Las tonalidades perfectas para lograr un maquillaje natural y luminoso en el rostro
Elegir bien los colores del maquillaje es clave para conseguir un acabado fresco, saludable y natural que realce los rasgos sin exceso

Las tonalidades perfectas
Barcelona - Publicado el
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Lograr un maquillaje natural es uno de los objetivos más buscados cuando se trata de cuidar la imagen. Un buen maquillaje no debe notarse, sino mejorar el aspecto real de la piel, aportando uniformidad, luz y una sensación de frescura. Para ello, la elección de las tonalidades adecuadas es determinante si se quiere evitar un resultado artificial o sobrecargado.
El primer paso es seleccionar una base de maquillaje que se funda con el tono de la piel. No debe aclarar ni oscurecer el rostro, sino convertirse en una extensión del color natural. Las bases de cobertura ligera o media permiten igualar el tono sin ocultar la textura real de la piel, algo fundamental para mantener un aspecto auténtico. También es importante fijarse en el subtono: las pieles cálidas requieren bases con matices dorados o melocotón, mientras que las pieles frías funcionan mejor con matices rosados o neutros.
El corrector debe utilizarse con precisión. Ha de ser ligeramente más claro que la base y aplicarse solo donde sea necesario para iluminar la mirada y disimular pequeñas imperfecciones sin crear contrastes artificiales. Cuando está bien integrado, el rostro parece más descansado y natural.
En cuanto al colorete, los tonos ideales son los que simulan el rubor natural: rosas suaves, melocotones claros y corales delicados. Aplicados con ligereza en las mejillas, aportan un aspecto saludable y juvenil sin destacar en exceso. Es preferible evitar colores muy oscuros o muy intensos si se busca un acabado discreto.
El bronceador debe ser sutil. Las tonalidades cálidas y ligeramente doradas son las más adecuadas para dar calidez sin transformar el color real de la piel. El objetivo es crear sombras suaves, no oscurecer el rostro. Aplicado en zonas estratégicas, como pómulos y sienes, define el rostro sin recargarlo.
En los ojos, el maquillaje natural se basa en tonos neutros y suaves. Colores como beige, marrón claro, topo o champán realzan la mirada sin endurecerla. Las sombras demasiado oscuras o con mucho brillo pueden romper la armonía, mientras que los tonos suaves respetan la forma natural del ojo.
Las cejas también influyen en el resultado final. Deben definirse con un color similar al del vello natural, evitando tonos demasiado intensos. Unas cejas equilibradas enmarcan el rostro sin restarle naturalidad.
En los labios, los tonos más adecuados son los que se asemejan al color propio: rosados, nude, melocotón y malva suave. Estas tonalidades aportan volumen y frescura sin crear un contraste excesivo. Los acabados hidratantes o ligeramente brillantes refuerzan el efecto natural.
Las tonalidades perfectas para conseguir un maquillaje natural en la cara son aquellas que imitan los colores reales de la piel y sus matices. Cuando se eligen bien, el maquillaje no transforma, sino que realza la belleza natural, logrando un resultado armónico, elegante y duradero.



