El municipio de la Comunidad Valenciana que lleva un siglo tratando de independizarse por culpa de un vasco: hasta en tres ocasiones
Esta localidad está buscando independizarse del otro porque entienden que ellos aportan la mayoría de recursos
El Puerto de Sagunto, en una vista áerea
Madrid - Publicado el
3 min lectura
Cuando se habla de independentismo en España, lo primero que viene a la mente suele ser Cataluña o el País Vasco. Sin embargo, hay lugares donde el deseo de separarse no responde a cuestiones identitarias o históricas tan evidentes, sino a una combinación de desencuentros sociales, diferencias económicas y agravios acumulados.
Uno de los casos más curiosos y persistentes se encuentra en la Comunidad Valenciana, concretamente en el municipio de Sagunto, donde una parte del mismo —el Puerto de Sagunto— lleva casi un siglo intentando independizarse… y todo empezó por culpa de un vasco.
La playa del Puerto de Sagunto
EL VASCO QUE EMPEZÓ EL CAMBIO EN SAGUNTO
De la Sota consiguió en 1902 la licencia para explotar minas de hierro en Teruel y transportar el mineral hasta el mar a través de una innovadora línea férrea. El puerto no existía como tal, pero él lo construyó, junto con viviendas, escuelas y centros médicos para los trabajadores que llegaban de toda España. Así nació una ciudad industrial moderna a la sombra de la agrícola Sagunto, pero con una identidad propia desde el primer momento.
Esa diferencia de origen no tardó en traducirse en una división social. Mientras Sagunto seguía con su ritmo tranquilo y su mentalidad agrícola, el Puerto se llenó de obreros, chimeneas y fábricas. Los porteños no hablaban valenciano, tenían costumbres distintas y se sentían ignorados por una administración que, desde el casco histórico, apenas miraba al mar. "Nos dejaron crecer sin servicios básicos como el agua potable", recuerdan hoy desde Iniciativa Porteña, el partido que representa a los defensores de la segregación.
El Puerto de Sagunto argumenta que aporta del 75% del presupuesto de Sagunto
El primer intento de segregación llegó en 1927. Fue tímido, pero marcó el inicio de un deseo que no se ha apagado desde entonces. En 1937, en plena Guerra Civil, el movimiento ganó fuerza con el respaldo de la CNT, y llegó a organizarse un referéndum. El sí era ampliamente mayoritario, pero la irrupción de los bombardeos dejó todo en suspenso.
Más tarde, en 1959, el clima volvió a caldearse. La creación de una comisión secesionista provocó tanto revuelo que el Gobierno intervino, nombrando por primera vez un alcalde porteño para Sagunto, en un intento de calmar las aguas. Desde entonces, aunque no ha habido una nueva escisión formal, los movimientos para lograrla nunca han desaparecido.
El Puerto de Sagunto llegó a hacer un referendum en 1937 para su independencia de Sagunto
las razones de la "independencia" del puerto de sagunto
A día de hoy, el Puerto de Sagunto no solo ha superado en población a la ciudad original (45.000 habitantes frente a 25.000), sino que aporta el 75% del presupuesto municipal. La explicación está en su doble condición de motor industrial y turístico, con propiedades que pagan un IBI más elevado por estar en suelo costero. “Sagunto vive del Puerto, pero no lo cuida”, denuncian sus vecinos.
Esta desigualdad económica alimenta un malestar que no se basa en identidades regionales ni en discursos políticos grandilocuentes. “Esto no va de banderas, sino de dignidad y de justicia. Queremos tener nuestro propio ayuntamiento, decidir sobre nuestros recursos y que se reconozca nuestra historia”, aseguran desde la asociación.
Este curioso episodio de micronacionalismo local forma parte de una realidad más amplia. En otros puntos de la Comunidad Valenciana, como Bétera, también hay movimientos para conseguir más autonomía o incluso convertirse en una Entidad Local Menor. Aunque son casos diferentes, comparten el deseo de autogestionarse y sentirse mejor representados.
La historia del Puerto de Sagunto se remonta a mucho tiempo atrás
Pero lo de Puerto de Sagunto es único por su persistencia: ha habido tres intentos formales de segregación y aún hoy los partidos mayoritarios en el Ayuntamiento —PP, PSOE, Compromís y Vox— rechazan siquiera debatirlo. Mientras tanto, los concejales segregacionistas siguen esperando su oportunidad. “Los movimientos independentistas están muertos… hasta que de repente dejan de estarlo”, advierte Manuel González, su portavoz.
Así, mientras España mira hacia otros puntos calientes del mapa, en una esquina del Mediterráneo un grupo de ciudadanos continúa su particular cruzada. Puede que no levanten banderas ni ocupen titulares cada semana, pero el Puerto de Sagunto sigue luchando, un siglo después, por algo tan simple —y tan complicado— como tener su propio nombre en la entrada del municipio.