Del plato a casa: la campaña que transforma el desperdicio en aprovechamiento en Castilla-La Mancha

El gobierno regional y los hosteleros se unen para repartir 255.000 envases y concienciar sobre el aprovechamiento de los alimentos que ya han sido pagados

Elena Jiménez

Ciudad Real - Publicado el

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La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en colaboración con las asociaciones de hostelería de la región, ha puesto en marcha una campaña contra el desperdicio alimentario

La iniciativa, en la que el Gobierno regional invierte 80.000 euros, supondrá el reparto de 255.000 envases en bares y restaurantes para que los clientes puedan llevarse la comida que no consuman.

Del desperdicio al aprovechamiento

El objetivo es transformar el concepto de ‘desperdicio’ en ‘aprovechamiento alimentario’, según explica en COPE Juan Daniel Rubia, presidente de la Asociación de Hostelería de Ciudad Real

La idea es que los clientes puedan "disfrutar de esa comida, si no quieren degustarla al 100 por 100 en el restaurante, se la pueden llevar a su casa y volver a disfrutarla". Se trata de dar una segunda oportunidad a productos de primera calidad que ya han sido pagados por el comensal.

En vez de ser desperdicio alimentario, que sea aprovechamiento alimentario"

Juan Daniel Rubia

presidente Asociación Hostelería Ciudad Real

Educar en vez de imponer

Rubia subraya que la campaña sigue la "buena línea política", que es la de la "educación y no la de la prohibición o la imposición". 

Aunque muchos establecimientos ya ofrecían esta posibilidad, esta iniciativa busca crear una mayor "conciencia social" tanto en el hostelero como en el cliente

De este modo, se espera que los camareros ofrezcan de manera proactiva los envases antes incluso de que el consumidor los pida.

Campaña contra el desperdicio alimentario Junta-Asociaciones de Hostelería de CLM

El presidente de los hosteleros de Ciudad Real aclara que el desperdicio no se produce en la preparación, ya que cada local cuenta con una "previsión diaria de lo que puede vender". 

El problema surge con la comida que se queda en el plato una vez servida, que hasta ahora se retiraba y se tiraba. "Son productos de primerísima calidad, perfectamente elaborados, ¿por qué hay que tirarlo cuando uno se lo puede llevar a su casa, y encima ha pagado por ello?", reflexiona Rubia.

Esta práctica está cada vez más instalada en la sociedad, llegando incluso a eventos como las bodas, donde tradicionalmente se desperdiciaba una gran cantidad de comida. 

Fomentar que los invitados se lleven la comida con la que "no han podido" no solo evita tirar alimentos, sino que también supone un "ahorro ecológico bastante importante", concluye el representante de los hosteleros.

Juan Daniel Rubia, presidente de la Asociación de Hostelería de Ciudad Real

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.