Cuenca - La Postal

Cuenca

¿Quién puede resistirse a una ciudad con vistas a las hoces de los ríos Júcar y Huécar? Desde luego, los conquenses tienen la suerte de poder disfrutarlas a diario. Hoy en ‘La Postal’ nos acercamos a Cuenca. Patrimonio de la Humanidad esta pequeña ciudad manchega esconde tesoros por descubrir. ¡Arrancamos!

 

Miradores, calles estrechas… El viajero que para en Cuenca nunca olvida dos cosas: el laberinto de callejuelas de su casco histórico y las cuestas.  Pero bien que merece la pena un poco de esfuerzo para disfrutar de…

 

-Las Casas Colgadas: el emblema de la ciudad. Son del siglo XV y reciben este nombre por los balcones construidos sobre la hoz del Huécar. Aunque lo mejor para disfrutar de su conjunto es cruzar el Puente San Pablo (y no mirar abajo). El diseño del puente se debe al valenciano José María Fuster, considerado discípulo de Gustave Eiffel.

 

 

Museo de Arte Abstracto-Fundación March: situado en una de esas casas colgadas. Considerado como uno de los mejores museos de arte abstracto de España en su interior alberga obras de Chillida, Tapiès o Saura.

 

Catedral de Santa María y San Julián: ubicada en la Plaza Mayor es un templo gótico que empezó a construirse en el siglo XII. Cuenta con una particularidad que la hermana con la Catedral de Toledo: dispone de una doble girola. Y algo excepcional: la posibilidad de realizar una visita nocturna. A la salida merece la pena darse una vuelta por la plaza y disfrutar de sus edificios coloridos, algo que también está muy presente en otros inmuebles de la ciudad.

 

-Las ruinas del antiguo Castillo y los miradores: No perderse el del Barrio del Castillo, el que está por debajo del Arco del Trabuco o el de Ronda. Desde este último disfrutaremos de los Rascacielos del barrio de San Martín. Edificios del siglo XV que por un lado parecen tener tres o cuatro pisos pero que en realidad cuentan con hasta diez alturas.

 

-Torre Mangana: una edificación que nos recuerda a algunas de tipo italiano. Del siglo XVI ha sido rehabilitada en muchas ocasiones.

 

El Parador: un antiguo convento dominico del siglo XVI. Merece la pena pararse en el Puente de San Pablo para admirar este edificio histórico. A su vez desde él se contempla la belleza de las Casas Colgadas. Una bonita postal para un atardecer.

 

Espacio Torner: un edificio desconocido para muchos. Es un centro de arte contemporáneo dedicado al artista conquense Gustavo Torner. Está ubicado en el antiguo convento de San Pablo.

 

Para comer…

 

Tanta cuesta, tanta caminata termina por agotar a cualquiera. Y la pregunta del millón ¿dónde comemos? Hay mil sitios, bares para tapear, para algo rápido como ‘La Bodeguilla de Basilio’ o ‘La Ponderosa’. Pero si quieres aprovechar para estirar bien las piernas te recomendamos el restaurante ‘El Bodegón’ –decorado con aperos de labranza- y ‘El Asador de Antonio’ –cuya especialidad como bien lo indica su nombre son los asados cocinados en un horno de leña-.

¿Y qué probar? Hay varios platos propios de la zona como son el morteruelo (mezcla de carnes, algunas de caza), el ajoarriero (mezcla de bacalao, huevos cocidos, patata, pan rallado, aceite y ajo) y los zarajos (vísceras de cordero). Platos contundentes que puedes completar con el alajú que no es otra cosa que una torta de almendras con oblea de origen árabe y que a muchos recuerda al turrón. De bebidas está desde el resolí (licor de baja graduación en el que prima el sabor a café) a las cervezas. Recomendables las artesanales de La Tormo.

¿Para un día? ¿para dos? ¡Cuenca nunca defrauda!

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