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Nuevos secretos de la última gran erupción de la estrella Eta Carina, en 1890

Eta Carina es una estrella binaria evolucionada, muy luminosa y a punto de explotar como supernova y ha cautivado a los astrónomos desde que sufrió dos erupciones gigantescas en el siglo XIX. Ahora, científicos españoles han descubierto dos nuevas estructuras moleculares asociadas a su última erupción, en 1890.,En esos eventos se expulsaron cantidades colosales de polvo y gas, más de 20 veces la masa de nuestro Sol, que dieron como resultado la formación de una espectacula

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:20

Eta Carina es una estrella binaria evolucionada, muy luminosa y a punto de explotar como supernova y ha cautivado a los astrónomos desde que sufrió dos erupciones gigantescas en el siglo XIX. Ahora, científicos españoles han descubierto dos nuevas estructuras moleculares asociadas a su última erupción, en 1890.

En esos eventos se expulsaron cantidades colosales de polvo y gas, más de 20 veces la masa de nuestro Sol, que dieron como resultado la formación de una espectacular Nebulosa, conocida como Nebulosa del Homúnculo (Hombrecillo, en latín).

El material expulsado, rico en elementos químicos pesados, es "el ambiente perfecto" para la aparición de moléculas orgánicas, moléculas basadas en el carbono que son consideradas como los ladrillos de la vida.

En este sentido, observaciones recientes en el entorno de la nebulosa habían encontrado evidencias de gas molecular, aunque sin llegar a determinar su ubicación específica; hasta ahora, sólo era conocida la distribución de monóxido de carbono (CO) en un anillo grumoso que rodeaba la cintura del Hombrecillo.

Ahora, gracias al telescopio ALMA en Chile, el material molecular alrededor de Eta Carina -a 7.500 años luz de la Tierra- se ha podido estudiar con un detalle sin precedentes, según una nota del CAB, Centro de Astrobiología (del CSIC e Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial).

Los investigadores del CAB han utilizado "observaciones de altísima resolución" angular del archivo de ALMA y han conseguido descubrir dos nuevas estructuras en la región más interna de Eta Carina, que se originaron en la erupción de 1890; los resultados se publican en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Así, descubrieron una pequeña estructura compuesta por gas y polvo, situada en el corazón de la nebulosa; esta estructura, bautizada como Peanut (cacahuete, en español) por los investigadores, fue creada por el material expulsado durante la erupción y se aleja de la estrella a través de la región turbulenta donde chocan los vientos estelares del sistema binario.

En segundo lugar, hallaron también varias estructuras compactas que, a modo de proyectiles, se alejaban a velocidades de hasta 60 kilómetros por segundo, seguramente eyectadas por la estrella principal, rica en nitrógeno.

A los investigadores les llamó la atención la composición química inusual de estas nuevas estructuras.

"En contraste con el anillo exterior, en el Peanut solamente detectamos la molécula HCO+ (conocida por catión formilo), y no indicios de CO, lo que es bastante desconcertante teniendo en cuenta que el monóxido de carbono es una de las moléculas más abundantes en el universo, argumenta Ricardo Rizzo, del CAB.

Esta situación -dice- es difícil de explicar mediante los modelos químicos estándar, por lo que son necesarias futuras observaciones para resolver este misterio.

El sistema Eta Carina y su entorno constituyen uno de los pocos escenarios astrofísicos donde se puede presenciar la formación de moléculas casi en tiempo real.

En este sentido, Rizzo explica que las moléculas detectadas se han formado en menos de 200 años, "un tiempo brevísimo en la escala de los procesos cósmicos, que pueden tener duraciones de miles (o incluso millones) de años".

"Estudiar el gas molecular asociado a estrellas muy masivas nos permite conocer cómo ha sido la evolución química de estos objetos, y proporciona pistas para entender los mecanismos que desencadenan erupciones tan violentas como las de Eta Carina", añade por su parte Cristóbal Bordiú.

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