Jorge Armiñanzas, diagnosticado con autismo a los 33 años: "Da un sentido a todo lo que me había pasado"
Este vallisoletano, diagnosticado en la edad adulta, ha contado en Herrera en COPE que le ayudó a aceptarse y a tener un futuro
Valladolid - Publicado el
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Menos juicios y más apoyos. Con este lema, la Federación de Autismo invita a la sociedad a mirar con empatía y sin juzgar. Una realidad a la que pone cara Jorge Armiñanzas, de 40 años, quien fue diagnosticado de autismo a los 33 años, un descubrimiento tardío que ha dado un nuevo sentido a su vida.
Durante su infancia y adolescencia, Jorge se sentía diferente. "Yo era el marginado del equipo", recuerda sobre su etapa en el colegio, donde se sentía "el raro del grupo" sin entender por qué. La primera pista llegó de su hermano, estudiante de medicina, pero fue el encuentro de su madre con una amiga lo que precipitó todo: el hijo de esta, también con autismo, tenía comportamientos que eran un reflejo de los de Jorge en su niñez. Tras realizarle las pruebas pertinentes, confirmaron que tenía autismo de primer grado.
TEA
Vivir siendo una persona con TEA
Jorge describe el autismo como “un espectro”, lo que significa que los comportamientos varían mucho de una persona a otra. En su caso, se manifiesta en “ciertos movimientos repetitivos” y dificultades para interpretar el lenguaje no verbal. “No entendemos caras y tenemos ciertas dificultades para entender algunos gestos y reacciones de la gente”, detalla.
Al igual que ponemos rampas para la gente que tiene sillas de ruedas, tenemos que tener en cuenta que el autismo forma parte de la sociedad"
Diagnosticado con TEA
Gracias a las asociaciones de autismo, Jorge recibe un apoyo fundamental. Por un lado, asiste a sesiones terapéuticas donde le ayudan a comprender mejor las convenciones sociales y, por otro, cuenta con el “apoyo social” de una red de asociaciones que “velan por tus intereses”. Este respaldo le ha permitido sentirse seguro y parte de la comunidad.
Un mensaje de inclusión y futuro
Para Jorge, la inclusión es clave y la compara con la accesibilidad física: “Al igual que ponemos rampas para la gente que tiene sillas de ruedas, tenemos que tener en cuenta que el autismo forma parte de la sociedad”. Pide a la gente no ser “demasiado crítica con las reacciones de la gente” y aboga por entender que ciertos comportamientos pueden deberse a un problema de “saturación sensorial”.
Hoy, con el paso de los años y la ayuda recibida, se siente mucho más integrado. “Te anima mucho más a formar parte de la sociedad, a hacer cosas y a ver que es posible tener un futuro”, afirma con optimismo. Su mensaje para cualquier niño que pueda estar en su misma situación es claro y potente: “No es raro, que forma parte de la sociedad”.
¿cómo es el diagnostico de tea?
Entender gestos, mantener conversaciones o interpretar emociones son algunas de las dificultades en la comunicación social que pueden presentar las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, el espectro es muy amplio: algunas personas necesitan un apoyo constante en su día a día, mientras que otras son completamente independientes. Para ofrecer ese apoyo fundamental nació la Federación de Autismo de Castilla y León, que lleva más de 27 años defendiendo los derechos de las personas con TEA y sus familias. Hablamos con Eva Masero, técnica de la federación, para entender mejor esta realidad.
Una persona con autismo es como cualquier otra, pero con "unos patrones restrictivos y restringidos de la conducta y ciertas diferencias a la hora del comportamiento de la comunicación social", explica Masero. Estas características varían enormemente de una persona a otra. Al no presentar rasgos físicos evidentes, el autismo se considera una discapacidad invisible, lo que dificulta su identificación a simple vista. Por ello, la experta subraya que "necesitas conocer lo que es el autismo para poder reconocerlo".
Lamentablemente, los diagnósticos tardíos son comunes, como el caso de Jorge, diagnosticado a los 33 años. Según Masero, esto se debe en parte a la falta de formación en los profesionales y a la poca sensibilización social. La gran variabilidad del autismo provoca que muchas personas no sean identificadas correctamente. El proceso de diagnóstico es riguroso e incluye entrevistas con la persona y su entorno, observación de comportamientos y la aplicación de pruebas específicas por parte de profesionales en un ambiente controlado, un proceso que puede durar más de una hora.
Apoyos individualizados y formación en las aulas
Una vez obtenido el diagnóstico, es crucial detectar las necesidades específicas de cada persona, ya que los apoyos son distintos para cada una. Pueden ir desde ayuda con la alimentación por hipersensibilidad sensorial hasta, en casos como el de Jorge, apoyos para entender las reacciones de los demás, formación específica o inserción laboral. En este sentido, la federación también colabora activamente en la formación de profesores.
"Solo con entender lo que le pasa a ese alumno o esa alumna, pues el profesorado va a tener mucho ganado"
Técnica en la Federación de Autismo de Castilla y León
El profesorado "siente una gran necesidad de formación en el ámbito del autismo", afirma Masero, especialmente ante el aumento de diagnósticos en las aulas ordinarias. La clave, insiste, es la actitud y la comprensión. "Solo con entender lo que le pasa a ese alumno o esa alumna, pues el profesorado va a tener mucho ganado". El objetivo es que todo el equipo del centro educativo, desde la dirección hasta los asistentes, se implique para ofrecer los apoyos necesarios y garantizar una verdadera inclusión.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.