En busca del vestido de novia: así deben ser tus acompañantes - ¡Sí quiero!

En busca del vestido de novia: así deben ser tus acompañantes

La madre a la que no le gusta el vestido que le gusta a su hija, la hermana que le alucina, la amiga que saca defectos, la tía que se emociona, la dependienta que le dice a la novia que siga su instinto… ¿Cuántas horas te has pasado pegada a la tele viendo los típicos programas de vestidos de novia? Después de un análisis exhaustivo, aprecias que son muchos los tipos de personas que pasan por una tienda de vestidos de novia. Y por qué no: de vez en cuando son un auténtico show. Pasan de las lágrimas, al enfado y a la alegría en un solo instante.

Ir a probarse el vestido no es tarea fácil. Es un momento muy importante en el que puede haber desacuerdos. Y aunque las opiniones son necesarias, no te va a apetecer escuchar muchas de ellas.

La regla básica para aclarar los desacuerdos “es que los acompañantes siempre miren por la novia”, sugiere la psicóloga en Madrid Inés Moreno. Al fin y al cabo, los acompañantes están para ayudar a la novia. “Si la novia quiere un vestido de cola pero los acompañantes tienen gustos diferentes, no tienen que imponer su criterio, sino tener en cuenta los gustos de la novia”, comenta Inés. En realidad, es la novia la que toma la decisión final y por tanto el criterio es suyo. Eso sí, en caso de desencuentro Inés aconseja que la novia aclare que “quiere que los acompañantes ayuden, pregunten y asesoren pero no que critiquen”.

Y ¿Qué pasa si alguien te va a regalar el vestido de novia? Que todo sigue exactamente igual. Que el criterio para elegir te pertenece a ti como novia. “En estos casos – explica la psicóloga – si es un regalo hay que dejar que la novia decida el que más le guste”.

Verdades a medias

Dicen que la verdad duele. Y cuando estás buscando tu vestido de novia y escuchas una opinión de alguien que no concuerda con la tuya, duele un poquito. Porque a ti te encanta ese vestido. Y quieres que a los demás también les guste.

«Se puede dar un punto de vista diferente sin que salgan chispas»

Eso sí, es necesario escuchar la verdad. “Partimos de una posición inicial de que son personas de confianza y que la novia quiere escuchar la verdad para elegir bien. – Recomienda Inés. – Pero decir la verdad no significa ser cruel. Se puede dar un punto de vista diferente sin que salgan chispas.”

Hasta ahí todo bien. El problema está cuando te enamoras perdidamente de un vestido y a tus acompañantes no les convence. En esta ocasión, según Inés, las acompañantes deben ceder. “Una amiga puede sugerir pero jamás anteponer su gusto ni hacer sentir mal a la novia. La amiga debe tomar nota para cuando le toque a ella casarse”.

Por lo tanto, si eres acompañante de una novia y quieres expresar que no te gusta el vestido hazlo desde el “siento”. Así lo recomienda la psicóloga. No es lo mismo decir “este vestido es demasiado largo” y no decir nada que «me da la sensación de que puede ser algo largo y no luces esas piernas tan bonitas que tienes». Pero tampoco tires de rotundidad. Tal y como expresa Inés, “la rotundidad es algo que pertenece a la novia”.

La opinión ganadora

Con tanta opinión de tanta acompañante a una novia le surge una cuestión: ¿con qué opinión me quedo? Inés lo tiene claro. Es importante que elija la novia pero escuchando siempre las opiniones de los demás. “Siempre es mejor equivocarnos por error propio que por la vergüenza, poca confianza o por dejar que otra persona se salga con la suya”.

Y en caso de no llegar a un acuerdo, el tener más de dos acompañantes puede ayudar. Los puntos de vista diferentes pueden hacer que todo no sea blanco o negro y que haya más consenso.

Pero si después de recibir opiniones con las que como novia no te sientes a gusto, no te calles. Dilo y cuenta qué necesitas. Según Inés, “si a las acompañantes no les gusta el vestido, la novia puede decir algo como: ¿de estos tres vestidos cuál me queda mejor?”. De esta forma, les das a entender a tus acompañantes que la elección del vestido te pertenece. Y que la que manda aquí, eres tú.

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