CORONAVIRUS

Conoce las medidas para una vuelta segura a misa el próximo domingo

Ante la previsión de un aumento notable de fieles en las celebración de la eucaristía y otros sacramentos, la Diócesis edita una guía para prevenir la infección por coronavirus

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Córdoba

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 15:09

A partir del día 11 de mayo, en que comienza la Fase I del plan de desescalada y se prevé una mayor afluencia de fieles a las parroquias de la diócesis de Córdoba. Regresarán a los templos diocesanos muchas de las personas que han participado en la eucaristía a través de medios telemáticos, al tiempo que otros sacramentos comenzarán a celebrarse con la presencia de los fieles.

Según la norma sanitaria, el aforo permitido en esta primera fase es de 1/3 y se amplía al 50% en la segunda Fase.

La situación exige que haya que extremar las medidas de higiene y seguridad en los templos diocesanos de Córdoba y, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española y de algunos expertos, la diócesis de Córdoba ha elaborado un documento que con el nombre “Orientaciones para la prevención de la infección por coronavirus en la diócesis de Córdoba" difunde medidas de seguridad e higiene entre los fieles que pueden acudir a las parroquias respetando el aforo establecido en cada fase.



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Antonio Prieto es vicario general de la diócesis de Córdoba, responde a las preguntas de Fran Durán

Asimismo, la diócesis de Córdoba ha elaborado material dirigido a fieles y sacerdotes. Con el título "Protege tu Iglesia" , se ha elaborado un protocolo de medidas que describe pautas higiénicas y de seguridad tanto al salir de casa como para la entrada y salida de los fieles de los templos diocesanos. A los sacerdotes va dirigido el documento "Cuidando paso a paso" que consta de doce indicaciones para impedir la propagación de la infección por coronavirus.

"PROTEGE TU IGLESIA"

Es muy importante determinar bien el aforo permitido, que será de 1/3 en la primera fase del plan de desescalada y del 50% en la segunda fase. El aforo permitido debe contabilizarse en función de la dimensión del templo y la disposición de los bancos. Debe garantizarse una distancia 1,5 metros alrededor de cada uno de los fieles, excepto en el caso de las personas que convivan juntas, que podrán estar más próximos.

A la hora de disponer los bancos para respetar la distancia de seguridad, recomendamos separarlos, juntarlos a pares para evitar que sean ocupados o usar señalizaciones para que los fieles sepan dónde pueden sentarse. Puede ser muy útil que un voluntario asuma la responsabilidad de ir colocando a los fieles en los lugares permitidos.

Con respecto al tráfico de personas dentro del tempo, recomendamos señalizar rutas en el suelo, para la entrada y para la salida, y sobre todo para organizar la fila a la hora de recibir la comunión. Conforme vayan llegando los fieles, el voluntario de orden les debe indicar que han de ocupar los bancos delanteros.

  • Para la entrada y salida de los fieles, recomendamos mantener las puertas del templo abiertas y colocar un felpudo o paño con lejía diluida para limpiarse los zapatos, que se colocará fuera del templo si el suelo es de mármol, así como solución hidroalcohólica para las manos, guantes opcionales y papeleras, si es posible.
  • En relación con la limpieza del templo, las personas encargadas deben utilizar guantes y mascarillas y utilizar lejía diluida en agua al 0,1% (20 ml de lejía por cada litro de agua). También pueden utilizarse otro tipo de líquidos virucidas que estén homologados . En la limpieza, con lejía diluida o con cualquier otro producto de limpieza, debemos extremar las medidas para cuidar el patrimonio religioso, mueble o inmueble, sin dañarlo con productos abrasivos.
  • Poner especial atención en la limpieza de los bancos, sobre todo los que han sido ocupados en la celebración. Es muy útil usar un pulverizador.
  • Antes de entrar al templo, los fieles deben lavarse las manos con solución hidroalcohólica y utilizar mascarilla propia. Es mejor no traer guantes de casa, y si se traen, desinfectarlos con la solución hidroalcohólica. Es importante evitar la aglomeración de personas a la entrada, para ello situar varios puntos de lavado de manos. Se recomienda que los fieles hagan uso de mascarillas con carácter general.
  • Se debe evitar tocar el ambón, el leccionario o el libro de la oración de los fieles y el micrófono para evitar los contagios por contacto. También se debe evitar besar el leccionario después de proclamar el Evangelio.
  • Si hay procesión de ofrendas, a parte de guardar las precauciones de distancia ya mencionadas, el sacerdote debe recibir las ofrendas con mascarilla.
  • Para la recogida de la colecta, es recomendable evitar pasar por los bancos con la canastilla. Es mejor recoger la colecta a la salida del templo o indicar a los fieles que pueden hacer su contribución por transferencia periódica o por bizum. La persona encargada de contar la colecta debe tomar medidas de seguridad, tales como el uso de guantes, lavado de manos y dejar pasar cinco días desde que se recogió el dinero.
  • El sacerdote debe desinfectarse las manos con solución hidroalcohólica antes de preparar el altar.
  • Se debe prescindir del saludo de la paz o realizarlo sin contacto, con algún gesto reverencial.
  • Para la comunión, el copón que contiene las formas que serán distribuidas a los fieles debe permanecer tapado o cubierto en todo momento, hasta el momento de la comunión. El sacerdote debe consumir la forma grande que ha consagrado, sin dar ninguna parte de la misma a los fieles.
  • Antes de dar la comunión a los fieles, el sacerdote debe ponerse mascarilla y lavarse las manos con la solución hidroalcohólica. Evitar siempre dar la comunión bajo las dos especies.
  • El diálogo individual de la comunión (“El Cuerpo de Cristo”. “Amén”), se pronunciará de forma colectiva después de la respuesta “Señor, no soy digno...”, distribuyéndose la comunión en silencio.
  • Antes de distribuir la comunión, el sacerdote debe explicar cómo se va a proceder para que haya un solo sentido de circulación, sin cruce de personas, y se mantengan las distancias.
  • Es recomendable que los fieles utilicen la solución hidroalcohólica antes de la comunión, si la tienen a su disposición en envase de bolsillo. Aquellos fieles que utilicen guantes deben retirarlos como conviene (desde la parte superior de la muñeca tirando hacia debajo, de modo que la parte que ha estado expuesta al exterior quede ahora cubierta hacia adentro) y depositarlos en sus objetos o prendar personales, nunca en los bancos.
  • En el momento de la comunión, las mascarillas que han estado puestas durante la celebración se bajan dejando al descubierto la boca y se vuelven a colocar correctamente después de haber comulgado. En ningún momento se retiran ni se depositan en los bancos.
  • Es recomendable entregar la comunión en la mano, no obstante, quien, a pesar de esta recomendación, desee recibirla en la boca, debe esperar al último lugar, después del resto de los fieles.
  • El sacerdote, después de la comunión, puede retirarse la mascarilla y deberá lavarse las manos con la solución hidroalcohólica.
  • Al final de la celebración, los fieles irán saliendo, manteniendo las distancias de seguridad y dando preferencia a las últimas bancas del templo. Pueden utilizar la solución hidroalcohólica al salir y tirar los guantes en las papeleras dispuestas para ello. El sacerdote ha de utilizar la mascarilla para atender a los fieles una vez finalizada la celebración, recordando mantener la distancia de seguridad

Puedes consultar todas estas medidas en al web de la Diócesis de Córdoba

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