dé la cara, y que nos cuente la verdad".

Ahora, la pelota está en el tejado del gobierno coruñés, que por ley deberá convocar el solicitado pleno extraordinario en un plazo máximo de quince días hábiles para dar cuenta de la renuncia.

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