Ángel, hostelero, de Huesca a Bosnia en 1995: "¿Y si les llevamos nosotros la cena de Nochebuena?"
Hace 30 años, un grupo de hosteleros y artistas se embarcó en una misión para llevar una cena inolvidable a los militares españoles desplegados en misión de paz
Huesca - Publicado el
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Hace ahora 30 años, mientras muchas familias se preparaban para celebrar la Nochebuena, más de 300 familias españolas vivían una Navidad diferente, con la preocupación y la distancia como protagonistas. Sus seres queridos, militares en misión internacional, se encontraban desplegados en Bosnia. En medio de ese complejo contexto, un grupo de personas de la provincia de Huesca tuvo una idea tan audaz como emotiva: viajar hasta allí para acompañarles y llevarles el calor del hogar en una fecha tan señalada.
Expedición en el brindis de Noche buena
Una idea nacida de una tertulia
La iniciativa surgió de la manera más inesperada, durante una tertulia entre amigos. El entonces presidente de la asociación de hostelería, Ángel Mas, y su "queridísimo amigo" Lorenzo Acín, ya fallecido, recordaban navidades pasadas cuando surgió el tema de los artistas americanos que visitaban a las tropas en el extranjero. "¿Y si les lleváramos nosotros la cena de Nochebuena?", se preguntaron. Fue una chispa, un desafío lanzado casi como una broma que pronto se convertiría en una misión real.
Expedición brindis de Noche buena
El humorista Felipe Rico, parte fundamental de aquella expedición, lo recuerda como la materialización de un chiste aragonés. "Esto es como el chiste de cómo meterías a ocho aragoneses en un Ford Fiesta: 'A que no cabéis'. Y dijo Lorenzo: '¿A que no tienes narices, Ángel? Y vamos a llevar la cena de Nochebuena'. Y venga, vamos a por ello". Así, lo que empezó como un reto entre amigos se convirtió en una operación solidaria sin precedentes. En la memoria de todos, Mas era "la madre" de la idea y Acín, "el padre".
Expedición en Bosnia
Un menú para recordar el hogar
Organizarlo no fue sencillo. Las gestiones oficiales comenzaron con la guarnición militar de Huesca, que recibió la idea con enorme entusiasmo. El siguiente paso llevó a Ángel Mas hasta Barcelona, para presentar el proyecto ante el capitán general de la sexta región militar. Tras una "rueda de prensa tremenda", la iniciativa recibió luz verde y todo el apoyo necesario. La audacia del plan llegó a su cénit cuando, según recuerdan, Lorenzo Acín le dijo sin rodeos al teniente coronel Marqueta: "necesito un Hércules del Ejército en Montflorite".
Una delegación de unas 30 personas partió desde Huesca, pero no estuvieron solos. "Hubo unos cinco restaurantes catalanes que pidieron permiso para estar y nosotros, encantadísimos de la vida", explica Mas. La expedición estaba lista para llevar no solo compañía, sino también los sabores de casa a los más de 300 militares desplegados.
El menú diseñado para la ocasión fue un auténtico homenaje a la gastronomía aragonesa y española. La cena comenzó con "entrantes fríos de embutidos de Aragón" y, por supuesto, "jamón de Teruel". Continuó con una gran selección de marisco que incluía "gambas, cigalas y langostinos". Como plato principal, no podía faltar el afamado "ternasco de Aragón". El objetivo era claro: agasajar a los soldados y hacerles sentir, a través del paladar, un poco más cerca de sus hogares en una noche cargada de emociones.
Recuerdos imborrables que ayudan a vivir
Junto a la comida, la expedición llevó animación y alegría. Mientras otros artistas de renombre actuaban para las tropas en otros destinos, en Bosnia el encargado de levantar el ánimo fue el humorista Felipe Rico. De todas las actuaciones de su "dilatada vida artística", Rico no tiene dudas: aquella fue la más especial. "Siempre me han preguntado cuál es la actuación más emotiva, la más sentimental para ti, y siempre he dicho que era esta", ha confesado tres décadas después.
El impacto de aquel gesto perdura en la memoria de quienes lo vivieron. Rico narra una anécdota que lo marcó profundamente años más tarde. En 2012, tras una actuación en Castellseraz (Teruel), un hombre se le acercó. "Hace muchos años estuve en Bosnia. Vino un grupo de Huesca que nos cantaron unos villancicos, unas jotas, y había un tío que contaba unos chistes... ¡era yo!", relata el humorista. La respuesta de aquel exmilitar, con la voz entrecortada, resume el sentir de toda la tropa: "mira, se me está poniendo la piel de gallina, las mejores navidades de mi vida".
Se me está poniendo la piel de gallina las mejores navidades de mi vida"
Humorista
Ángel Mas comparte esa misma emoción y la enmarca en una filosofía de vida que le ha acompañado siempre: "No se puede vivir de los recuerdos, pero los recuerdos ayudan a vivir". Para él, aquella Nochebuena de 1993 fue la única que ha pasado lejos de los suyos en sus 79 años de vida. Sin embargo, como él mismo matiza, no la pasó solo, sino en compañía de su "segunda familia".
COMIDA HERMANDAD
"Para todos nosotros, para todos los españoles, aunque a alguno le pese, el ejército es nuestra segunda familia", afirma con rotundidad Mas. Este profundo sentimiento de pertenencia y respeto fue el verdadero motor de la iniciativa. Lo sintieron "como nuestro", y esa conexión inquebrantable hizo que renunciar a una noche en familia mereciera la pena para llevar un trozo de hogar a quienes defendían la paz a miles de kilómetros.
El ejército es nuestra segunda familia"
Ex presidente de la Asociación provincial de hostelería de Huesca
El regreso a casa de Ángel Mas fue igualmente memorable y un reflejo del cariño que su familia sentía por él y por la causa. "Cuando me incorporo a mi familia me estaban esperando todos y me repitieron la Nochevieja", cuenta entre risas. Le recibieron condecorándole simbólicamente como "el héroe de la guerra", en un "ambiente familiar espectacular". Fue el broche de oro a una experiencia que, como él mismo dice, "fue todo precioso y todo bien".
El legado de aquella expedición sigue vivo. Recientemente, los protagonistas de la hazaña se han vuelto a reunir en un encuentro para conmemorar el aniversario, una "actividad muy bonita" que demuestra la fortaleza de los lazos creados. En la memoria de todos no solo están Mas, Rico y Acín, sino también otros participantes como José Antonio Pérez, de Barbastro, entonces vicepresidente de restauración; Juan José Escanero, del Pedro i, entre muchos otros. Una "gran representación" de la sociedad oscense que se volcó con sus soldados.
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