Boletín

#SANISIDROCOPE

Puerta Grande para Paco Ureña, el nuevo consentido de Madrid

El murciano salió a hombros en la Corrida de la Cultura tras cortar dos orejas del sexto toro de Victoriano del Río por una faena de intensa inspiración.

Paco Ureña en su salida a hombros este sábado en la plaza de toros de Las Ventas

 Paco Ureña en su salida a hombros este sábado en la plaza de toros de Las VentasEFE

Sixto Naranjo
@sixtonaranjo

Director de ‘El Albero'

Madrid

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 23:02

Hay toreros que caen de pie en Madrid hagan lo que hagan. A los que se les aplaude lo bueno y lo menos bueno. Toreros a los que se les aplica un rasero a otros, mayormente figuras, a los que se les niega el pan y la sal hagan lo que hagan. Lo bueno y lo menos bueno también. Paco Ureña es de los del primer grupo.

El murciano llevaba unos años rozando la Puerta Grande en Madrid, que le resistía por unas cosas o por otras. Este San Isidro ya la había tenido cerca. Una oreja en la corrida de Parladé y otra con la de Alcurrucén. Pero tuvo que ser en la Corrida de la Cultura con el encierro de Victoriano del Río. Dos orejas al único toro del sexteto que quiso embestir con clase.

Ureña había salido de la enfermería entre ovaciones tras sufrir una fuerte contusión en la parrilla costal en su primer toro. A ese sexto de Victoriano lo recibió con un gran toreo a la verónica. Ganando pasos, meciendo el capote y reduciendo la embestida del toro a base de suavidad. Se lució después Pedro Iturralde a caballo con dos puyazos en la yema. Aquello iba cogiendo velocidad y temperatura. Todo explotó cuando el torero de Lorca inició su faena en terrenos del 7. Trincherillas, ayudados por bajo, una trincherilla enorme y un pase de pecho. La mecha estaba prendida y los tendidos explotaron. El toro se desplazaba con entrega y Ureña le presentó la zurda desde el principio. Una primera tanda tuvo profundidad y temple a partes iguales. En la siguiente se amontonó más el torero. Daba igual. Los tendidos estaban ya embalados. Una tercera, con el toro más paradito, fue la mejor. Ganando un paso, echándole la muleta al hocico y acompañando con la cintura la embestida. Aquello seguía rugiendo. Ureña se fue a por la espada, no sin antes volver a firmar otra tanda a pies juntos que abrochó con un pase de pecho de pitón a rabo. La estocada viajó a lo alto del morillo. El toro tardó en caer pero aquello daba igual. Las dos orejas se concedieron.

Antes, en su primero, tuvo enfrente un ejemplar de corto cuello y comportamiento mentiroso en los primeros tercios. Pregonó su movilidad que aprovecharon Roca Rey y Paco Ureña para picarse en quites. Por chicuelinas el peruano. Por delantales el lorquino, que levantó a la plaza con una media de escándalo. Después el toro, cuando tuvo que empujar de verdad en la muleta, fue otra cosa. El inicio de faena del murciano tuvo torería para sacárselo al tercio. Ahí, en ese terreno, no se sintieron a gusto ni toro ni torero. Al plantear la zurda, el toro encunó a Ureña. Un milagro que no hiciese presa de lleno. Al natural después llegaron los momentos más compactos de la faena. A pies juntos hubo un par de muletazos bien trazados y mejor resueltos. Un pinchazo y una estocada fulminante dieron paso a una petición que no alcanzó la mejoría de pañuelos. La vuelta al ruedo no tuvo ni una voz en contra.

Las actuaciones de Sebastián Castella y Andrés Roca Rey fueron medidas por distintos raseros a las de Ureña. Tampoco les ayudó el material que tuvieron enfrente. La corrida de Victoriano del Río, una auténtica escalera en hechuras, resultó demasiado movida. Los toros carecieron de entrega y fijeza en muchos de los casos.

El abreplaza fue un toro de breve anatomía, descarada cuerna y escaso cuello. No entraba por los ojos el animal de Victoriano. Tuvo su nervio en los primeros tercios pero llegó al de muleta embistiendo con escasa entrega. Sebastián Castella sumó muchos pases. Pero muchísimos. Se enfrascó en una labor estajanovista sin más porqué que el afán de sumar pases. Desde el tendido se le recriminó que alargase sin mucho sentido el trasteo. Un pinchazo, una estocada baja y un golpe de descabello acabaron con tan plana actuación.

El cuarto fue otro toro agrio de comportamiento de mitad de faena en adelante. Castella de nuevo se enfrascó en otro trasteo tan largo como superficial y plano y de nuevo fue silenciado. Tres tardes sin premios tangibles para el torero francés en este San Isidro.

El tercero trajo mejores hechuras dentro de un orden. También era montado del cuarto delantero. Éste del hierro madrileño fue un toro de complejo comportamiento. Bajo un fondo encastado se avinagraba cuando a partir del segundo muletazo metía la cara entre las manos y buscaba la muleta o el cuerpo del torero a partes iguales. Era una moneda al aire. Roca Rey se mostró muy firme durante toda la faena. Plantó batalla sin volverle nunca la cara al de Victoriano. En el final de faena hilvanó una tanda en redondo mandona de verdad. Pero un pinchazo y una estocada baja dejaron todo en un silencio final. 

Roca Rey tuvo que adelantar la lidia del sexto al quinto lugar al encontrarse Ureña en la enfermería. El de Victoriano fue otro animal que no paró de moverse sin fijeza ni entrega. Quiso plantarle faena el peruano en los terrenos de entre las dos rayas. Pero a más exigencia, mayores ganas de salir de najas el toro. Todo dentro de un nivel de exigencia bastante grande con el peruano. Con la espada no lo vio claro Andrés esta vez.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, sábado 15 de junio de 2019. Corrida de la Cultura. Lleno de ‘No hay billetes’

Toros de Victoriano del Río, bien presentados aunque de desiguales hechuras y remates. Conjunto bajo de raza, con más movilidad que verdadera entrega. El de mejor condición fue el quinto.

Sebastián Castella, silencio y silencio.

Paco Ureña, vuelta y dos orejas tras aviso.

Andrés Roca Rey, silencio tras aviso y silencio.

Parte médico de Paco Ureña: "Contusión parrilla costal izquierda con posible fractura y contusión escápula izquierda. Pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado. Bajo su responsabilidad decide continuar la lidia".

Incidencias: La Vicepresidenta del Gobierno en funciones Carmen Calvo asistió a la Corrida de la Cultura desde un burladero de callejón.

Lo más