¿Qué lleva realmente el “Levantamuertos”? El preparado natural que está despertando curiosidad
Una empresa familiar recupera la esencia de lo natural con un complemento alimenticio que se ha convertido en un referente a nivel nacional
Málaga - Publicado el
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Cada vez más consumidores buscan cuidar su salud a través de la alimentación, apostando por productos ecológicos certificados que garanticen un proceso de producción respetuoso. En este contexto, la empresa malagueña Naturdís, con sede en Alhaurín de la Torre, en Málaga, se ha consolidado como un referente en el sector. Fundada hace casi quince años, esta compañía familiar se especializa en la elaboración y distribución de productos ecológicos, plantas medicinales y complementos alimenticios que triunfan en ferias como 'Sabor a Málaga'.
Una filosofía familiar anclada en la tierra
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El responsable de Naturdís, José Manuel Narváez, explica en COPE Málaga que el proyecto es, ante todo, un negocio familiar que busca hacer llegar al público productos difíciles de encontrar. La idea, según relata, siempre estuvo en su cabeza, ya que se crio en un entorno donde las tradiciones agrícolas marcaban el ritmo de vida. “Me he criado en un entorno familiar donde tu abuelo pisaba las uvas de las que luego hacía el vino”, recuerda Narváez. Este aprendizaje, basado en el uso de fertilizantes orgánicos como la gallinaza y el estiércol, le enseñó el valor del respeto por las materias primas.
La jalea real que producen las abejas reinas forma parte del Levantamuertos
Esa conexión con la tierra fue la chispa que encendió el motor de Narváez, que decidió buscar a apicultores, agricultores y artesanos que compartieran su visión para crear una línea de productos auténticos. “Es una empresa familiar porque en ella trabaja mi hermano, mi hijo, mi mujer...”, detalla. Tras casi quince años de trayectoria, han logrado crear una colección de productos que, más allá del éxito comercial, les aporta una gran “satisfacción personal”, con algunas creaciones como el Levantamuertos convertidas en referentes a nivel nacional.
El mito del precio en los productos ecológicos
Uno de los grandes debates en torno a la alimentación ‘bio’ es el coste. ¿Es realmente más caro producir de forma ecológica? Para Narváez, la respuesta es clara: no es que lo ecológico sea más caro, sino que está “incomprendido”. Propone darle la vuelta a la pregunta habitual que le formulan en las ferias. “Oye, ¿por qué es más caro comprar en ecológico?”, le preguntan. Él responde con otra cuestión que invita a la reflexión y que, según defiende, desmonta el mito.
Lo que hay que preguntarse es por qué es más barato comprar lo no ecológico"
Responsable de Naturdís
Para ilustrarlo, utiliza el ejemplo de los huevos. Una gallina en explotación intensiva vive menos pero produce más, ya que su alimentación y tratamiento están orientados a la máxima productividad. En cambio, una gallina ecológica vive en el campo bajo una estricta reglamentación, con alimentos naturales y sin químicos, lo que resulta en un ciclo de puesta más lento y una menor producción. “No es que sea más caro el ecológico, sino que es el precio que hay que pagar”, sentencia Narváez para diferenciar ambos modelos.
Lo mismo ocurre con la agricultura, como en el caso de las fresas. Un productor convencional utiliza fungicidas y fertilizantes químicos para proteger la cosecha y maximizarla. El productor ecológico, sin embargo, asume que una parte de la producción se perderá por plagas o aves, al no usar estos productos artificiales. “Al final tienes un 30% más caro el resultado final del ecológico”, explica, porque el rendimiento de la cosecha es menor. Por ello, insiste en que el debate sobre el precio está mal enfocado.
No es que sea más caro el ecológico, sino que es el precio que hay que pagar"
Responsable de Naturdís
Narváez concluye su argumento afirmando con rotundidad que “lo ecológico es absolutamente el precio justo”. Desde su perspectiva, el modelo convencional logra precios más bajos al agregar elementos que incrementan artificialmente el beneficio, mientras que el sector ecológico trabaja con márgenes más ajustados y un profundo respeto por los ciclos naturales, ofreciendo un producto cuyo valor se corresponde con su coste real de producción.
Levantamuertos, el energizante natural que arrasa
El producto estrella es el Levantamuertos. Su nombre, una “expresión muy castiza, muy malagueña”, no deja indiferente a nadie y resume a la perfección su propósito: aportar un extra de energía de forma completamente natural. Este complemento alimenticio se ha ganado la confianza de miles de consumidores en toda España gracias a una fórmula sencilla pero muy potente, basada en los tesoros que producen las abejas y que la empresa elabora con todas las garantías sanitarias.
El Levantamuertos, una fórmula sencilla, pero muy potente.
La receta del Levantamuertos combina cuatro ingredientes clave. La base es una miel cruda no pasteurizada, que mantiene intactos todos sus nutrientes. A esto se le añade jalea real fresca, el alimento exclusivo de la abeja reina; polen fresco de apicultores de confianza; y propóleo, un potente producto que la propia empresa procesa de forma artesanal. La sinergia de estos componentes da como resultado un concentrado de nutrientes, elementos preventivos y energizantes que fortalecen el organismo.
CÓMO SE CONSUME EL LEVANTAMUERTOS
Sobre cómo consumirlo, Narváez indica que la forma correcta es tomar media cucharadita pequeña (de las de moca) antes de cada comida, ingerida directamente, sin diluir ni untar. Es un gesto simple que proporciona al cuerpo “sales minerales, aminoácidos y todas las enzimas que le hacen falta para tirar”. Este aporte de vitalidad lo convierte en un aliado perfecto para afrontar el día a día con más fuerza, de una manera saludable y sin contraindicaciones.
El Levantamuertos puede ser consumido por casi cualquier persona, desde un niño a partir de 3 años hasta clientas de 96 años, como relata Narváez. Sus principales beneficiarios son las personas mayores, cuyo cuerpo necesita un refuerzo, y los deportistas o personas con un alto desgaste físico. Las únicas excepciones son las personas diabéticas, que deben controlar su consumo por la fructosa de la miel, y quienes puedan tener intolerancia a alguno de sus componentes.
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