MEDIOAMBIENTE 

¿Puede Barcelona sufrir un incendio como Los Ángeles? Riesgo forestal y medidas de prevención

¿Está Barcelona preparada para una mega-incendio? Comparación con Los Ángeles y las claves para evitar una catástrofe

Incendio Los Ángeles
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LA LINTERNA COPE CATALUNYA I ANDORRA

Redacción COPE Cataluña

Barcelona - Publicado el

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¿Podría Barcelona sufrir un destino similar a Los Ángeles? La pregunta ronda en el ambiente ante el aumento de las temperaturas y la sequía

Aunque las condiciones climáticas y geográficas de ambas ciudades difieren, expertos advierten que los factores de riesgo son comparables. 

La expansión urbana, la falta de gestión forestal y el cambio climático han convertido a Los Ángeles en un caldo de cultivo para los incendios, y Barcelona no es inmune a esta amenaza.

¿cómo prevenir?

Para prevenirlo apuestan por recuperar las hectáreas de cultivos y pastos de los años 50, que se fueron abandonando, y aprovechar los espacios que están apareciendo en los bosques que han sufrido una grave sequía o la sufrirán en un futuro próximo, considerando los modelos de cambio climático hasta 2050. 

Recuperar cultivos es clave para evitar incendios

Recuperar cultivos es clave para evitar incendios

Estos días han circulado imágenes muy impactantes sobre los incendios forestales que está sufriendo California y, particularmente, la ciudad de Los Ángeles. 

Según indican los expertos, la combinación entre una fuerte sequía, la alta velocidad del viento y la carencia de espacios abiertos entre el bosque, como podrían ser cultivos o prados, han provocado que la propagación del fuego haya sido más rápida del que los cuerpos de bomberos pueden asumir. 

Y esto también puede trasladarse a Cataluña en muchos sentidos. Según datos preliminares obtenidos en el marco del proyecto Horizon Europe Wilde, para evitar que el fuego llegue a las zonas urbanas de la región metropolitana de Barcelona, el punto más importante es mantener espacios abiertos a su alrededor, como si fueran cinturones de protección. 

“Los cultivos y pastos son zonas de baja combustión y, por lo tanto, re-introducirlos entre las masas forestales a las zonas periurbanas es clave tanto para alejar el fuego de las personas como para ayudar en las tareas de extinción si llega un incendio. 

Además, también pueden mejorar la economía local y la biodiversidad asociada en los espacios abiertos mediterráneos”, explica Josep María Espelta  investigador del CREAF y coordinador de este estudio.

¿ Dónde ponemos estos cultivos?

Según los resultados de esta investigación, “la mejor opción para la región metropolitana barcelonesa es recuperar los cultivos que ya existían en los años 50 y se abandonaron y aprovechar los espacios abiertos que los efectos de las sequías ya están generando en los bosques. Así ya nos avanzamos a las previsiones de los escenarios de cambio climático y reducimos el riesgo en zonas que tendrán muy combustible acumulado para los incendios (la vegetación seca crema más”, añade Espelta

Fuego menos conectado

El factor clave que analiza este estudio es la llamada “conectividad” del fuego. Un incendio arrasa más hectáreas si el paisaje tiene más conectividad, es decir, si las masas forestales están más conectadas entre ellas y facilitan que el fuego salte de lugar a lugar. Por este motivo, romper la conectividad del bosque añadiendo espacios abiertos como los cultivos es muy necesario.

En este sentido, los expertos del CREAF han estudiado los usos que se le da a los suelos del territorio (si es un suelo urbano, bosque o cultivos) y la conectividad del fuego en caso de incendio ahora y hasta el año 2050 teniendo en cuenta el aumento previsto de episodios de sequía. “Las zonas de cultivo cerca de los núcleos son las que mejor rompen la conectividad del fuego y actúan como un cinturón que protege mejor la zona urbana. Así, si llega un incendio, quemará más despacio”, indica el investigador. En el caso de la región metropolitana de Barcelona, los datos apuntan que la recuperación de 17.000 hectáreas de cultivos y pastos abandonados en los últimos años junto con la transformación de las zonas forestales propensas a los grandes episodios de sequía permitiría disminuir un 30% de media la conectividad del fuego en caso de incendios.

Biodiversidad mediterránea

Por otro lado, esta estrategia de recuperar cultivos en una zona donde ya habían antiguamente y de aprovechar los efectos de perturbaciones como las sequías, que acontecerán más frecuentes, no tan solo es beneficioso para la prevención de incendios sino que también contribuye al mantenimiento de la rica biodiversidad asociada a los espacios abiertos en las zonas mediterráneas. 

“A menudo pensamos que “renaturalizar” un ecosistema quiere decir re-introducir grandes herbívoros del pasado, pero recuperar el mosaico agroforestal en el que perturbaciones como los incendios, sin dejar de producirse, tengan una dimensión menos catastrófica, puede ser esencial por el mantenimiento de la integridad ecológica del paisaje y su biodiversidad”, explica Josep Maria Espelta, también investigador del CREAF, y coordinador junto con Lluís Brotons del proyecto wildE

Por ejemplo, una gran variedad de mamíferos, pájaros de ambientes agrícolas como la tórtola euroasiática y polinizadores como las mariposas y las abejas son animales favorecidos por la presencia de cultivos y otros espacios abiertos.

Este estudio está siendo posible gracias a los datos provistos por el programa BCN agraria de la Oficina Técnica de Prevención Municipal y Desarrollo Agrario de la Diputación de Barcelona, quien ha hecho un exhaustivo trabajo previo de identificación de zonas agrícolas potencialmente recuperables, y sus conclusiones se presentarán próximamente en el congreso EGU 2025 en Viena en una sesión sobre innovaciones en la gestión del riesgo de incendio en interfaces urbano-forestales.

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