10 objetos que NUNCA deberías colocar en el alféizar de la ventana: seguridad, conservación y sentido práctico
Aunque puede parecer un lugar perfecto para decorar, hay elementos que se deterioran, generan riesgos o pierden utilidad cuando se colocan en el alféizar de la ventana.

10 objetos que NUNCA deberías colocar en el alféizar de la ventana
Barcelona - Publicado el
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Las ventanas son un elemento esencial en cualquier vivienda, ya que permiten la entrada de luz natural, facilitan la ventilación y contribuyen a crear espacios más amplios y luminosos. El alféizar, a menudo utilizado como superficie auxiliar, suele convertirse en un lugar donde se colocan objetos decorativos o de uso cotidiano. Sin embargo, no es un espacio neutro, ya que está expuesto a radiación solar directa, humedad, cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire, factores que pueden afectar negativamente a muchos objetos.
Uno de los errores más comunes es colocar cojines decorativos en el alféizar para crear un rincón acogedor. Aunque visualmente resultan atractivos, los tejidos acumulan calor y humedad, lo que puede favorecer la aparición de moho, malos olores y un desgaste prematuro. Además, la exposición continua al sol decolora los tejidos y debilita las fibras, reduciendo considerablemente su durabilidad.
También es poco recomendable dejar alimentos o bebidas en este espacio. El calor y la luz solar directa pueden acelerar la descomposición de los alimentos, atraer insectos y generar olores desagradables. En el caso de las bebidas, los recipientes de vidrio pueden calentarse en exceso y llegar a agrietarse, mientras que los envases de plástico pueden degradarse y perder propiedades con la temperatura elevada.
Los objetos decorativos frágiles, como figuras, pequeñas esculturas o fotografías, tampoco son adecuados para el alféizar. La exposición constante al sol y al polvo puede provocar pérdida de color, deformaciones o grietas, especialmente en materiales delicados. De igual forma, los objetos de valor económico o personal no deberían colocarse en un lugar visible desde el exterior, ya que incrementan el riesgo de robo y pueden verse afectados por la luz solar prolongada.
En cuanto a las plantas, aunque aportan vida y frescura al hogar, no todas son apropiadas para este espacio. Las plantas que requieren riego frecuente pueden sufrir podredumbre de las raíces, quemaduras en las hojas o estrés térmico, debido a la combinación de sol intenso y cambios de temperatura. Solo las especies resistentes a la sequía y a la luz directa se adaptan bien al alféizar.
Otro elemento habitual son las velas decorativas, que suelen colocarse por motivos estéticos. Sin embargo, el calor del sol puede hacer que se derritan o deformen, y si se encienden en una zona con corrientes de aire, pueden suponer un riesgo de incendio. Las velas LED ofrecen una alternativa segura sin renunciar al efecto visual.
Los aparatos eléctricos, cables o pequeñas lámparas tampoco deberían situarse en el alféizar. La humedad, el calor y la exposición directa al sol pueden dañar el cableado, provocar averías o reducir la vida útil de los dispositivos. Además, la cercanía al cristal incrementa el riesgo de sobrecalentamiento.
Por último, los tejidos y los elementos de papel, como cortinas ligeras, telas decorativas o láminas impresas, se deterioran rápidamente en este entorno. La luz solar constante provoca pérdida de color y fragilidad en los materiales, mientras que la humedad puede deformarlos o mancharlos.
Aunque el alféizar de la ventana puede aprovecharse como elemento decorativo, es fundamental hacerlo con criterio. Apostar por materiales resistentes, objetos duraderos y elementos que no se vean afectados por el sol ni la humedad es la clave para mantener un hogar seguro, funcional y visualmente equilibrado.



