13:30H | 09 DE ENERO 2026 | EL ESPEJO DE COPE EN CÓRDOBA
La inteligencia artificial (IA) es un futuro ineludible y una herramienta poderosa, pero no infalible. No sustituye la conciencia humana ni la sabiduría de Dios. La IA, aunque aumenta la productividad, carece de corazón y amplifica sesgos de los datos, excluyendo a menudo a minorías. Verónica Micosi, experta, destaca la necesidad de un sentido crítico. La tecnología, en fase experimental, tiende a sobreestimar su impacto inicial. Se aconseja un buen uso de la IA basado en la intencionalidad (qué usar y qué no), la transparencia (declarar su uso), no verla como filtro único (debido a sesgos y "alucinaciones"), y no emplearla como muleta. La educación prioriza la relación humana y la formación de la conciencia, irremplazables por la IA. Desde una óptica cristiana, se mantiene la esperanza, el espíritu crítico y la adhesión a lo eterno, valorando la dignidad humana sobre la optimización algorítmica, y evitando pensar como máquinas.