Puente la Reina y Otazu - La Postal

Puente la Reina y Otazu

Navarra nunca cansa y siempre tiene algo nuevo que descubrir. Si hace unos meses en ‘La Postal’ nos acercábamos a la selva de Irati hoy cambiamos de paisaje para descubrir Puente la Reina y Otazu. ¡Comenzamos!

Y lo hacemos en Puente la Reina o ‘cruce de caminos’ situada a solo 24 kilómetros de Pamplona. Hablamos de cruce porque en esta villa medieval confluyen las dos principales vías del Camino de Santiago: la aragonesa y la francesa. Con semejante presentación no es nada raro ver en ella el trasiego continuo de peregrinos.

Lo que más llama la atención de Puente la Reina es su puente románico sobre el río Arga. Este puente románico hermoso y señorial fue construido para facilitar la salida de los peregrinos de la villa.

Puente la Reina fue fundada en el siglo XII y desde entonces conserva su trama urbana. A diferencia de otras localidades navarras está construida alrededor y en función de su calle principal y no de un castillo protector, algo muy común en el medievo.

Y en la calle central o rúa Mayor nos paramos que desemboca en el famoso puente. A destacar de ella: la iglesia del Crucifijo –con una cruz de madera que según la leyenda fue donada por unos peregrinos alemanes tras haberla llevado a cuestas-, la iglesia de Santiago con sus importantes tallas policromadas, la Plaza Mayor con una galería porticada y edificios como ‘la Casa de los Cubiertos’ y la iglesia de San Pedro.

Otazu

El día o el fin de semana da para más. A solo veinte minutos en coche de Puente la Reina y con ese río Arga del que hablábamos como denominador común se encuentra el Señorío de Otazu y la bodega más al norte de España que elabora vino: Bodega Otazu. Aquí convergen vino, arte, historia y naturaleza.

Bodega Otazu se encuentra ubicada en un paraje donde el cultivo de la vid y la elaboración del vino han existido desde la Edad Media. En el Archivo General de Navara hay constancia de que ya en el siglo XI la corte de Carlos III disfrutaba de los vinos elaborados aquí.

Aquí hay venir con calma, sin prisa. Para disfrutar de la variedad de vinos que ofrecen sus 110 hectáreas de viñedo y que está certificado como Denominación de Origen Protegida Pago, la máxima categoría que puede obtenerse en España. Para elegir o probar cualquiera de sus experiencias como la vendimia e incluso volar en helicóptero. E incluso para atreverse a Ser Enólogo. O lo que es lo mismo: convertirse en protagonista poniendo a prueba tus conocimientos sobre vinos.

 

Y decíamos que hay que tomarse las cosas con calma porque además del vino puedes conocer su edificio antiguo -hoy convertido en museo del vino y espacio de arte contemporáneo- así como la actual zona de elaboración con su sala de barricas subterránea más conocida como la Catedral del Vino. Además en sus terrenos se conservan la iglesia románica de San Esteban, la torre de defensa palomar del siglo XVI y el Palacio Cabo de Armería del XVI.

Con el Arga como protagonista silencioso de la historia, Puente la Reina y Otazu son un buen plan de fin de semana. ¿A qué esperas para conocerlos?

 

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