La reducción de la jornada laboral podría suponer más carga para las mujeres, según un estudio

Un estudio internacional con participación española confirma los efectos positivos de la semana laboral de 30 a 35 horas, aunque alerta de riesgos si no se aplican correcciones

Mujeres trabajando con un ordenador.
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Entrevista a la doctora Mercè Soler, investigadora en el Parque Sanitario Sant Juan de Dios

Yolanda Bernal

Barcelona - Publicado el

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Trabajar menos horas puede tener efectos muy positivos sobre la salud de las personas. Esta es la principal conclusión de un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Universitat Pompeu Fabra y que ha analizado diversas experiencias de reducción de jornada laboral en Europa. 

La investigación apunta que estas medidas, que en su mayoría estudiaron jornadas de entre 30 y 35 horas semanales, mejoran la salud mental, reducen el estrés y facilitan la conciliación familiar y laboral. Aunque el estudio se ha centrado mayoritariamente en el sector público, también ha incluido empresas del sector privado, donde se han observado resultados igualmente positivos.

Beneficios directos en el bienestar

Los cambios observados en la salud de los trabajadores son claros. Según detalla la investigadora y co-primera autora del estudio, la doctora Mercè Soler, se han constatado "mejoras en la salud, el bienestar y la conciliación". De hecho, este último aspecto mejoró en todos los casos analizados. Sin embargo, donde el impacto ha sido más evidente es en la salud mental, con una reducción significativa de indicadores como "el estrés, la fatiga, la calidad del sueño y la recuperación", afirma la experta.

En todos los estudios se observaba una muy buena mejora en la salud mental"

La posibilidad de conciliar la vida personal y profesional es otro de los puntos clave. La investigación ha revelado que la reducción horaria beneficia en este aspecto tanto a hombres como a mujeres. "En este aspecto se vio que ayudaba a la conciliación tanto a hombres como a mujeres, de hecho los beneficios eran para ambos", señala Soler. No obstante, el reparto de las tareas y cuidados del hogar sigue sin ser equitativo, un factor que introduce matices importantes a los beneficios generales de la medida.

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Hay mujeres que rompen estereotipos en algunos trabajos tradicionalmente de hombres

La brecha de género, un riesgo a vigilar

El estudio también lanza una seria advertencia: si la reducción de jornada no se acompaña de otras políticas sociales, podría contribuir a aumentar las desigualdades de género. Los datos han mostrado que, tras la reducción, las mujeres reportaban dedicar más tiempo al trabajo doméstico y a los cuidados. Aunque los hombres también aumentaron su implicación en estas tareas, no lo hicieron de manera equitativa. "El incremento de tiempo dedicado a cuidados era más elevado en mujeres que en hombres", precisa la investigadora.

La explicación a este fenómeno, según Soler, no reside en la medida en sí, sino en el punto de partida. "Partimos de una situación de desigualdad estructural en la que las mujeres ya asumen una mayor carga de cuidados". Por tanto, el hecho de reducir la jornada laboral no elimina esta desigualdad de base, sino que puede hacerla más visible si no se toman medidas activas para contrarrestarla.

Condiciones para una implementación exitosa

Para que la reducción de jornada sea efectiva y no genere efectos adversos, es fundamental evitar la llamada "intensificación del trabajo", que consiste en que los empleados tengan que realizar las mismas tareas en menos tiempo. Según Soler, este escenario "sería contraproducente porque aumentaría los riesgos para la salud de las personas". Por ello, subraya que la medida debe ir unida a cambios en la empresa: "esta reducción de la jornada debe ir acompañada de mejoras organizativas, como eliminar procesos innecesarios y revisar tareas".

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Reducir la jornada laboral puede implicar más carga para la mujer

Sería contraproducente porque aumentaría los riesgos para la salud"

Finalmente, la investigadora destaca que cualquier gobierno o empresa que se plantee implantar una jornada reducida debe tener en cuenta otros factores clave. Es importante analizar el sector laboral donde se aplicará, ya que no hay tantos datos en ámbitos como la agricultura, la ganadería o la pesca

También se debe considerar el contexto social, el tipo de trabajo y el perfil de la plantilla. Por ejemplo, para personas cercanas a la jubilación con empleos físicos, "poder tener esta reducción manteniendo el salario puede ser muy beneficioso para reducir el riesgo de incapacidades temporales o accidentes", concluye Soler.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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