Jaca desvela su historia a través de sus bodas reales y secretos nupciales
Desde enlaces de reyes medievales hasta la boda de la hija de Sorolla, la ciudad ha sido escenario de uniones que marcaron su destino

Bodas reales y secretos nupciales
Jaca - Publicado el
2 min lectura10:01 min escucha
La historia de Jaca se ha escrito en gran parte a través de las bodas que ha albergado, desde enlaces reales de importancia estratégica hasta uniones que desvelan antiguas costumbres sociales. Juan Carlos Moreno, de la Asociación Sancho Ramírez, ha desgranado algunos de estos hitos nupciales que han definido el pasado de la ciudad.
Bodas reales que forjaron un reino
Moreno recuerda una posible boda en el siglo X entre Endregoto Galíndez y el futuro rey de Pamplona, García Sánchez. Aunque no hay certeza de que se celebrara en Jaca, una antigua costumbre reforzaba esta posibilidad, ya que "en esta tierra, las bodas siempre se hacían en casa de la mujer para protegerlas y para evitar secuestros".
Sí está documentada la boda de Pedro I, hijo de Sancho Ramírez, con Inés de Aquitania el 1 de enero de 1086, un enlace que sellaba una alianza política con los duques de Aquitania. Años más tarde, el 13 de noviembre de 1135, Jaca fue testigo de otra boda real: la de Ramiro II el monje con Inés de Poitiers, una unión de la que nacería la heredera, Petronila.
Costumbres y conflictos nupciales
La vida social de Jaca también revela curiosidades, como el rechazo de las mujeres locales a casarse con los militares de la ciudadela por ser "muy conflictivos" y no tener dinero. Otro hecho llamativo eran las cencerradas, protestas de los jóvenes ante la boda de un viudo mayor con alguna joven, lo que obligaba a celebrar las ceremonias en secreto. En las actas ha quedado reflejado que "se casaron a las 3 de la madrugada" para evitar estos altercados.
De Napoleón a Sorolla
La influencia de los grandes acontecimientos europeos también llegaba a Jaca. En marzo de 1810, la ciudad celebró una gran fiesta en el Palacio Episcopal por la boda del emperador Napoleón con María Luisa de Austria, con fuegos artificiales y partidas de baraja. Este hecho es llamativo, ya que el evento tuvo lugar en la propia residencia del obispo, que en ese momento no se encontraba allí.
Un siglo después, en septiembre de 1914, la catedral de Jaca acogió un enlace que pasó casi desapercibido pero de gran relevancia cultural: la boda de María Clotilde Sorolla, hija del célebre pintor Joaquín Sorolla, con Francisco Pons. El artista había pasado ese mismo verano en la localidad, donde encontró inspiración para varios de sus cuadros.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




