Cantabria se mantiene en alerta ante el resurgir del sarampión en España
La jefa de pediatría del Hospital Valdecilla analiza en COPE la situación de la región, que no registra casos desde hace 20 años, y alerta de los riesgos de la caída de la vacunación
Santander - Publicado el
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España ha perdido la certificación de país libre de sarampión que otorga la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta decisión llega tras un aumento continuado de casos en los últimos años, con 227 notificados en 2024 y 397 en 2025 en comunidades como País Vasco y Andalucía, frente a la situación de Cantabria, que lleva cerca de 20 años sin registrar ningún caso.
Niño afectado por sarampión.
Una llamada de atención
Para la doctora María Jesús Cabero Pérez, jefa del servicio de pediatría en el hospital Valdecilla, esta situación es "una llamada de atención". Según explica, "la pérdida del estatus del país libre de sarampión lo que nos indica es que no estamos tan seguros como a veces nos creemos" y demuestra que los logros en salud pública "se pueden perder si no estamos siempre un poco vigilantes". No obstante, Cabero destaca que España cuenta con una "sólida estructura de vigilancia" que ha permitido detectar este resurgimiento.
Las cosas que están ganadas se pueden perder"
Jefa de Pediatría de Valdecilla
El contraste entre los datos nacionales y los de Cantabria se explica, según la experta, por varios factores. Por un lado, la región tiene "una cobertura vacunal que aquí ha aumentado y del sarampión es muy alta, de las más altas de España". Por otro, "probablemente no tengamos tantos movimientos migratorios ni tantos casos importados como en otras comunidades", aunque la cercanía con focos como el del País Vasco obliga a no bajar la guardia.
El riesgo de la globalización y los antivacunas
El incremento de casos de sarampión no es exclusivo de España, sino que responde a un resurgimiento global. La doctora Cabero lo atribuye a un descenso de la inmunización en otros países durante la pandemia, a una pérdida del miedo a estas enfermedades y a movimientos migratorios desde zonas con brotes. A esto se suma el movimiento antivacunas, cuya influencia en Cantabria es menor pero no inexistente. "El hecho de que no se incremente la vigilancia hace que a veces la gente se piense que ya está erradicado", afirma, y considera que esta situación "nos va a venir bien para hacer pensar que las cosas que están ganadas se pueden perder".
Una de las mayores amenazas del sarampión es su alta capacidad de contagio, ya que una sola persona puede infectar hasta a veinte. Este virus se transmite por gotas al estar cerca de una persona infectada, incluso antes de que esta presente síntomas. El periodo de contagio comienza unos cuatro o cinco días antes de que aparezcan las manchas en la piel, lo que subraya la importancia de la prevención.
La vacunación vuelve a ser un poco el centro de la estrategia"
Jefa de Pediatría de Valdecilla
Ante este escenario, la doctora Cabero es clara: "la vacunación vuelve a ser un poco el centro de la estrategia". Insiste en la necesidad de "intentar conseguir coberturas altas para cerrar las brechas que se pueden producir" y recomienda a todas las familias "revisar el calendario de los niños y si hemos perdido alguna dosis [...], acudir a nuestro centro de salud".
Síntomas y complicaciones
Para estar protegidos como sociedad, se necesita una tasa de vacunación superior al 95-97 % , cifras que en algunos grupos de España se han perdido. Las "grietas" en la inmunidad aparecen tanto en niños sin vacunar como en personas con dosis incompletas. Por ello, la Asociación Española de Pediatría se está planteando adelantar la segunda dosis de la vacuna de los 3-4 años a los 24 meses, para aumentar la protección individual y reducir el riesgo de contagio.
Los pediatras insisten en que el sarampión no es una enfermedad banal. Entre las complicaciones más graves se encuentran infecciones respiratorias como la neumonía, que es "la causa más común de muerte en sarampión en niños", además de otitis medias y la encefalitis, una inflamación del cerebro con graves riesgos a largo plazo.
Finalmente, la doctora Cabero ha señalado que, aunque la gripe y el virus respiratorio sincitial (VRS) han bajado su incidencia, los servicios de pediatría siguen atendiendo "bastantes complicaciones tipo neumonía" derivadas de las infecciones invernales, una situación que describe como habitual "todos los años".
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