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La ventana de la inspiración está en Burgos

El atardecer de Castilla, desde el Palacio de Castilfalé, cuentan que fue el estímulo de Antonio Valdés y Bazán para la confección de la bandera de España

Palacio de Castilfalé, hoy sede del Archivo Municipal de Burgos, lugar de inspiración para Antonio Valdés

Palacio de Castilfalé, hoy sede del Archivo Municipal de Burgos, lugar de inspiración para Antonio Valdés y Bazán

COPE BurgosFidel López

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:02

La ciudad de Burgos tiene, en su trazado urbano singulares espacios y edificios que conforman la personalidad de la Cabeza de Castilla. Entre estos lugares se encuentra un viejo palacio junto a la Catedral, en la calle Fernán González. El Palacio de Castilfalé, hoy sede del Archivo Municipal de Burgos, donde se atesoran documentos excepcionales de la historia de la vieja ciudad castellana.

La presencia de este edificio es bien conocida por los burgaleses y por cuantos visitantes y peregrinos recorren la emblemática calle, por su arquitectura, su presencia histórica y su actual función, depositaria de la memoria de la ciudad. Pero el edificio guarda una leyenda que, como todas, pertenece al imaginario colectivo.

En este edificio vivió don Antonio Valdés y Bazán, ilustre marino burgalés, Ministro de Marina con el rey Carlos III desde el 2 de marzo de 1783. En aquel tiempo, el monarca encargó a don Antonio la elección de un pabellón para la Armada Española, una bandera que se hiciera reconocible en los mares del mundo. A propuesta del Ministro, Carlos III refrendó la elección de la bandera roja y gualda por ser estos colores de gran visibilidad en las distancias marítimas.

De símbolo de la Marina española pasó a ser considerada como Bandera de España. Esta historia, que lo es de la Bandera Nacional, es bien conocida y documentada. Pero, ¿como llegó el Ministro de Marina a esta elección? Es aquí donde nace la leyenda vinculada al Palacio de Castilfalé, vivienda que fue del marino burgalés.

Se cuenta que, desde las ventanas más altas del Palacio, orientadas al oeste, en las tardes del estío se observaba una puesta de sol singular. El ocaso de las tardes de Castilla donde, en el horizonte, se fundían el rojo y el amarillo del sol sobre el manto de los campos castellanos. Una imagen que podemos certificar hoy y que dibujan los colores de la enseña patria de una manera particular. Esa visión en las cálidas tardes del verano de Castilla inspiraron, se dice, a don Antonio Valdés y Bazán a diseñar una de las propuestas presentada al rey Carlos III.

Atardecer en Burgos

Atardecer en Burgos, con la Catedral de la ciudad en primer término.EFE

La ventana del Palacio de Castilfalé será, desde entonces, la ventana de la inspiración del símbolo de España desde el 28 de mayo de 1875, fecha de la firma del decreto por el rey Carlos III.

Al paso por la calle Fernán González, en el Palacio, el caminante puede (y debe) hacer un alto en el camino, y reposar, frente a la Catedral de Burgos, trasladándose al siglo XVIII y a la inspiración del marino burgalés, evocando su leyenda.

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