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Julia Varela: "Podría dedicar un libro entero a Eurovisión"

La periodista gallega, voz del festival desde 2015, acaba de publicar su primera novela: "¿Por qué me pido un gin tonic si no me gusta?" 

Julia Varela: Podría dedicar un libro entero a Eurovisión

 

Javier Escartín
@javierescarting

Coordinador digital

Enviado especial a Tel Aviv (Israel)

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 20 may 2019

Julia Varela (Pontevedra, 30 de junio de 1981) es ya la voz de Eurovisión. La periodista gallega asume este año por quinta edición consecutiva la responsabilidad de contar a milones de españoles la suerte de España en este mítico festival. Empezó en 2015 al lado de José María Íñigo y ahora comparte cabina de comentaristas con Tony Aguilar. Pero además, Julia es conocida por ser reportera en programas como "Comando Actualidad" y "La mañana de La 1" y locutora de Radio 3. Y entre festivales, programas y reportajes, Varela ha sacado tiempo para publicar su primer libro: "¿Por qué me pido un gin tonic si no me gusta?". En la novela nos habla de Olga, una treintañera periodista alérgica a la maternidad cuyo horizonte de estabilidad se desmorona. En su libro, además de abordar con mucha gracia el dilema maternal, también nos adentra en el complicado mundo de la televisión. Ella asegura que su libro no es autobiográfico. El mejor ejemplo es que ella ya ha sido madre de un niño de dos años. Pero en muchas de las páginas de su libro se filtran las experiencias de una mujer capaz de asumir retos tan diversos como la maternidad o relevar a un maestro como José María Íñigo al frente del programa de televisión más visto en España.

- Entonces, ¿no hay nada de Julia en el personaje protagonista de tu libro?

- (Ríe) El libro es ficción. Pero como Olga es periodista mucha gente me pregunta si es mi álter ego. Ella no soy yo, pero sí que es verdad que toda mujer se plantea sobre los 30 si es el momento de convertirse en madre. Lo cierto es que a mí no me gusta hablar y leer sobre maternidad y las cosas de madres. Yo vivo esto como algo muy práctico. Es verdad que ser mamá es una experiencia muy diferente a cualquier otra cosa que te ocurre en la vida. Doy fe porque yo tengo un niño de dos años. Pero por eso mismo en el libro hablo del tema con humor o ironía y dejo espacio para las mujeres que han decidido no ser madres y las que que lo viven con un misticismo absoluto. 

- Pero es cierto que en España vivimos un momento en que muchas mujeres no reciben la llamada de la maternidad. ¿Por qué?

- Es verdad. Somos de los países con menor tasa de nacimientos de Europa. El ritmo social y económico de muchas mujeres les obliga a aparcar el tema. 

- ¿Tú has pensado en tener más hijos o con uno es ya más que suficiente? 

- Mi parte de madre ya está realizada (ríe). Es verdad que a mí me gustaría tener más hijos, pero no sé si voy a tener tiempo para ello. 

- En el libro te centras mucho también en la labor que se hace en el mundo de la televisión. Y adviertes de que este medio ha cambiado mucho en apenas unos años. ¿En qué aspectos? 

- La televisión está en un momento de transición. Quizá en España estamos viviendo esta transformación con un cierto retraso. El consumo de televiisón ha cambiado absolutamente: los jóvenes ven todo a la carta y nos tenemos que adaptar a ello. El formato tradicional está justificado con el directo, pero en cuestión de programas tenemos que innovar y cambiar el chip. 

- ¿Cómo será la televisión dentro de diez años? 

- Yo creo que la televisión es ya internet. Está todo en esa misma pantalla. En el futuro la audiencia estará más segmentada y funcionará la carta. El directo estará justificado en los informativos, pero las redes sociales ya rivalizan mucho en este aspecto.

- La protagonista es una reportera de las muchas que nutren las redacciones. ¿Es este libro una ventana al trabajo silencioso de esa masa de periodistas?

- Sin duda, de los obreros de la tele. Pero no solo periodistas: también cámaras, realizadores, regidores... aquellos que tejen la televisión como medio. En la televisión hay grandes caras que tienen mucha exposición y luego están las hormigas u obreros que también formamos parte de ese gran engranaje.

- En el libro hay una relación muy estrecha, casi de novios, entre la periodista y su cámara. ¿Cómo son esas relaciones en la realidad?

- Son complicadas porque normalmente a uno y al otro no nos gusta que se metan en nuestro trabajo. Pero inevitablemente hay que hacer piña para que el proyecto salga adelante y de la mejor manera posible. 

- También dices que los reporteros deben siempre aparentar que saben de lo que hablan... 

- De todos los medios, la tele es el que tiene más elementos de teatralidad y artificio. Uno ya va maquillado, haces determinadas poses... una serie de capas que acaban llegando al espectador. Y es verdad que no te puedes quedar en blanco. Tienes que saber salir e improvisar porque si no, te quedas con cara de tonto. Yo he tenido mis técnicas para evitar salir de ese momento de bloqueo. Y lo más importante es que tu expresión no denote que no sabes nada de lo que estás hablando.

- ¿Quizá es porque la televisión alimenta demasiado el ego de los que trabajan en él? 

- Es cierto que cuanto más expuesto estás, más se alimenta tu ego. Eso es así. Aunque luego te das cuenta de que no es importante que la gente te reconozca o no por la calle y este tema puede provocar fricciones entre compañeros. 

- Igual dentro de poco tendrás que publicar una novela sobre una reportera a la que le dicen que vaya a Eurovisión... 

- Pues me planteé que Eurovisión saliera en esta primera novela. Pero creo que puede dar para un libro completo. El festival es algo muy cinematográfico, donde pasan muchas cosas y hay personas increíbles e historias intigrantes. 

- ¿Cómo te ha cambiado a ti profesionalmente tu paso por el festival? 

- Me he enfrentado al mayor espectáculo televisivo y me ha ayudado a moverme en registros que no controlaba tanto. Y desde el punto de vista personal me ha abierto un universo muy rico. Todo lo ligado a Eurovisión tiene un espíritu muy festivo y he conocido a gente fascinante. 

- Los eurofans, muchas veces incomprendidos, tienen una pasión desaforada por este festival...

- A mí me ha sorprendido la cantidad de jóvenes que se conocen toda la historia del concurso. En abril estuve presentando el concierto eurovisivo de La Riviera y fue muy emocionante ver cómo gente que había nacido en los 90 daba una bienvenida tan cálida a una mujer octogenaria como Betty Missiego (España, 1979). 

- ¿Y qué va a pasar este año con Miki y "La Venda"?

- Si te soy sincero, yo tengo este año un pálpito que no he tenido en los años anteriores. La verdad es que desde debuté en 2015 hemos tenido muy mala suerte. No sé si soy yo la gafe (ríe). Pero Miki me transmite mucha energía, mucha positividad, mucha sonrisa y no sé... tengo un pálpito en cuanto a que podemos quedar en un buen puesto. De momento, la promoción ha sido muy buena y en las casas de apuestas estamos bien situados. Este año jugamos la baza de la fiesta. Muchos países esperaban de España lo que este año llevamos.  Y la puesta en escena va muy acorde con esto. Creo que este año TVE ha hecho un buen papel y ha apostado todo por esta candidatura.

- Si ganamos, ¿te ves presentando el festival? 

- Ojalá, por supuesto que me atrevería. Que cuenten conmigo (ríe). 

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