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El trágico caso Diana Quer recuerda en Toledo al de Anabel Segura

Abc recuerda el secuestro y asesinato de Anabel Segura que conmocionó a toda España.

  • Cristóbal Cabezas

Muchos aspectos del trágico desenlace del caso de Diana Quer, cuyo cuerpo fue hallado el día de Fin de Año en el interior de un pozo de una antigua fábrica de la parroquia rianxeira de Asados, donde vivía su asesino y su familia, ha rememorado estos días un suceso que tiene grandes similitudes y que, aparte de la conmoción nacional, afectó de manera más directa a la provincia de Toledo.

Se trata del asesinato de Anabel Segura, una joven de 22 años, también madrileña como Diana Quer, que perdió la vida a manos de sus secuestradores igualmente el mismo día en que se topó con sus asesinos, y cuyo cuerpo apareció casi dos años y medio después también en una antigua fábrica, en este caso de ladrillos, en la localidad toledana de Numancia de la Sagra.

Ambos sucesos están relacionados por la misma angustia que se vive por la inesperada desaparición de una chica en plena juventud, las largas jornadas de una muy complicada investigación, la desesperación de unas familias y su gente más cercana, el desánimo ante el paso de los días sin resultados positivos, y el derrumbe, mucho tiempo después, ante el desenlace más trágico pero prácticamente esperado.

El caso de Anabel Segura comenzó la mañana del 12 de abril de 1993 en la zona madrileña de La Moraleja. Ese día festivo, Emilio Muñoz, repartidor en paro y residente en Pantoja, y Cándido Ortiz, fontanero con domicilio en Escalona, ejecutaron un burdo plan para salir de sus problemas económicos. Se trataba de ir a esa zona donde residen familias con alto poder adquisitivo, coger a la primera chica que apareciese y luego pedir un millonario rescate.

La víctima fue Anabel Segura, estudiante de Empresariales que salió de su casa para correr. Pese a su resistencia y los gritos, los dos hombres lograron introducir a la joven en una furgoneta blanca y huir del lugar.

Cúmulo de desgracias

A partir de aquí todo fue un cúmulo de situaciones que por desgracia favorecían un fatal desenlace: a la inexperiencia de los dos raptores para mantener el secuestro durante varios días se sumó que la víctima les había visto la cara.

Así que, después de horas dando vueltas por carreteras de Madrid, Ávila, Segovia y Toledo, con la mente dando también vueltas para salir del atolladero, decidieron ir a una antigua fábrica de ladrillos del término municipal de Numancia de la Sagra, cuyo casi único vestigio era su alta chimenea. Situada a solo dos kilómetros del domicilio de Emilio Muñoz, podría ser un buen lugar para ocultar a la joven.

Pero todo se complicó por la vía de la brutalidad y Emilio decidió estrangularla, agarrándola del cuello por detrás. Luego se deshicieron del cadáver arrojándolo al fondo de una fosa.

A partir de aquí, horas, semanas, meses y años de investigación siguiendo las escasas pistas que no conducían a una resolución del caso. Incluso con el intento, por parte de la familia de la joven, de hacer efectivo el rescate, ya que su fe por encontrarla con vida se aferró a una cinta magnética recibida con una voz supuestamente de la hija y en la que pedían 150 millones por su rescate.

La Policía difundió por radio y televisión la supuesta voz de Anabel y la de Emilio Muñoz con el fin de que alguien pudiera identificarla. Se recibieron miles de llamadas y, por una vez, la fortuna sonrió. Finalmente, una persona reconoció la voz de Muñoz como la del captor. Ese ciudadano, casualmente, aseguró que esa era la voz de un repartidor con el que acababa de estar.

La pista buena

A partir de ese testimonio, y tras las comprobaciones, se dio con la pista auténtica y el lugar de residencia de uno de los secuestradores, donde además apareció otra persona relacionada, la mujer de Muñoz y que pasaría a conocerse como Felisa «la churrera».

Agentes de la Brigada de Policía Judicial de Madrid detuvieron a Emilio Muñoz y a su mujer el 28 de septiembre de 1995. Después fue arrestado Cándido Ortiz. Comenzó entonces la tortuosa labor de movimiento de tierras para descubrir los restos de Anabel Segura entre los escombros de la fábrica. Durante toda la madrugada, la carretera situada junto a ese lugar fue un hervidero de medios de comunicación y curiosos.

El 6 de octubre de ese año, Anabel Segura recibió sepultura en La Moraleja. A partir de ahí comenzó un largo y mediático juicio que, tras revisiones, terminó con la condena de Emilio Muñoz y Cándido Ortiz a 43 años y 10 meses de prisión.

El caso de Anabel Segura que recuerda el diario Abc y la actualidad política son los temas que te contamos con Cristóbal Cabezas en este informativo matinal de COPE Castilla-La Mancha.

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