El virus durmiente que llevas dentro si has pasado la varicela: las graves secuelas del herpes zóster y cómo frenarlas
La Junta de Andalucía vacuna a los mayores de 65 años del virus de la 'culebrina', que puede causar desde dolor crónico a una parálisis facial

Entrevista en COPE MÁS Málaga al Jefe de Dermatología del Hospital Regional de Málaga, Leandro Martínez, explicando lo que es el herpes zóster y sus riesgos
Málaga - Publicado el - Actualizado
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La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía ha iniciado una campaña de vacunación contra el herpes zóster, dirigida a las personas nacidas entre 1959 y 1961. Esta medida busca proteger a un grupo de población de entre 65 y 67 años de las severas complicaciones que puede desencadenar la reactivación de este virus, conocido popularmente como 'culebrina'. La iniciativa sanitaria pone el foco en la prevención de una dolencia que, lejos de ser un mero problema cutáneo, puede tener consecuencias muy graves para la salud.
Un virus que permanece en el sistema nervioso
El herpes zóster está causado por el virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela en la infancia. Según explica en COPE MÁS Málaga el doctor Leandro Martínez, jefe de Dermatología del Hospital Regional de Málaga, tras superar la varicela, el virus "no se conforma con eso y se queda dormido o latente en nuestro sistema nervioso". Este microorganismo se aloja de por vida en los ganglios nerviosos, unas estructuras situadas a lo largo de la médula espinal.
Esto significa que prácticamente todas las personas que pasaron la varicela en su día —especialmente las generaciones que no tuvieron acceso a la vacuna— conviven con este virus. Aunque en la mayoría de los individuos permanece inactivo sin causar problemas, en determinadas circunstancias "aprovechará las circunstancias para manifestarse", como advierte el doctor Martínez. El riesgo de que esto ocurra aumenta con el paso de los años o ante situaciones que debilitan las defensas del organismo.

El virus durmiente que casi todos llevamos dentro: las graves secuelas del herpes zóster y cómo frenarlas
El doloroso despertar de la 'culebrina'
La reactivación del virus se produce, fundamentalmente, en situaciones de bajada de defensas. Esto puede ocurrir por el proceso natural de envejecimiento, lo que explica la campaña de vacunación en mayores de 65 años, pero también por tratamientos inmunosupresores o enfermedades crónicas. Cuando el virus 'despierta', recorre la raíz nerviosa afectada hasta llegar a la piel, donde provoca la característica erupción del herpes zóster.
La manifestación más visible es una erupción cutánea con ampollas y vesículas que afecta a una zona muy concreta del cuerpo, lo que los médicos denominan un 'dermatomo'. Esta área de la piel corresponde al territorio de la terminación nerviosa donde el virus estaba latente. Sin embargo, el síntoma más incapacitante suele ser el dolor intenso y una fuerte sensación de quemazón que acompaña a las lesiones.
Las secuelas: más allá de la erupción cutánea
El doctor Martínez subraya que las complicaciones asociadas al herpes zóster "pueden ser hasta más temidas que el propio episodio" de la enfermedad. A diferencia de lo que comúnmente se cree, no es solo una dolencia de la piel, sino una afección neurológica cuyas secuelas pueden ser permanentes y de mayor gravedad que la propia erupción visible.
La complicación más frecuente y temida es la neuralgia postherpética. Se trata de un dolor crónico y de gran intensidad que puede persistir durante meses o incluso años después de que las lesiones de la piel hayan desaparecido. El especialista la describe como "episodios de dolor de alta intensidad que a veces acompaña a la persona que ha sufrido un herpes zóster durante meses o años".
Son episodios de dolor de alta intensidad"
Jefe Dermatología Hospital Regional de Málaga
Pero las consecuencias graves no terminan ahí. Cuando el herpes zóster afecta a la zona facial, puede provocar una parálisis facial, especialmente si la erupción aparece cerca del pabellón auricular. Otra complicación de extrema gravedad es el herpes zóster oftálmico, que se produce cuando el virus ataca el nervio del ojo, con el consiguiente riesgo para la visión.
La vacuna se presenta como la herramienta más eficaz para evitar tanto la reactivación del virus como sus temidas complicaciones. Según el dermatólogo, esta "refuerza la inmunidad específica frente a este virus varicela-zóster y sí que baja muchísimo el riesgo de desarrollar un herpes zóster y sobre todo de sus complicaciones".
La vacuna baja muchísimo el riesgo de desarrollar un herpes zóster y sus complicaciones"
La estrategia de vacunar a los mayores de 65 años responde a una realidad fisiológica. Aunque cada persona envejece a un ritmo distinto, "por promedio, por media, a partir de los 65 años, pues el sistema inmune empieza a bajar en su eficacia", señala Martínez. Este debilitamiento natural del sistema inmunitario, conocido como inmunosenescencia, crea el caldo de cultivo perfecto para la reactivación del virus.
Además del grupo de edad priorizado en la campaña andaluza, la vacunación también está indicada para otros perfiles de riesgo. Entre ellos se encuentran las personas de entre 50 y 65 años que padezcan enfermedades crónicas o reciban tratamientos que comprometan sus defensas, como terapias biológicas. Asimismo, se recomienda a cualquier persona que ya haya sufrido un episodio de herpes zóster y presente factores de riesgo. En cualquier caso, la decisión final siempre debe contar con la indicación de un médico.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



