La inspiradora historia de los médicos de Guadix que devuelven la vista en África
Los hermanos Pablo y José Vélez lideran una ONG con la que viajan en sus vacaciones para operar cataratas y otras dolencias de forma completamente altruista

Guadix - Publicado el
2 min lectura9:34 min escucha
Los hermanos Pablo y José Vélez, dos médicos accitanos, dedican sus vacaciones y recursos a luchar contra la ceguera en África de forma totalmente altruista. Lo hacen a través de su asociación, ACCID (Asociación contra la Ceguera Internacional), con la que ya han viajado a países como Togo, Burkina Faso y Gambia para devolver la vista a quienes más lo necesitan.
Un tren imposible de abandonar
La iniciativa nació de una cadena de experiencias familiares. Un hermano óptico de los Vélez fue a África en 2001, José se unió en 2002 y Pablo en 2003. Tras años colaborando con otra clínica, en 2008 decidieron crear su propia ONG. “Esto es como siempre, te pilla un tren y lo coges, y ya no hay forma de bajarse de él”, explica Pablo Vélez sobre cómo comenzó todo.
Su labor principal es operar cataratas, pero también combaten el tracoma, conocida como “la ceguera de los pobres”. Esta enfermedad, explica Vélez, se puede solucionar con una medicina que cuesta un euro y se propaga por las malas condiciones higiénicas. Curiosamente, recuerda haber acompañado a su padre en campañas contra el tracoma en las cuevas de Guadix cuando solo tenía siete años.
Una logística adaptada a cada país
La organización de las expediciones ha evolucionado con los años. En Togo contaban con la ayuda de misioneros españoles, mientras que en Burkina Faso colaboraron con la orden religiosa Don Orione. Ahora, en Gambia, un país musulmán, el apoyo proviene de la Fundación Kalilu Jammeh, creada por un gambiano que logró emigrar a España y ha regresado para ayudar a su comunidad.
Ese niño ve por primera vez a su madre, eso es una cosa que te impacta muchísimo"
Financiación con un 100 % de impacto
La financiación ha sido un desafío, especialmente desde la crisis de 2008, que eliminó muchas subvenciones. Sin embargo, en los últimos años han vuelto a recibir ayudas de ayuntamientos como los de Elda y Petrer. Hasta hace poco, una campaña permitía “apadrinar una catarata” por 95 euros para cubrir el coste del material, ya que el trabajo de los médicos es siempre gratuito.
Todo el dinero que conseguimos va para la expedición africana anual"
La asociación se enorgullece de su transparencia total. “Todo el dinero que conseguimos va para África. No tenemos ninguna estructura administrativa”, subraya Pablo Vélez. Los gastos de gestión, como el local o los teléfonos, los cubren de su propio bolsillo para garantizar que cada euro donado tenga un impacto directo.
Para Pablo, la mayor recompensa es la satisfacción personal que le produce su labor. Recuerda la primera vez que operó a un bebé en Togo: “ver a un niño que no llega al año, que tiene una catarata bilateral y que se le quita el cristalino y ese niño ve por primera vez a su madre, eso es una cosa que te impacta muchísimo”. Según confiesa, esa experiencia “te engancha desde el primer día” y es el motor que impulsa su compromiso.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



