Cantabria en busca de un acuerdo presupuestario: Lo que no has visto de la reunión improvisada entre el PP y el PRC
La reunión ha comenzado a las 12 del mediodía en la sede del Gobierno de la calle Peña Herbosa, donde la presidenta María José Sáenz de Buruaga ha recibido a Paula Fernández
Santander - Publicado el - Actualizado
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Gestos contenidos, miradas medidas y un inicio sin estridencias. Así ha arrancado la reunión entre la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, y la diputada del Partido Regionalista de Cantabria y candidata regionalista, Paula Fernández, un encuentro que a esta hora continúa en la sede del Gobierno regional y del que apenas han trascendido imágenes, pero sí muchos matices.
La escena inicial deja detalles relevantes. Buruaga ha esperado sola en su despacho. Sin equipo, sin acompañantes. Un gesto que no es menor y que se ha interpretado como una forma de asumir en primera persona una reunión delicada. Paula Fernández, en cambio, ha llegado acompañada por miembros de su gabinete de prensa, aunque solo ella ha accedido finalmente al despacho presidencial. Cada una ha marcado su posición desde el primer momento, también en lo simbólico.
El saludo ha sido correcto, cordial, sin rigidez. Sonrisas breves, miradas directas y un tono tranquilo. Nada de gestos grandilocuentes ni excesos de confianza. Tampoco frialdad. Más bien prudencia. La presidenta ha invitado a pasar a la diputada regionalista y ambas se han sentado frente a frente, con documentación sobre la mesa, sin teatralizar el momento. Antes de entrar en materia, unos minutos de conversación informal, de esos que sirven para rebajar tensión y situar el terreno.
En el lenguaje corporal no se han visto señales de choque. Posturas abiertas, atención sostenida y asentimientos puntuales. No ha habido brazos cruzados ni gestos de incomodidad. Tampoco prisas. La puerta se ha cerrado y, desde entonces, sigue cerrada. A esta hora, continúan reunidas, un dato que en política siempre se mira con lupa: cuando no hay nada que rascar, las reuniones duran poco. Cuando se entra al detalle, el reloj corre.
Buruaga en una imagen de archivo
Una llegada con mensaje
El contraste en la forma de llegar a la reunión no ha pasado desapercibido. La presidenta ha querido asumir el encuentro en solitario, mientras que la candidata regionalista ha llegado arropada por su entorno más cercano, aunque sin entrar acompañantes al despacho. Dos maneras distintas de afrontar una cita clave, que también se leen en clave política y de posicionamiento interno.
El encuentro llega tras una llamada telefónica de primera hora de la mañana de la presidenta a Paula Fernández, recibida a las 8.20 horas según el PRC. De esa conversación salió la cita de este mediodía, fijada para las 12.00 horas, con un objetivo claro: comprobar si existe margen para un acuerdo que permita a Cantabria contar con Presupuestos en 2026.
El contexto pesa. El proyecto presupuestario presentado por el Ejecutivo del PP fue devuelto por el Parlamento tras aprobarse una enmienda a la totalidad con los votos de PRC, PSOE y Vox, al no existir entonces un acuerdo con la oposición. Hoy, más que cifras concretas, lo que se está poniendo a prueba es la voluntad real de entendimiento.
Paula Fernández en una imagen de archivo
Lo que dicen las caras
Más allá de las palabras, son los gestos los que están marcando este primer tramo de la negociación. Prudencia, escucha y ausencia de tensión visible en un inicio que, al menos en la forma, apunta a una conversación abierta y sin portazos.
Fuera del despacho, la expectación es máxima. La llamada de la presidenta y esta reunión ya han tenido consecuencias políticas. El secretario general del PRC, Miguel Ángel Revilla, ha convocado un Comité Ejecutivo extraordinario para las 20.00 horas de este martes, donde se analizará lo hablado y se decidirán los siguientes pasos.
Por ahora, no hay anuncios ni titulares cerrados. Pero sí una imagen poco habitual: una presidenta esperando sola en su despacho y una candidata regionalista que llega acompañada, entra, se sienta y sigue hablando. En política, los gestos importan. Y este mediodía, casi todo se está leyendo ahí.