Laura Soucek, la científica que ha logrado lo que se pensaba imposible: atacar al 70% de los cánceres
Tras más de 20 años de investigación, la doctora Laura Soucek ha desarrollado Omomyc, una terapia que ataca a la 'intocable' proteína MIC y ya se prueba en pacientes

La historia de Soucek con la ciencia comenzó con una “curiosidad infinita” desde niña, como ella misma ha relatado en el programa “Herrera en COPE Cataluña”.
Barcelona - Publicado el - Actualizado
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La ciencia ha marcado un nuevo hito en la lucha contra el cáncer gracias a la perseverancia de la doctora Laura Soucek, profesora del ICREA y directora del programa de investigación de terapias experimentales del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO). Después de más de dos décadas de trabajo, ha logrado lo que la comunidad científica consideraba imposible: desarrollar un fármaco, bautizado como Omomik, capaz de inhibir la proteína MIC, un actor clave implicado en el desarrollo de al menos el 70% de los tumores humanos. Este avance, que desafió el escepticismo global, se encuentra ya en fase 2 de ensayos clínicos para tratar algunos de los cánceres más agresivos.

Investigación en laboratorio
El reto de la proteína 'intocable'
La historia de Soucek con la ciencia comenzó con una “curiosidad infinita” desde niña, como ella misma ha relatado en el programa “Herrera en COPE Cataluña”. Ese afán por entender el porqué de las cosas la llevó a estudiar biología, donde se enamoró de la perfección de la naturaleza. “A un cierto punto me topé con el cáncer, y no me cuadraba, el cáncer era un fallo importantísimo en esa perfección de la naturaleza”, explica. Fue entonces cuando decidió dedicar su carrera a “intentar arreglar esta imperfección”.
A diferencia de muchos investigadores que se centran en un tipo de tumor, Soucek encontró durante su etapa universitaria una diana que parecía común a la mayoría de ellos: la proteína MIC. “Parece que sea una diana común por muchos tipos de cánceres diferentes, y y eso me pareció superprometedor, aunque muy complicado”, señala. Sin embargo, su elección fue recibida con escepticismo. Durante décadas, se le dijo que estaba “cometiendo un error”, ya que MIC se consideraba una “diana intocable”.
La dificultad radicaba en la propia naturaleza de la proteína, una molécula “intrínsecamente desordenada” que cambia de forma constantemente. La propia Soucek recurre a una curiosa analogía para describirla: “Se ha comparado a un espagueti. Cada vez que nosotros ponemos espagueti en un plato, los espaguetis se doblan, se pliegan en una manera diferente”. Por este motivo, atacar MIC con un fármaco era un reto mayúsculo. “Diseñar un inhibidor contra MIC parecía imposible, porque era como diseñar una llave para una cerradura que cambiaba forma todo el tiempo”, detalla la investigadora.
Diseñar un inhibidor contra MIC parecía imposible, porque era como diseñar una llave para una cerradura que cambiaba forma todo el tiempo"

Ratón en el laboratorio
De la incredulidad a los ensayos clínicos
A pesar de las advertencias y de un “escepticismo global” que la acompañó en cada paso, Soucek no abandonó. Han sido más de 20 años de investigación, un camino con momentos de “flaqueza”, como ella misma reconoce. “Todo parecía no suficiente, lo que que yo hacía parecía un paso demasiado pequeño por lo que se necesitaba conseguir”, confiesa. La clave para seguir adelante fue centrarse en los pequeños avances que sí funcionaban y que la animaban a “seguir con con el proyecto”.
Esa tenacidad ha dado como fruto el fármaco Omomik, un inhibidor de MIC que ha superado todas las expectativas y se encuentra actualmente en su cuarto ensayo clínico (fase 2). “Si este fármaco avanza, claramente significa que los resultados son prometedores”, afirma Soucek con optimismo. Actualmente, la terapia se está probando en pacientes con cáncer de páncreas, uno de los tumores con peor pronóstico, y también en osteosarcoma.
Este segundo ensayo es especialmente significativo, ya que supone la primera vez que se prueba el fármaco en niños. El osteosarcoma es un tipo de cáncer óseo que también afecta a la población pediátrica, por lo que el avance podría abrir una puerta a nuevos tratamientos en oncología infantil. La doctora Soucek se muestra esperanzada y avanza que espera “poder ya hablar de los primeros resultados antes de final de año”, una noticia que la comunidad médica y los pacientes aguardan con gran interés.

Investigadora en el laboratorio
El mérito por encima del género
Con una trayectoria que inspira a toda una generación, Laura Soucek tiene un mensaje claro para los jóvenes que sienten la llamada de la ciencia. “Este trabajo en ciencia nos da la oportunidad de preservar y cultivar esa curiosidad de niños, de niñas, que que yo tenía, y que muchos niños tienen, y aprender algo nuevo cada día”, asegura. Para ella, dedicarse a la investigación es una forma de vida apasionante en la que “es muy difícil aburrirse”.
La doctora también ha querido lanzar un mensaje específico sobre el papel de la mujer en la ciencia, un campo donde históricamente ha existido un importante sesgo de género. Lejos de pedir un trato de favor, Soucek reivindica un sistema basado en la valía profesional. “Las mujeres, en ciencia, no pedimos cuotas ni ventajas, no estamos buscando atajos. Nosotros queremos que se que que se mantenga alto el nivel”, subraya con firmeza.
Su petición es sencilla y directa: “Pedimos que el mérito se reconozca cuando existe, venga de quien venga”. Para Soucek, lo fundamental es que “el talento pueda desarrollarse y ser visible”, independientemente del género de la persona. Un principio que su propia carrera ejemplifica a la perfección, demostrando que con talento, trabajo y una pizca de rebeldía ante lo “imposible”, se pueden derribar las barreras más complejas de la ciencia.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



