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JUICIO GABRIEL CRUZ

Diazepán para acallar su conciencia y pistas falsas para que la atraparan

Ana Julia Quezada asegura que todo ocurrió muy rápido que le tapó la boca a Gabriel tras encontrar al niño gritándole negra fea y al soltarlo no respiraba

juicio

REDACCIÓN COPE ANDALUCÍA

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:23

Ana Julia Quezada va desgranando en la Audiencia de Almería cómo ocurrieron los hechos aquel 27 de febrero de 2018 y lo hace contestando preguntas entre llantos para después reponerse y narrar con normalidad cómo usó un hacha para golpear al niño y enterrarlo después.

La acusada por asesinar presuntamente al menor ha admitido haber acabado con su vida, pero ha insistido en que fue accidental.

Quezada afirma que se encontró a Gabriel con un hacha, que le dijo que la soltara que se iba a hacer daño y que el niño reaccionó insultándola, que "estaba chillando 'negra, fea, tú no me mandes que no eres mi madre, quiero que mi madre se case con mi padre, no quiero que esté contigo, vete a tu país”.

La presunta asesina ha manifestado que “estaba muy nerviosa” que “solo quería que se callara pero no quería matar al niño” y le tapó la boca poniéndole "la mano sobre la boca y la nariz" . Cuando soltó a Gabriel se dio cuenta "de que no respiraba ".

En ese momento ha señalado que se "quedó bloqueada", que se puso a "fumar como loca", que "salía y entraba sin saber lo que hacía" y que vio una pala "y decidió hacer un agujero" para enterrar al niño y disimular después el terreno.

Asegura que no pidió ayuda porque no sabía cómo contar lo ocurrido, y que tomaba hasta dos o tres pastillas de diazepán al día para acallar su conciencia. Además señala que a los cinco días de búsqueda de Gabriel , en un dispositivo en el que participó activamente, decidió colocar una camiseta del menor en un cañaveral pero no con la intención de dar esperanzas al padre del niño y su compañero sentimental en aquellos momentos Ángel Cruz, sino para tratar de dejar pistas que llevaran hasta ella. Ana Julia Quezada quería de esa forma que alguien descubriera lo que había hecho y no era capaz de confesar, asesinar presuntamente al hijo de su pareja.

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