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El plan de Pesic frustra a un Valencia Basket que se aturulla en Múnich (93-89)
El Bayern del astuto maestro serbio incomodó con su defensa agresiva a los valencianos. Otros dos ex, Lucic (19 puntos) y Dimitrijevic (12 puntos y 7 asistencias), los verdugos. Sin defensa ni puntería (11 de 41 en triples)

Obst penetra y sobrepasa a Reuvers
Valencia - Publicado el
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No tiene en baloncesto la fuerza ni el prestigio que en el fútbol, pero el nombre impone. Bayern. Mia San Mia. Nosotros somos nosotros, en bávaro. Trabajadores, luchadores, triunfadores. El proyecto en el deporte de la canasta va poco a poco, pero sobre todo tiene que salir los números económicos. No hay locura financiera. Podrían hacerlo, pero son alemanes. Aún así, un pabellón precioso de 12.500 espectadores y una afición cada vez más identificada con el balón naranja. El curso obligó a un regreso más de Svetislav Pesic, el gran maestro. Eso ha mejorado la competitividad del equipo, en especial en casa.
Así lo sufrió el Valencia Basket. Tuvo que roer el hueso con constancia. La primera mitad fue un intercambio de golpes constante. Muchos cambios de liderato en el marcador y una salida del segundo, con un seis a cero de parcial que supo frenar Pedro Martínez con un tiempo, 28-24. Montero y López-Arostegui enchufaron unos triples y se calmó el tema. Pero Pesic, viejo zorro, aprovechó para presionar a los árbitros como sólo a un catedrático le permiten. Estaba trabado el encuentro, con pérdidas e imprecisiones, y el tiempo volaba, 36-34, minuto 16. Lo costaba dominar el rebote a los taronja y eso siempre le quita ritmo. Esa falta de ritmo, la aprovechó Bayern para atascar el ataque e irse 53-44 al descanso, con malas sensaciones.
Dimitrijevic estaba cómodo y con ganas de venganza. Suelto es muy peligroso, y Lucic estaba incontenible, lo que aprovechó el Bayern para seguir metiendo dudas en los valencianos, 64-49, minuto 24. Se había complicado en un visto y no visto. La defensa tenía que recuperar dureza para que el ataque cogiera fluidez. Entró Braxton Key, un hombre que a pesar de su fañta de confianza en ataque, se hace grande atrás. Pedro le rodeó de talento para compensar. Pero seguía espeso en ataque y se frustraba Valencia Basket. Un 8 de 25 en triples no ayudaba. Un 32 por ciento. Pradilla y Taylor acertaron y, enseguida, se acercó algo, 76-68.
El último cuarto exigía mucho más. Para remontar ese 79-70, con poco acierto en triples y pocos tiros libres lanzados, 10 de 12, había que ser más consistente atrás y en el rebote. La puesta en escena fue algo mejor, se subieron líneas y anotaron dos canastas, pero duró poco. Se botaba más de la cuenta, se erraban hasta tiros libres que menoscababan la fe y los alemanes no se llegaban a poner nerviosos. Un mate de Taylor en transición advirtió a Pesic, que solicitó tiempo con 83-77, a casi cinco del final. Nada. Se maquilló el final con un mate de Reuvers y un palmeo de Pradilla y Pesic ganó la batalla.



