Mariano López cierra una etapa al frente del Perdón tras 14 años y toda una vida ligada a la Semana Santa
Mariano afronta su último año como presidente ejecutivo del Martes Santo, una pasión que, como él mismo reconoce, ha marcado toda su vida

Entrevista con Mariano López
Cuenca - Publicado el - Actualizado
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Este Martes Santo será especial para Mariano López, y no solo por las ganas acumuladas tras dos años sin poder salir. Después de 14 años como presidente ejecutivo de la procesión de El Perdón de Cuenca, López vive su último año en el cargo. Una decisión que marca el final de una etapa, pero no de una vida entera dedicada a la Semana Santa de Cuenca.
Para Mariano López, la Semana Santa "es una forma de vivir". Así de claro lo expresa quien es hermano de varias hermandades de la ciudad. "Yo no sabría vivir sin la Semana Santa, sin los nazarenos de Cuenca, sin mis amigos", ha confesado. Es una pasión que, según sus palabras, le lleva a "vivir los 365 días del año la Semana Santa".
Toda una vida como nazareno
Su trayectoria es extensa y completa. Empezó a desfilar en los años 1965 o 1966 con San Juan Bautista, la hermandad que preside la procesión del Martes Santo. Desde entonces, ha sido "todo", como él mismo relata: "He llevado estandartes pequeños, he llevado estandartes grandes, he sido muchos, muchos, muchos años bancero, vocal, tesorero, secretario y presidente".
En total, son "60 y tantos años en la hermandad, y los que me quedan, por supuesto, dando guerra", afirma con orgullo. Una vida entera que lo convierte en una figura emblemática de la Semana Santa conquense.
Un relevo generacional
La decisión de dejar la presidencia ejecutiva responde a su convencimiento de que "era necesario que hubiera gente joven, gente nueva". Mariano considera que es el momento de un relevo que "respete lo hecho, pero que tenga suficiente fuerza y ganas para que la procesión sea, si cabe, aún mejor".
Un grupo de hermanos de San Juan Bautista, que según López "mezclan juventud con veteranía", dio "un paso al frente" para tomar las riendas. La directiva actual y él mismo se mostraron "encantados" con la iniciativa y les aseguraron que les ayudarán "en todo". Su papel, a partir de ahora, será el de acompañar y asesorar: "Yo me voy a quedar ahí a la derecha, vigilando, viendo lo que hacen y ayudando en todo lo que pueda".
Para su despedida, López se muestra convencido de que la procesión será memorable. "Estoy convencido de que todo el mundo, sabiendo que me voy y conociéndome, va a poner un poquito más, ya lo veréis", ha concluido.
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