El hijo de Manuel Giménez Abad reivindica en COPE el legado de su padre: "En Aragón existe una tendencia al diálogo que en otros sitios falta"
Manuel Giménez Larraz ha recordado el asesinato de su padre a manos de ETA hace 23 años y ha reivindicado la moderación de la política aragonesa

Entrevista a Manuel, hijo del ex presidente del PP Manuel Giménez Abad, asesinado por ETA.
Zaragoza - Publicado el
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El 6 de mayo de 2001 la banda terrorista ETA asesinaba en Zaragoza a Manuel Giménez Abad, presidente del PP de Aragón. Su hijo, Manuel Giménez Larraz, que era un adolescente cuando ocurrieron los hechos, ha recordado la figura de su padre y el legado que dejó en la política y en su familia en una entrevista en COPE Zaragoza, 23 años después del atentado.

Manuel Giménez Abad, ex presidente del PP en Aragón asesinado por ETA.
Un miedo callado
Giménez Larraz ha explicado cómo asimiló “como puede” el atentado que “cambia tu vida por completo”. En aquel momento, se encontraba estudiando en Francia con una beca Erasmus, un año que recuerda como “de descubrimiento” y libertad que, de repente, “se volvió oscuro”. Sus dos únicas preocupaciones en ese instante fueron su madre, “que la habían condenado a envejecer sola”, y su hermano, que presenció el asesinato.

Homenaje que cada año se realiza en Zaragoza en el lugar donde fue asesinado.
También ha rememorado el “miedo callado” con el que convivían las familias de los políticos. Ha afirmado que existía “el riesgo difuso a que en algún momento alguien pusiera a tu familiar en una lista negra sencillamente por pensar distinto”. Esta sensación de cautela la experimentó desde el momento en que su padre le comunicó que entraría en política, una noticia que acogió “entre el orgullo” y “el miedo de qué es lo que podía pasar”.
Existía siempre el riesgo difuso a que alguien pusiera a tu familiar en una lista negra por pensar distinto"
Hijo de Manuel Giménez Abad
La lección de la tolerancia
El hijo del expresidente del PP aragonés ha descrito a su padre como una persona “extraordinariamente tolerante”, un valor que no transmitía “con la palabra, sino con los actos”. Ha destacado que muchos aprendizajes los obtuvo directamente del trato con él, “de las escaladas que hacíamos juntos, de los días en la montaña, de los días de pesca, de los días de fútbol”. Pero también ha subrayado el valor del recuerdo que su figura ha dejado en la sociedad aragonesa.
En este sentido, Giménez Larraz ha compartido una de las lecciones más profundas que aprendió tras el atentado: “Aprendí más de tolerancia en las lágrimas de Chesus Bernal, que era el representante Chunta Agonesista en aquella época, que en cualquier otro momento”. Fue entonces cuando, según sus palabras, entendió que “había cosas muy por encima de cualquier discusión o debate partidista, que había cosas que nos unían a todos los demócratas”.
Ahí entendí que había cosas muy por encima de cualquier discusión o debate partidista"
Hijo de Manuel Giménez Abad
Sobre el proceso judicial, que se demoró más de dos décadas, ha reconocido que “no fue un caso fácil de resolver” y que hubo momentos en los que se “flaquea”.
Justicia y política moderada
Sin embargo, ha recalcado que la familia fue “muy paciente” porque vieron que “los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, la fiscalía, los jueces seguían haciendo su trabajo” y que el Estado no dejó de actuar a pesar de que el terrorismo desapareció de las portadas.
Finalmente, ha puesto en valor el 'homenaje a la palabra' que las Cortes de Aragón dedican cada año a su padre, un acto centrado en el diálogo y los valores. En un momento de “política extraordinariamente polarizada”, Giménez Larraz considera que “los aragoneses podemos presumir de que la política en Aragón tiene un tono más moderado que en el resto de España”, una cualidad que atribuye a una cultura forjada en siglos de historia, de muchos compromisos, de muchos sitios, de muchos fueros.
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