Por Julio Martínez

El idilio Velilla-Alcaraz se hace fuerte en Albacete

El Juli se quedó sin salir a hombros tras cuajar una obra antológica a un toro de Daniel Ruiz en Albacete

Julián López

Julio Martínez Romero. Foto María Vázquez

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 08:29

Ya son 78 las veces que Julián López le ha hecho frente a los del Cortijo del Campo. Una de ellas, hace 19 años y 362 días. La despedida de un coloso del escalafón menor. Poco después, volvió a estoquear esta que es su ganadería predilecta. En su alternativa. El lio de corrales ayer no fue menudo. “Luego dirán que están podridos”, decía Daniel Ruiz mientras arrastraban al quinto toro de la tarde. Y llevaba razón, una sospecha no fue capaz de echar por tierra una corrida que propició el triunfo de, eso sí, unos toreros que pusieron mucho de su parte.
La doce más uno vez que el torero de Velilla se enfrentaba a los danieles en Albacete. Ponce y Roca Rey cuajaron sendas obras maestras y se fueron a hombros. Camino del hotel, El Juli no tuvo tal honor. Aún así, la faena más rotunda de la tarde y de lo que va, no de esta sino de muchas ferias, la llevó a cabo El Juli.

¡Qué barbaridad!, que diría su mayor fan. Toreo rotundo, encajado y con una pureza digna de alabar. El Juli se enroscó a ese cuarto toro casi como de salón. En tantas tardes en Albacete, con triunfos muy sonados, incluso indultos, la faena de ayer al toro de Daniel fue una de las mas redondas de su periplo manchego –me atrevo a decir que de su carrera-.

Por empaque, por temple, por profundidad y por amor propio. Tanto Ponce como Roca ya tenían la puerta grande en el esportón. La vena carótida de Julián se fue encendiendo mientras el torero de Chiva paseaba las dos peludas. Esa raza que se atisba en aquel que va camino del triunfo o del fracaso.

Con el capote, con la muleta y, ojalá, con la espada. Su mayor y único pero estos años. Se le han esfumado a El Juli tres puertas grandes en Madrid en dos años por la espada, que se dice pronto. Ambrosía verle torear, con media muleta y con dos cojones. El toreo hecho caricia. La facilidad de uno que anda por la cara del toro como aquel que reparte correos. Asombrosa la capacidad del madrileño.

Cerrará la feria con Juan Pedro(s), pero es evidente que El Juli no tiene que demostrar nada ni en Albacete ni en el toreo en general. Torero de época. La época de Juli. Un torero sin el cual, este siglo no se entendería. Camino de los veinte años de alternativa, Albacete sigue cargando las pilas del Juli.

Lo más