Kostiantyn Churikov: del horror de la guerra en Kiev a los 'castells' de Barcelona
Con 16 años huyó de los bombardeos en Ucrania y ha rehecho su vida en España, donde estudia periodismo y se siente parte de una sociedad que lo acogió

Kostiantyn ha explicado a José Miguel Cruz en "Herrera en COPE Catalunya" cómo ha vivido estos años de guerra en su país y su adaptación a Barcelona
Barcelona - Publicado el
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En el aniversario del inicio de la guerra a gran escala en Ucrania, la historia de Kostiantyn Churikov emerge como un testimonio de resiliencia y adaptación. Este joven ucraniano tenía solo 16 años cuando las tropas rusas invadieron su país, obligándolo a abandonar su hogar en Kiev. Hoy, ha encontrado una nueva vida en Barcelona, donde no solo ha aprendido el idioma y la cultura, sino que también se ha integrado plenamente, combinando sus estudios de periodismo con su trabajo y una sorprendente afición por los castells.

Kostiantyn recuerda con crudeza las primeras dos semanas de la invasión
El estallido de la guerra en Kiev
Kostiantyn recuerda con crudeza las primeras dos semanas de la invasión, que vivió en la capital ucraniana. Describe la situación como “bastante fatal” y “muy horrible”, un período marcado por la incertidumbre y el peligro constante. Lo que más ha quedado grabado en su memoria es el ambiente sonoro del conflicto. “Lo primero es el sonido de la guerra”, explica en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, rememorando el ruido incesante de las sirenas y los combates que se libraban en los alrededores de la ciudad.
Lo primero es el sonido de la guerra"
En esos momentos de caos, su principal preocupación no era el miedo, sino encontrar una vía de escape. “No pensaba en si podía salir del país, sino en cómo podía salir”, confiesa Churikov. Junto a su padre, buscó la manera de abandonar una ciudad asediada, un sentimiento compartido por miles de compatriotas que colapsaban las fronteras con Polonia y Eslovaquia. Finalmente, tras dos semanas de angustia, logró salir de Kiev con la ayuda de una amiga de su madre.

Manifestación en el Passeig de Gràcia de Barcelona en apoyo a Ucrania
Una nueva vida en Barcelona
Su primer destino fue Polonia, pero su viaje lo llevaría finalmente a Barcelona, donde su madre ya residía desde antes del inicio de la invasión. La llegada a Cataluña supuso un desafío mayúsculo: con 16 años, no hablaba ni español ni catalán. Sus únicos idiomas eran el ucraniano, el ruso y el inglés, siendo este último su primera herramienta para comunicarse. “Primero idioma no es ideológica, no es política, no es nada, es comunicación”, afirma, una filosofía que aplicó para abrirse paso en un entorno completamente nuevo.
Con la misma urgencia, su madre también tuvo que aprender el idioma desde cero. Kostiantyn fue escolarizado y comenzó a estudiar castellano y catalán de forma simultánea. Un punto de inflexión en su integración llegó de una forma inesperada: se unió a la colla castellera Llovas de Barcelona. Esta experiencia, según relata, le ayudó enormemente a aprender los idiomas y a conectar con la gente, sumergiéndose de lleno en una de las tradiciones más arraigadas de la cultura catalana.
Su adaptación ha estado marcada por la calidez que sintió desde el principio. “La gente de España son muy maravillosas”, asegura Kostiantyn, destacando la paciencia y la voluntad de ayudar que encontró en todo momento. “Realmente es que yo tengo más, bueno, una experiencia más buena que mala en España”, subraya. Sin embargo, diferencia claramente su situación de la de un migrante, pues su salida fue forzada por la violencia. “No soy migrante, soy refugiado, y por eso es que yo salí desde un país donde está guerra”, puntualiza, reconociendo el trauma que conlleva huir de un conflicto.

Hoy, Kostiantyn ha canalizado su experiencia hacia su vocación. Estudia periodismo en la universidad y ya trabaja en un diario digital llamado “Veteranos”
Un futuro en España sin olvidar Ucrania
Hoy, Kostiantyn ha canalizado su experiencia hacia su vocación. Estudia periodismo en la universidad y ya trabaja en un diario digital llamado “Veteranos”, donde cubre la actualidad de la guerra, colaborando con militares y manejando información de primera mano. Describe el conflicto actual como una “guerra de los drones”, con un frente estancado y un grave problema con el suministro de electricidad que afecta a la población civil. Este trabajo le permite mantenerse conectado con la realidad de su país, aunque admite que es difícil conocer la experiencia personal de la gente desde la distancia.
Además de su faceta periodística, dedica parte de su tiempo a ser tutor de catalán para niños ucranianos y de otras nacionalidades que, como él, han llegado a Barcelona buscando un futuro. Mirando hacia adelante, Kostiantyn tiene claros sus planes. “Me gusta mucho España y la gente que vive aquí, claro que ya extraño que soy parte de esa sociedad y me gustaría estar en España”, declara con convicción. Aunque desea visitar su ciudad y su país cuando la guerra termine, su futuro, afirma, está en Europa, y más concretamente, aquí.
Kostiantyn forma parte de la gran comunidad ucraniana que se ha establecido en Cataluña, especialmente en ciudades como Barcelona, que se ha convertido en un importante punto de acogida para refugiados e inmigrantes. Mientras conversa en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, con el periodista José Miguel Cruz, su historia refleja la de miles de jóvenes que han visto sus vidas truncadas por la guerra, pero que luchan por construir un nuevo porvenir lejos de casa, sin perder la esperanza de ver la paz en su tierra natal.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



