La histórica temporada de nieve en el Pirineo dispara las reservas de agua para afrontar la sequía
Los grosores superan en un 40 % la media del siglo XXI en la zona occidental y garantizan cientos de hectómetros cúbicos para los embalses esta primavera

Esta gran nivosidad se traduce directamente en una excelente noticia para las reservas de agua
Barcelona - Publicado el
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La temporada de nieve 2025-26 ha dejado grosores excepcionales en el Pirineo, especialmente en la vertiente oriental, con registros que no se veían en la última década y que han acumulado espesores de entre uno y dos metros. Esta gran nivosidad se traduce directamente en una excelente noticia para las reservas de agua, que se beneficiarán de un deshielo abundante de cara a la primavera y el verano. En el Pirineo Occidental, aunque en términos relativos la situación es menos anómala, la nieve acumulada ya supera en un 40 % la media de todo el siglo XXI, lo que garantiza un aporte hídrico clave para los embalses.

Varios puntos del Pirineo Oriental han batido récords históricos.
Registros de récord en el Pirineo Oriental
Varios puntos del Pirineo Oriental han batido récords históricos. La estación automática del Meteocat en Núria (Ripollès), a 1.971 metros, midió el pasado 26 de enero 144 cm de nieve, una cifra que pulveriza los datos de los últimos 26 años. Hay que remontarse a 2006 para encontrar un registro similar. Otro ejemplo es Vallter, donde la estación de la Aemet registró 230 centímetros el 25 de enero, un dato que contrasta con la irrisoria media de 9 cm para esa misma fecha entre 2018 y 2022. En el Cadí Nord, a 2.143 metros, se alcanzaron los 172 cm el 20 de enero, el valor más alto desde 2018.

desde la segunda quincena de diciembre se han encadenado nevadas de norte, de sur, levantadas y frentes atlánticos.
Aleix Serra, jefe del equipo de Control y Calidad de Datos del Meteocat, explica que, aunque la temporada empezó de forma “poco relevante”, desde la segunda quincena de diciembre se han encadenado nevadas de norte, de sur, levantadas y frentes atlánticos. Esta combinación ha provocado “grandes acumulaciones de nieve en cotas medias y sobre todo altas”. Según el meteorólogo, la clave ha sido la suma de una temperatura cercana a la media climática, la ausencia de anticiclones cálidos y múltiples precipitaciones con una cota de nieve “casi siempre por debajo de los 2.000 metros”.
Santi Manguan, de la Unidad de Prevención de Aludes del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), señala que estamos ante grosores que se repiten aproximadamente una vez cada diez años. “No son episodios sin precedentes”, remarca, y recuerda temporadas excepcionales como las de 1984-85, 1996-97, 2006 o 2016-17, confirmando que “la recurrencia de mantos de nieve tan excedentarios es aproximadamente cada 10 años”.
No son episodios sin precedentes"
Gracias a esta nivosidad, la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) ha calculado de forma excepcional que en este tramo del Pirineo se acumulan 230 hm³ de agua en forma de nieve. De estos, se estima que 100 hm³ acabarán en los embalses de las cuencas internas, sobre todo en la del Ter. Para ponerlo en perspectiva, el año pasado los pantanos de estas cuencas recibieron únicamente 30 hm³ del deshielo primaveral, menos de un tercio de lo que ya se espera para este año.

En los picos del Pirineo Occidental, los grosores no son tan extraordinarios en términos relativos
El Pirineo Occidental, un mar de nieve
En los picos del Pirineo Occidental, los grosores no son tan extraordinarios en términos relativos, pero la mayor altitud y la amplitud de la zona innivada hacen que las cantidades absolutas sean mucho mayores. En el puerto de la Bonaigua, por ejemplo, se miden 168 cm de nieve frente a los 101 cm del año pasado, mientras que en Boí se registran 119 cm, en comparación con los 48 cm de hace un año. En el Estany d\'Airoto (Pallars Sobirà), a más de 2.200 metros, se acumulan 183 centímetros, un metro más que la media.
Según la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), hasta la primera semana de febrero se ha acumulado en esta zona más nieve que desde 2020, con cantidades casi un 60 % superiores a la media de los últimos seis años. El volumen total es de 877 hm³ de agua en forma de nieve, cuatro veces más que los 220 hm³ del año pasado en la misma fecha. Desde la CHE subrayan que las cuencas de los ríos Segre, las dos Nogueras y el Cinca viven un año “excepcional” que roza los registros de 2004 y 2020.

La CHE estima que aproximadamente el 40 % de la nieve acumulada se convertirá en reservas hídricas en los embalses durante el deshielo.
Una garantía de agua para el verano
La CHE estima que aproximadamente el 40 % de la nieve acumulada se convertirá en reservas hídricas en los embalses durante el deshielo. Esta aportación es fundamental para la gestión de los recursos. Maria Luisa Moreno, jefa de Hidrología de la CHE, afirma: “Esperamos que estos volúmenes de agua disponible en forma de nieve generen caudales adicionales a los que ya tenemos por las lluvias y el almacenamiento en los embalses, que al final del ciclo (en junio) permitan afrontar con las máximas garantías las campañas de máximo consumo, que es el verano”.
Afrontar con las máximas garantías las campañas de máximo consumo, que es el verano"
A pesar de la gran cantidad de nieve, los expertos llaman a la calma sobre posibles riesgos. Santi Manguan, del ICGC, considera que “es pronto” para aventurar si estas reservas podrían provocar inundaciones en primavera, como ocurrió en la cuenca del Garona en 2013. “Estamos lejos de los grosores que teníamos en aquel momento y, además, falta bastante para la primavera”, concluye el experto, descartando por ahora una situación de alarma.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



