El campo se ahoga: el temporal deja pérdidas de 500 millones en los cítricos y amenaza la próxima cosecha
Más de 12.000 hectáreas de cultivo han quedado afectadas por las inundaciones y el viento, generando una profunda incertidumbre sobre las ayudas y el futuro del sector

Sevilla - Publicado el
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El reciente temporal ha dejado un panorama desolador en el campo, especialmente en los cítricos, que se enfrenta a un doble golpe devastador. Por un lado, las pérdidas económicas inmediatas y, por otro, una amenaza latente que podría comprometer la viabilidad de futuras cosechas. Elena Rodriguez, agricultora y miembro de COAG, pone cifras a la catástrofe: se estima que hay más de 12.000 hectáreas de cítricos afectadas y las estimaciones iniciales de pérdidas superan ya los 500 millones de euros. Una situación crítica que suma los daños por inundaciones a la fruta derribada por los fuertes vientos.
Los daños varían en función de la zona. Algunas explotaciones, gravemente perjudicadas por las inundaciones, han visto cómo sus árboles permanecían bajo el agua durante días. En otras, el principal culpable ha sido el fuerte viento, que "ha tirado mucha naranja de los árboles", explica Rodriguez. Gran parte de esta fruta caída, que aún estaba en el árbol, ya no podrá venderse como naranja de mesa. En el mejor de los casos, se destinará a la industria de zumos, pero una cantidad importante se da por perdida, sobre todo aquella que ha estado sumergida y "no se pueda aprovechar ni para la cítrica".
La amenaza silenciosa que emerge tras el agua
Más allá del impacto visible, los agricultores miran con preocupación al futuro inmediato. El brusco cambio de temperatura tras las lluvias torrenciales provoca lo que los expertos denominan estrés hídrico en los árboles. Según Elena Rodriguez, esta situación es el caldo de cultivo perfecto para "una floración de hongos que atacan a las raíces". Este problema subterráneo y silencioso es una bomba de relojería para la salud de las plantaciones.
Estos hongos en la raíz van debilitando progresivamente al árbol, lo que "va mermando la producción del árbol, ya no en esta campaña, sino para la siguiente". La consecuencia directa es que la floración se verá afectada y, con ella, la cantidad de fruta. Como advierte la agricultora, la lógica del campo es implacable: "si hay menos floración, pues lógicamente, va a haber menos producción en la próxima campaña". Esto significa que el temporal no solo ha arruinado la cosecha actual, sino que proyecta su sombra sobre los ingresos del próximo año.
El papel clave de las cubiertas vegetales
La virulencia de esta amenaza no es igual para todas las fincas. Rodriguez señala que aquellas explotaciones que no utilizan cubiertas vegetales son "más vulnerables a coger hongos". Esta técnica agrícola, que consiste en mantener una capa de vegetación sobre el suelo, demuestra ser una herramienta fundamental de resiliencia. La cubierta "le hace como una barrera entre lo que es la capa superficial de arriba de la tierra y ya es adentro donde está la raíz", explica, protegiendo el sistema radicular de los patógenos.
Incertidumbre ante las ayudas
Mientras los agricultores evalúan los daños y se preparan para combatir las enfermedades en sus árboles, una nueva preocupación se suma al horizonte: la gestión de las ayudas. El sector vive en un estado de parálisis administrativa. Ya se han puesto en conocimiento de la administración daños colaterales, como pinos caídos de otras fincas que han dañado árboles, a través de la OCA (Oficina Comarcal Agraria), que actúa como intermediaria con la Junta de Andalucía.
La sensación general es de desconcierto, tal y como resume Elena Rodriguez: "estamos ahí un poquito en standby, no sabemos muy bien si van a venir esas ayudas, si no van a llegar, estamos ahí un poquito que no sabemos muy bien hasta qué punto van a llegar esas ayudas". Esta falta de certeza impide a los agricultores planificar los próximos pasos y agrava la asfixia económica que ya sufren. La rapidez y la suficiencia de la respuesta institucional serán clave para determinar si muchas explotaciones pueden sobrevivir a este golpe.
Estamos ahí un poquito que no sabemos muy bien hasta qué punto van a llegar esas ayudas"
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