El pequeño comercio asturiano "se muere": 500 cierres en el último año
La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos reclama al Principado que recupere las competencias sobre comercio interior para frenar la sangría

Eduardo Abad: El comercio asturiano se muere lentamente
Asturias - Publicado el - Actualizado
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"El pequeño comercio se muere lentamente, se muere lentamente en Asturias y se muere lentamente en España". Es el rotundo diagnóstico de Eduardo Abad, presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), que aporta datos contundentes, "escalofriantes", asegura, para sustentarlo: "Solamente en el último año hemos perdido en Asturias más de 500 pequeños comercios".
Según UPTA, el mes pasado Asturias perdió 160 autónomos, de los que el 60% pertenecían al sector comercial. Unas cifras que no dejan de crecer, con una pérdida acumulada de 1.260 trabajadores autónomos en el último año, entre los que se encuentran esos 500 del sector comercial.
Para poner freno a esta situación, Abad reclama al Principado que pelee por recuperar las competencias sobre comercio interior, lo que permitiría al gobierno asturiano volver a fijar periodos de rebajas, ventas especiales y horarios comerciales, ya que, a su juicio, la actual liberalización sólo beneficia a las grandes superficies.
Al problema del comercio se suma, además, el envejecimiento: de los 71.000 autónomos asturianos, casi 6.000 tienen más de 60 años y 3.000 más de 63. Según Abad, "en los próximos cuatro años van a desaparecer 5.000 pequeños negocios en Asturias" por este motivo, por lo que "o hacemos un plan de relevo generacional o desde luego vamos a tener grandes dificultades para mantener el equilibrio del tejido productivo en el Principado".
El presidente de UPTA también alerta del preocupante incremento de "falsos autónomos" en sectores en los que hasta ahora no era algo habitual, como Sanidad, despachos de abogados o consultorías, que se suman a los ya tradicionales como el transporte. Según Abad se trata de trabajadores cada vez más cualificados que se ven obligados a figurar como autónomos, aunque su relación es estrictamente laboral, por empresas que quieren reducir así sus costes.
"Tenemos médicos autónomos, podólogos, que cobran 1.000 euros al mes en clínicas privadas, es un auténtico problema", asegura, al tiempo que reclama mayores controles y anuncia que es algo "vamos a perseguir, vamos a pelear y vamos a tratar de frenar".



