Una experta desvela la 'pandemia silenciosa' de los cuidadores personas mayores y dependientes: 'No puedo más'

La decana de Enfermería Carmen Sarabia analiza el desgaste físico y emocional de las miles de personas que cuidan a familiares sin ser profesionales del sector

Cuidado de personas mayores o dependientes

Cristina Jimeno

Santander - Publicado el

4 min lectura

El cuidado prolongado de personas mayores y dependientes es una realidad que afecta a miles de familias, un mundo a menudo invisible cargado de una profunda exigencia emocional. Para abordar esta situación, la decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Cantabria y experta en asistencia a personas mayores, Carmen Sarabia, ha intervenido en el programa ‘Herrera en COPE  Cantabria’ para analizar lo que significa 'escuchar al corazón que cuida' y poner de relieve la figura del cuidador no profesional.

La unidad de cuidado: atender también al cuidador

Sarabia ha subrayado una idea fundamental para los profesionales sanitarios: la unidad de cuidado es un tándem formado por la persona dependiente y su cuidador. La experta advirtió de que "si no cuidamos a la cuidadora, tendremos dos personas a las que atender". Según datos del Imserso, el 87% de los cuidadores no profesionales son mujeres, una realidad que, según Sarabia, perpetúa el cuidado en el ámbito familiar, donde esta figura, mal llamada 'cuidador informal', permanece "invisibilizada dentro del sistema".

El 87% de los cuidadores no profesionales son mujeres

La sobrecarga emocional, una factura invisible

El cuidado prolongado, que en casos como el Alzheimer puede extenderse hasta 22 años, deriva en lo que se conoce como ‘sobrecarga del cuidador’. Esta sobrecarga es principalmente emocional, aunque también física. "No puedo más, me siento culpable si me voy un día a la peluquería", es una de las verbalizaciones que, según Sarabia, reflejan este desgaste. Las cuidadoras, a menudo mujeres a partir de los 55 años, descuidan su propia salud, lo que deriva en migrañas, problemas musculoesqueléticos y un mal control de sus enfermedades crónicas.

A nivel psicológico, las consecuencias son aún más graves. La decana ha señalado que esta situación acentúa problemáticas como los trastornos de ansiedad, el insomnio crónico y, en los casos más severos, puede desembocar en una depresión mayor. La sensación de no llegar a todo mientras se intenta compatibilizar el cuidado con la vida laboral y familiar es una constante para estas personas.

Si no cuidamos a la cuidadora tendremos dos personas a las que atender"

Carmen Sarabia 

Decana de la Facultad de Enfermería de la U.C.

El miedo a pedir ayuda y el poder de la escucha

En este contexto, iniciativas como la campaña 'Escuchamos a quienes cuidan' del Teléfono de la Esperanza son fundamentales. Sarabia ha diferenciado entre oír, que es pasivo, y escuchar. "La escucha activa en sí misma es una forma profunda de cuidado", afirmó, "porque cuando escuchamos a un cuidador, le devolvemos a su lugar, le permitimos salir de ese segundo plano en el que suele vivir". Esta escucha, explica, previene el desgaste, reduce la soledad y "legitima el cansancio".

La escucha activa en sí misma es una forma profunda de cuidado"

Carmen Sarabia 

Experta en asistencia a personas mayores y con demencia 

Uno de los grandes obstáculos es la tardanza en pedir ayuda, a menudo por "culpa o miedo a no ser buenos cuidadores". Sarabia ha criticado la presión social y el estigma asociado a recurrir a centros sociosanitarios. También se refirió al ‘síndrome de la superwoman’, que lleva a muchas mujeres a asumir todas las tareas sin entender que "no pedir ayuda a tiempo va a generar que el problema sea muchísimo mayor". Por ello, insistió en que "pedir ayuda y decir 'no puedo' [...] le va a permitir cuidar mucho mejor".

Además del impacto emocional, los cuidadores enfrentan una falta de conocimientos prácticos, ya que "la buena intención no es suficiente para cuidar bien". Sarabia ha destacado la responsabilidad de las enfermeras de formar a las familias para que se conviertan en "excelentes cuidadores". Como señales de alerta de un desgaste crítico, la experta ha mencionado cambios de conducta, como dejar de comer o dormir, y la verbalización de "frases de desesperanza", que son la antesala de una depresión mayor o incluso de una ideación suicida.

Finalmente, Carmen Sarabia ha lanzado un mensaje directo a quienes cuidan: "Usted no es culpable de nada, usted está haciendo bien las cosas, pero necesita pedir ayuda". Ha insistido en la importancia de darse permiso para descansar y utilizar los recursos sociales disponibles, como las trabajadoras sociales en centros de salud y ayuntamientos, concluyendo que "si usted no está bien cuidada, difícilmente va a poder cuidar a la persona a la que quiere". Su intervención forma parte de una reflexión que tendrá lugar en una conferencia el viernes 27 de Marzo en el CASYC, a las 19.00h, en la calle Tantín 25, con motivo de la celebración del Dia de la Escucha,un acto organizado por el Teléfono de La Esperanza de Cantabria.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.