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Raúl González cumple años: la acusaciones sobre su vida privada que desmintió y por qué su hijo se llama Jorge

El entrenador del Real Madrid Castilla cumple este domingo 44 años. Edad que no es motivo suficiente para persuadir a los raulistas sobre su eterna reivindicación: Raúl, selección

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Raquel Pérez Polo
@RaquelPerezPolo

Redactora COPE 

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 28 jun 2021

No esperen leer una crónica deportiva. Algún que otro detalle o referencia al balompié habrá, no se puede evitar al tener como protagonista de la noticia a un futbolista.

Primera regla del periodismo responder al quién, por lo tanto, habrá que empezar por presentar al personaje objeto de las siguientes líneas -pese a que siempre nos encontraremos a alguien que dirá que no hace falta-, que el nombre habla por sí solo: Raúl González Blanco.

Las Rozas v RM Castilla - 2B Group 5A

Indira


Como se trata de un futbolista, ahora entrenador, he pedido a algunos compañeros de deportes (que se reconocen "raulistas"), que me ayuden a definir no al deportista, sino a la persona.

Empiezo por uno de los que ha sostenido, sostiene y sostendrá que Raúl ha sido, es y será un icono, Tomás Guasch (por algo su sección de cierre en Deportes Mediodía se llama 'El Aguanís'): "Raúl me trató igual la primera vez que nos vimos en Madrid que la última vez que nos vimos en Valencia. Fue el mismo de becario que coronado como lo que es: el mejor futbolista español de la historia. No vi diferencias entre el chico de la Colonia Marconi y el futbolista triunfador, imagino que es cosa de la familia, de lo que mamas de niño. Sabréis que su padre fue uno de los trabajadores, electricista, que trabajó en la iluminación del viejo Bernabeu. Una noche en un partido con el Barcelona me lo contó para matar los nervios, era una seminifal de la Champion que el Madrid acabó ganando y el hombre estaba tan nervioso que no pudo ver acabar el partido, abandonó en el minuto 80. Raúl ya había metido un golazo. Me le encontré camino del vestuario y fue una delicia, el Raúl capitán también fue eso, un tipo ejemplar y fiable en un mundo complicado como el de las estrellas del balón. 44 años cumple, deberíamos invertar una máquina que le devolviera a los 22".

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"Para los que nacimos pasados los 80', Raúl sólo puede ser González Blanco. Un buen tipo que, sin hacer ruido, sin generar polémica y sin sacar pecho ante los focos, ganó cariño por partes. Cuando empezó una segunda vida lejos de Madrid, se repitió la historia. Y, ahora de vuelta, con el chándal de entrenador en la cantera del Real Madrid, sigue igual: igual de joven, igual de madridista, igual de sencillo, igual de reservado e igual de talentoso. Lejos de las 'stories', la publicidad, mostrar retales de su prolífica vida familiar, o el ruido de las redes sociales, sigue trabajando en silencio. A medida que hace grandes a los demás, a su familia, a sus compañeros o a sus 'pupilos', él también crece. Por eso hay que quererle", a Javi Jurado también se le escapan ráfagas raulistas.

Para José Luis Corrochano, Raúl "siempre fue una persona reservada, pero acentuó más esa forma de ser después de una multitudinaria rueda de prensa en el 98 en el hotel Emperatriz defendiéndose de rumores que tenían que ver con su forma de vida. Distante con los desconocidos, muy perfeccionista. Si no lo conoces bien, te puede parecer hasta vinagre, pocas concesiones a la prensa".

"Cuando Raúl debutó con 17 años con el Madrid, yo tenía 9. Mi adolescencia ha estado marcada por recuerdos del que era un ídolo para todos. Le recuerdo como un chico muy tímido, con sonrisa pícara y con un hambre voraz. No hizo falta esperar mucho tiempo para comprobar que su carácter ganador iba a marcar cada paso que diera en su vida. Con los años y la experiencia, ese niño que siempre sonreía se hizo un hombre, un referente para muchos. Más serio y desconfiado pero cordial y educado. Hoy anda un nuevo camino, más maduro, pero con la misma convicción en su mirada que cuando pisó por primera vez el Santiago Bernabéu", raulista anónimo de Deportes COPE.

Con todos estos mimbres, creo que si Raúl hubiera sido el "7" del Atletico de Madrid, quien firma esta crónica habría sido raulista. Y pudo ser una gran estrella del Atleti, pero como Jesús Gil (el "presi" que decía Futre), suprimió las categorías inferiores, el goleador de los cadetes, el capitán, se marchó al eterno rival.



El niño de la Colonia Marconi

En 1995, Raúl cumplió un sueño o dos, comprar una casa a sus padres en la que tendría habitación propia y un coche, un Golf. Con 18 años recien cumplidos y a punto de debutar en la Champions -era inevitable la referencia- cuando llegara a casa por las noches, "podré apagar la luz cuando quiera". Porque como apuntaba Tomás Guasch, Raúl era un chico humilde de carácter y de origen.

Tercer hijo de Pedro y María Luisa, un chico de barrio que vivía en la Colonia Marconi en Villaverde Alto. Su padre era electricista en la base aérea de Torrejón y hacía "chapuzas" en el Bernabeu, donde vería triunfar a su hijo pequeño pese a que a él le hubiera estallado el corazón rojiblanco si los 257 goles con los que Raúl contribuyó a la gloria madridista, hubieran subido al marcador de los de la ribera del Manzanares. Al menos le queda aquel campeonato de España de los cadetes del Atletico que capitaneaba un tal Raúl (55 goles), un niño de 14 años menudo que suplía la falta de corpulencia con inteligencia y olfato de gol (la alusión volvía a ser obligada).

Raúl González Blanco


Para evitar que Raúl escuchara los cantos de sirenas que llegaban del que había sido su equipo, el Atleti, Ramón Mendoza le ató con un buen contrato. Compró la casa de Mirasierra -al norte de la capital- a sus padres, pero la vida comenzó a girar de forma peligrosa.

"No me arrepiento de nada. Tengo derecho a equivocarme"

20 años, miembro por méritos propios del olimpo del balompié, contrato multimillonario con una claúsula de rescisión de 6.000 millones de pesetas -ahora casi 37 millones de euros-, en 1998, Raúl González Blanco lo era todo y estaba llamado a ser mucho más, lo siguiente. Pero la fama, las fiestas, el dinero... y una lesión de pubis lo aceleraron todo. Fama, fiestas y el 3-0 del Nou Camp frente al Barcelona. De ídolo a villano. Del "¡Viva la madre que te parió!" al "pesetero, borracho"...

Estuvo 40 días sin hablar con los medios hasta que el 11 de marzo convocaba una rueda de prensa. Más de cien periodistas acudieron a la cita entre fotógrafos, cámaras y plumillas; ¡Dios mío! se le escuchó esclamar al delantero al entrar en la sala alquilada en el Hotel Emperatriz de Madrid. Después se sometió a las preguntas que tenían un eje: su vida privada.

"Se han dicho muchas cosas. Se me han adjudicado historias con chicas que a veces ni conocía. Se ha dicho de mí de todo. Me han hecho daño pero sobre todo se lo han hecho a mi madre, a mi padre, a mis hermanos, a la gente que me quiere. Necesitaba tiempo para reflexionar" fueron algunas de sus palabras.

Por no esquivar no dribló ninguna pregunta: "Bebo agua. Hago la vida normal de un chaval de 20 años. Salgo, pero no los siete días de la semana, y a veces ni uno. Lo que yo hago lo hace todos los jugadores de España. Mi vida es muy intensa porque mucha gente quiere que acuda a un sitio u otro y a veces no puedo decir no".

"Yo he nacido en una familia muy humilde y todo lo que he logrado me lo he ganado justamente, gracias a mi esfuerzo y mis ganas de triunfar. Yo sigo entrenándome para ser el mejor del mundo", en este punto cuentan las crónicas de aquel día, Raúl se puso algo tieso para añadir, "no me arrepiento de nada, yo tengo derecho a equivocarme, soy muy joven y estoy aprendiendo muchas cosas. Todo se ha ido acumulando en mi interior. En tres años he vivido muchas cosas".

Raúl y su mujer en el tenis. Imagen de archivo

HELIOS DE LA RUBIA


En aquella rueda de prensa reveló que le seguían a su casa, que le espiaban y que incluso, a veces, sentía miedo. Para concluir que "ahora espero comenzar una nueva etapa al lado de Mamen y de mi familia".

Mamen Sanz, una historia de amor interminable

El próximo 1 de julio, Raúl y Mamen celebrarán 22 años de casados. 22 años desde que se dieran el "Sí, quiero" en la capilla de una finca de Villafranca del Castillo, en Madrid, ante 400 invitados (sí era la época en la que no había ni aforo ni mascarilla ni distancia social).

Se casaron muy jóvenes, Raúl con tan solo 22 años y Mamen con 24. Comenzaba así esa "nueva etapa" de la que había hablado el futbolista en aquella rueda de prensa. La pareja sellaba un amor que había comenzado en un bar que frecuentaban los jugadores del Madrid y en el que Mamen era camarera como complemento a su profesión como modelo que estaba comenzando.



Carrera de modelo que siempre ha estado en segundo plano. Para Mamen Sanz, lo primero ha sido su familia, la numerosa familia que ha formado con Raúl al que ha seguido allí donde el fútbol le llevara, ya fuera Alemania, Catar o Nueva YorK.




Jorge, Hugo, Héctor, Mateo y la niña, María

Los cinco hijos de Raúl y Mamen pueden presumir de tener unos padres jovencísimos. Jorge, el hijo mayor se está acercando a la edad en la que se casó su padre, pero parece no tener la misma intención de pasar tan joven por el altar.

En lo que Jorge - que se llama así por Jorge Valdano-, sí ha seguido la senda marcada por su progenitor es en la carrera deportiva, juega en un equipo de Madrid, pero comenzó a dar patadas al balón, incluso con el 7 a la espalda, cuando vivían en Nueva York.

A Jorge, le sigue Hugo dos años más pequeño; en 2005 nacieron los gemelos Héctor y Mateo y en 2009 la benjamina de la familia y la única chica, María.




Los cinco admiran mucho a su padre y este, leyenda viva del Real Madrid y entrenador del Castilla trabaja ya en la temporada 2021-2022. Cuando Zidane dejó el primer equipo a finales de mayo más de uno pensó que era el momento de que Raúl ocupara ese banquillo. Florentino Pérez prefirió la vuelta de Ancelotti. Raúl, como buen cáncer, sabe tener paciencia "soy un empleado del club. Esta es mi casa y aquí es donde quiero estar, donde me siento identificado. Me hice entrenador para estar en mi casa. Pero no es el momento de hablar del futuro de nadie, sino de estar orgulloso de estar aquí" ( se lo dije, no era una crónica deportiva, pero era imposible evadirse de hablar de fútbol si de Raúl se trataba).

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