El relato de Óscar sobre la caída de la jarra de azucenas de la Giralda
El desprendimiento de la pieza de bronce ha ocurrido a primera hora y sus restos se han esparcido por la plaza sin que se hayan registrado heridos

Óscar Martín, testigo del desprendimiento
Sevilla - Publicado el - Actualizado
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Un gran estruendo ha sobresaltado a primera hora de la mañana a los trabajadores del centro de Sevilla. Una de las cuatro jarras de azucenas que coronan la Giralda se ha desprendido, esparciendo restos por la plaza. El suceso, ocurrido sobre las seis de la mañana, no ha causado heridos.
El relato de un testigo
Óscar Martín, un repartidor que se encontraba trabajando en la zona, ha sido testigo directo de lo ocurrido. "Escuchamos un estruendo, un porrazo como yo jamás en la vida había escuchado", ha relatado. El impacto inicial le llevó a acercarse al lugar junto a su compañero para averiguar qué había pasado.
Un estruendo como jamás en la vida había escuchado"
Al principio no sabían qué era lo que veían en el suelo, si "algo de la campana o algo del girardillo". Sin embargo, al mirar hacia arriba, confirmaron la procedencia: "de los cuatro pivotes que hay decorativos arriba, encima de las campanas, uno de ellos se había caído", ha explicado Martín. Los restos de uno de los remates renacentistas que llegaron a alcanzar "media plaza", a unos 30 o 40 metros de la base de la torre.
La fortuna ha querido que el desprendimiento no se convirtiera en una catástrofe. "Justamente un minuto antes, pasó un compañero mío con la carretilla por debajo", ha detallado el repartidor. La casualidad ha sido un factor clave para evitar una desgracia muy grande.
Si se hubiera entretenido un minuto antes, estaríamos hablando de una desgracia muy grande"
Óscar Martín ha insistido en el peligro que podría haber supuesto el incidente en otro momento, ya que por la zona "pasan coches, estamos trabajando todos los repartidores". Además, ha lanzado una advertencia sobre el estado del resto de la estructura, asegurando que las otras jarras de azucenas "también se movía", calificando la situación como "una desgracia" que, por suerte, no ha ido a más.
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