Los maquinistas advirtieron a Renfe de que había peligro horas antes del accidente de rodalies
El sindicato Semaf remitió una carta horas antes del siniestro para avisar de la falta de seguridad en las vías por el temporal, pero no obtuvo respuesta

Francisco Cárdenas, portavoz de UGT Renfe en Rodalies Catalunya
Barcelona - Publicado el - Actualizado
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La muerte de un maquinista en un accidente de Rodalies en Gelida (Barcelona) se ha producido horas después de que los propios profesionales advirtieran a Renfe de los graves riesgos que el temporal que azotaba Cataluña este martes podía ocasionar en la seguridad ferroviaria.
El siniestro ocurrió por el desprendimiento de un muro de contención que provocó el descarrilamiento del convoy, un escenario que los sindicatos llevaban tiempo temiendo y que habían comunicado formalmente.
La advertencia no fue una comunicación informal, sino una carta oficial enviada por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf). La misiva fue remitida en torno a las 15:00 horas de este martes, dirigida directamente al gerente de Recursos Humanos de Rodalies de Catalunya, entidad gestionada por Renfe. En ella, el sindicato ya alertaba de problemas serios como la caída de árboles en las vías, un presagio de la tragedia que se materializaría horas más tarde.
Una advertencia por escrito y sin respuesta
Fuentes del sindicato han asegurado que su advertencia, enviada con varias horas de antelación al accidente mortal, no obtuvo ningún tipo de respuesta por parte de la compañía. En la carta, los maquinistas instaban de manera urgente al administrador de la infraestructura, Adif, a establecer “con carácter inmediato” un plan de acción para mitigar unos riesgos que, según denuncian, llevan sufriendo desde hace años. El objetivo era poder operar la línea con una seguridad que, a su juicio, en estos momentos no existe.

Accidente mortal en Rodalies
El escrito de Semaf ponía el foco en un tramo especialmente conflictivo: la línea 270, en el trayecto entre Maçanet y Figueres. Para fundamentar su queja, recordaban una incidencia grave ocurrida en 2021, cuando un árbol de grandes dimensiones se desplomó sobre la vía en la zona de Sils, impactando directamente contra un tren y deformando por completo la cabina.
En aquella ocasión, la pericia del maquinista, que pudo ver el obstáculo con cierta antelación, salvó tanto su vida como la de los pasajeros a bordo.
Operar la línea con una seguridad que ahora mismo no existe"
El sindicato lamenta que, pese a estos antecedentes, la situación no ha cambiado y los trenes siguen circulando junto a árboles muy próximos a la caja de vía, una situación que se vuelve crítica en días de temporal como el de este martes.
La falta de medidas preventivas ha provocado, según denuncian, múltiples incidencias. Además del descarrilamiento mortal de Gelida, se produjo otro descarrilamiento entre Maçanet y Blanes por la presencia de una roca de grandes dimensiones en las vías, lo que evidencia un problema generalizado en la infraestructura.
La pasividad de las autoridades
La sección sindical de Sant Andreu Comtal de Semaf, responsable del envío de la carta, fue muy clara en su comunicación. En la misiva, advertían a Renfe de que, en caso de no obtener una respuesta y soluciones, se verían “obligados a tomar las medidas que le correspondan”.
Dejaban constancia de que el requerimiento se realizaba también “a efectos probatorios”, un claro indicio de que el sindicato preveía un posible conflicto legal o laboral ante la inacción de la compañía.
La confirmación de los peores presagios llegó pasadas las seis de la tarde con el accidente de Gelida. Horas después, cerca de las 23:00 horas y tras confirmarse también el segundo descarrilamiento en Blanes, Semaf elevó el tono y pidió formalmente que se detuviera por completo el servicio de Rodalies. El sindicato justificó esta drástica petición por “la pasividad de las autoridades competentes y la falta de garantías sobre la seguridad, tanto para viajeros como para los profesionales”.

Trabajadpres de Adif reparan las vías donde descarriló un tren en la línea de Maçanet-Massanes
La concatenación de los hechos ha generado una profunda indignación entre el colectivo de maquinistas. La sensación general es que la muerte del compañero en Gelida es una tragedia anunciada que pudo haberse evitado.
La carta enviada a Renfe se ha convertido en la prueba de que el sindicato alertó con tiempo suficiente de una situación de riesgo extremo que, lamentablemente, no fue atendida a tiempo para impedir el fatal desenlace, abriendo una grave crisis sobre la gestión de la seguridad en la red de Rodalies de Cataluña.
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