Argüello llama a celebrar la Eucaristía con "prudencia" por el COVID-19, pero "sin miedo"
La Archidiócesis de Valladolid recupera el culto público con los templos a un tercio de su capacidad y gel hidroalcohólico a la entrada

Luis Argüello
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"¡Que suenen las campanas! ¡Que nos convoquemos como pueblo Santo a congregarnos en torno a la mesa del Señor!". Han sido las palabras de aliento del obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, quien ha apelado, coincidiendo con la reapertura de los templos vallisoletanos para el culto público, a que "como discípulos y misioneros, anunciemos también en esta hora la alegría del Evangelio".
En un manesaje compartido a través de YouTube, Argüello ha apelado a "extremar la prudencia" durante la celebración de la Eucaristía, pero también a "vencer el miedo". "El virus del miedo, a veces, nos paraliza", ha reflexionado. Es por ello que, coincidiendo con el centenario del nacimiento de San Juan Pablo II, ha querido recuperar las palabras que gritó "a pleno pulmón" el recién elegido papa en su primer saludo en la Plaza de San Pedro: "No tengáis miedo. Abrid las puertas al redentor".
De igual modo que "el Señor abre las puertas de su corazón", ha indicado el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, "estamos llamados para vencer, desde la confianza, el miedo" y al "encuentro con el Señor y con los hermanos en la Eucaristía".
Esa celebración "compartida", tanto en la cotidianidad como "especialmente" en su convocatoria del domingo, "ha de ahondar en nuestra forma de celebrar". "Quiera Dios", ha deseado Argüello, "que en este tiempo de ayuno eucarístico forzado se haya incrementado en nosotros el deseo de celebrar con más hondura la Eucaristía".
La posibilidad de volver a visitar los templos, fruto del alivio de la Fase 0 del plan de desescalada anunciado el pasado viernes por el Gobierno, no debe hacer a un lado a la Iglesia "doméstica" que, ha puntualizado Argüello, "se ha cultivado". En este punto ha animado a practicar la oración "en familia", así como a la lectura de la Palabra "que tanto tiene que decirnos en este momento y que ilumina nuestra condición vulnerable". También a "reforzar" la cercanía y la solidaridad con entidades sociales, como Cáritas, "que están al lado de quien más lo necesita en este tiempo".
Primera misa con medidas de seguridad
La necesidad de mantener una distancia interpersonal de, aproximadamente, dos metros y la obligatoriedad de no exceder el aforo en el templo en un tercio de su capacidad ha obligado a las parroquias a redistribuir la disposición de los asientos en sus iglesias.
También la forma en que acceden al templo los feligreses ha cambiado. En la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María, en Paseo de Zorrilla, los padres franciscanos mantienen abiertas las puertas laterales y cerrada la central. Se ha dispuesto, además, en ambos accesos de gel hidroalcohólico. De uso ya frecuente también en la sacristía y en el altar.
La primera misa con medidas de seguridad y prevención frente a la pandemia, a las nueve de la mañana, ha sido celebrada por el padre Modesto para una treintena de personas que "menos uno", señala el propio Modesto, "todos han ido con mascarilla". Ha transcurrido "muy bien". "No puedo decir otra cosa", afirma a COPE este sacerdote de avanzada edad a quien la crisis sanitaria del COVID-19 le ha obligado a dar la comunión "en la mano" y a introducir un nuevo ritual previo a este momento: lavarse las manos.



