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Saúl Craviotto nos desvela sus planes para celebrar el Día del padre

Europa Press

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 08:01

MADRID, 15 (CHANCE)

Saúl Craviotto sabe lo que lo que es el éxito. Campeón olímpico de piragüismo, también ha triunfado en televisión, donde ganó el concurso MasterChef Celebrity, pero donde sin duda pretende conseguir todo el reconocimiento es en su faceta como padre. Con motivo del Día del Padre, Saúl Craviotto, embajador Agua Fresca Citrus Cedro de Adolfo Domínguez, reflexiona sobre su papel más importante en la vida, el de padre de Valentina y Alejandra, de 4 y 1 año.

Enamorado de sus hijas, reconoce que le han cambiado la vida y, que, aunque a veces sea duro, cualquier momento a su lado lo aprovecha al máximo. El deportista asegura que la paternidad "significa todo" para él y que con ella ha aprendido a "querer con amor muy muy profundo". "Me ha enseñado que existe un amor diferente a cualquiera que haya sentido y he aprendido que es un aprendizaje constante", añade.

CHANCE: ¿Qué significa para ti ser padre?

Saúl Craviotto: Significa todo. Me ha cambiado la forma de ver la vida y todo o casi todo lo que hago gira en torno a mis hijas. Es una etapa dura en muchos aspectos, pero sin duda creo que va a ser la etapa más maravillosa de toda mi vida. Estoy viviendo una etapa de felicidad plena.

CH: ¿Qué has aprendido desde que eres padre?

S.G: He aprendido a querer con amor muy muy profundo. Me ha enseñado que existe un amor diferente a cualquiera que haya sentido. Y he aprendido que es un aprendizaje constante. Que cada etapa, casi cada mes, cada año que van cumpliendo mis niñas tengo que aprender cosas nuevas.

CH: ¿Te ha cambiado la paternidad?

S.G: Me ha cambiado en muchos aspectos. Ahora tengo más miedos. Antes iba en bicicleta y bajaba rutas a toda velocidad por la montaña. Ahora voy tocando más el freno, tengo más cuidado, me preocupo más por mí porque tengo a mis hijas. También tengo más miedo por ellas. Cualquier cosa que les pueda pasar prefiero que me pase a mí 20 mil veces antes que a ellas. Pero sobre todo me quedo con lo positivo, me ha cambiado a mejor persona e intento evolucionar y ser mejor padre para transmitirle eso a ellas.

CH: ¿Qué valor querrías transmitirles a tus hijas?

S.G: El de la humildad. Tener los pies en el suelo y no creerse nunca alguien que no eres. Trabajar desde abajo con constancia, que es algo que a mí me ha servido mucho para lograr el éxito en todo lo que he podido hacer. Les intentaría inculcar que para cualquier cosa, tanto para el deporte, como para trabajo tiene que haber una constancia, un trabajo y así es como se consigue todo. Quizá también el valor que más me gustaría transmitirles es el de la nobleza. Al final de nada sirve sacar medallas olímpicas o lograr el éxito en lo que te propongas si no eres buena persona.

CH: ¿Recuerdas con especial cariño algún momento con tu padre?

S.G: Mi padre es el que me inculcó la pasión por el piragüismo. Recuerdo que cuando era chiquitín solíamos ir los fines de semana a los Pirineos. Cargábamos la piragua en la baca del coche e íbamos a buscar embalses perdidos, pantanos, ríos... Me solía atar una cuerda de su piragua a la mía y cuando me cansaba levantaba la pala y me llevaba de paseo. Es muy bonito el recordar navegar con tu padre por sitios perdidos por la montaña. Lo recuerdo con mucho cariño.

CH: ¿Qué recuerdo quieres que tengan tus hijas de ti?

S.G: Me gustaría que tuviesen el recuerdo de que he sido un buen padre, buena persona. Que he intentado transmitirles buenos valores y que lo hice lo mejor que pude. También que cuando cierren los ojos piensen en cosas sencillas. Los paseos con ellas, tomando un helado por la playa de Gijón, los juegos en la piscina... Cosas simples y sencillas que yo creo que es lo más bonito de la vida.

CH: ¿Cuál es el conocimiento más importante que te han trasladado tus padres?

S.G: El de intentar estar siempre con los pies en el suelo. Ser una persona humilde e intentar trabajar con constancia. Mis padres lo bueno que han tenido es que me han intentado guiar, pero siempre desde un segundo plano, dejándome hacer con cierta libertad, pero siempre estando ahí por si me caía ayudarme. Me han ayudado, me han enseñado y me gustaría seguir en esa línea con mis hijas.

CH: ¿Tu padre tenía algún mote cariñoso para ti?

S.G: No recuerdo que mi padre me llamara con ningún mote cariñoso. Seguramente cuando era chiquitín me llamaría cosas con diminutivos y demás, pero yo recuerdo que siempre me ha llamado Saúl.

CH: Si la paternidad fuese un olor, ¿cuál sería?

S.G: Si la paternidad fuese un olor yo quizá definiría a mi padre con frescura, naturaleza, aire libre. Es una persona a la que le apasiona el piragüismo, que es un deporte en el que estás en contacto con la naturaleza navegando por ríos, embalses y rodeado de árboles. Si tuviese que definir a mi padre con un olor sería ese, el de frescura.

CH: ¿Qué quieres hacer el día del padre?

S.G: Ese día quiero pasar todas las horas posibles con mis hijas. Sin nada que hacer, sin entrenar, sin trabajar, sin teléfonos móviles... Quiero estar con mis hijas muchas horas. Ir a pasear y hacer cosas simples. Pero sobre todo sin nada que hacer, solo estar con ellas.

CH: ¿Qué le aconsejarías a alguien que va a ser padre?

S.G: Que disfrutase de la etapa que va a empezar porque es la más maravillosa que va a tener. Pero también que tenga paciencia, porque cada hijo tiene un carácter, una forma de ser. Mucha gente te aconsejará, pero al final cada niño es un mundo. Que intente hacerlo lo mejor que pueda, que le intente transmitir los valores que él considere oportunos de la mejor manera, y sobre todo que disfrute de esta etapa que es la más maravillosa que va a tener.

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